25 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

77 años de una inolvidable gira internacional de Carlos Gardel

3 de noviembre de 2010
3 de noviembre de 2010

Previo a su partida realizó una última visita a su natal Toulouse, donde estaba Doña Berta decidida a permanecer con sus familiares hasta el regreso de Carlos a Buenos Aires.

A fines de diciembre de 1933, se embarcó en Cherburgo rumbo a Nueva York, a donde llegaron en medio de un intenso frío para alojarse en pleno Manhattan en el recién inaugurado Waldorf Astoria, cuyo lujo dejó asombrado a todo el grupo. El tango en los Estados Unidos ya había sido lanzado por el cine en una película interpretada por Rodolfo Valentino y que tuvo mucha fama por estar basada en una novela también muy conocida, "Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis" de Vicente Blasco Ibáñez. La interpretación de Valentino disfrazado de gaucho medio andaluz siempre nos resultó a los argentinos bastante cómica, pero allá en el norte fue todo un suceso y, de este modo, nuestro tango adquirió nivel mundial.

La actuación de Carlitos comenzó con una serie de audiciones radiales, que tuvieron mucha repercusión en los círculos de habla hispana de Nueva York, y en numerosas ocasiones los directivos le plantearon la conveniencia de hablar inglés, a fin de llegar a toda la ciudadanía yanqui cuya aceptación descontaban por la calidad del cantor. El propio Bing Crosby, figura máxima del canto popular americano, realizó comentarios muy elogiosos sobre Gardel, a los que se adhirió otro ícono de la música norteña, Al Jolson, vaticinando ambos la seguridad del éxito a alcanzar por el cantante argentino.

De las actuaciones de Carlos en Nueva York es famoso su encuentro con la familia Piazzolla. El pequeño Astor, por entonces de 9 años, ya era un buen ejecutante del bandoneón, realizando presentaciones en algunos cabarets y confiterías de la comunidad latina, con el nombre de "La Maravilla Infantil del Bandoneón". Gardel y el jovencito Astor se hicieron muy amigos y éste le servía de guía y traductor en las recorridas por la gran ciudad del norte.

Durante su estadía neoyorkina se realizó lo que para la época podría llamarse una hazaña técnica, ya que Gardel participó en una audición radial en la cual él cantaba en Nueva York y los guitarristas estaban en Buenos Aires. La música se transmitía por onda corta y Gardel cantaba con los auriculares puestos. Así se grabó "Mi Buenos Aires querido". Mientras tanto, la situación del grupo argentino no era muy clara y el futuro se presentaba con ciertas dudas, hasta que por fin se pudo llegar a un acuerdo con la Paramount para realizar dos películas, firmándose el contrato en marzo de 1934 y dejando la puerta abierta para ampliarlo a otras producciones más.

Las dos películas proyectadas inicialmente se titularon "Cuesta abajo" y "El tango en Broadway". Originalmente estaba prevista la participación de otros actores argentinos como Gloria Guzmán, Tita Merello, Vicente Padula y Tito Lusiardo, pero el concurso de las dos primeras fracasó y se vieron obligados a reemplazarlas por Mona Maris y Rosita Moreno. La primera de ellas había nacido en Buenos Aires y después de crecer en Europa llegó a los EE.UU. en 1929. De "Cuesta abajo" recordamos una escena que cada tanto vuelve a mostrarse en algún canal de TV, cuando en la cubierta del barco que lo trae de vuelta Carlos canta junto al Capitán "Mi Buenos Aires querido".

En la segunda película, "El tango en Broadway", se buscaba un argumento no tan melodramático como el anterior, un poco como decimos actualmente, más "light". En esta ocasión Gardel interpreta un fox-trot que adquirió rápida fama y aún hoy es normal ver la escena en algún corto de la televisión, "Rubias de New York", aunque en verdad entre las cuatro actrices que aparecen rodeándolo una es morocha.

Completada su actividad artística, Gardel decide tomarse unas vacaciones y, con toda lógica, elige para ello su tierra natal donde además lo esperaba Doña Berta y demás familiares. Viaja entonces a Francia en el transatlántico alemán "Bremen" y a comienzos de septiembre ya se encuentra en París para continuar hacia Toulouse una semana después. Allí habrían decidido que Doña Berta permaneciera al menos un año más en Francia mientras Carlos completaba sus compromisos antes de regresar ambos para reencontrarse en Buenos Aires.

Luego de un corto descanso en las playas del mediterráneo, y ya de vuelta en Nueva York, el Zorzal se dedica a interpretar "El día que me quieras" junto a Rosita Moreno, Tito Lusiardo y Manuel Peluffo, apareciendo en una escena Astor Piazzolla como un pibe vendedor de diarios. Luego sigue la filmación de "Tango Bar", también con Rosita Moreno y Tito Lusiardo, cantando Gardel con este último "Por una cabeza" de modo insuperable, escena que también vemos cada tanto en televisión.

En marzo de 1935, se ultiman los preparativos para una prolongada gira por Latinoamérica, destinada en particular a promocionar las películas mencionadas en los países de habla hispana. Como anécdota, se recuerda que Gardel invitó a Astor para que participara de la gira mostrando sus habilidades con el bandoneón, negándose el padre a autorizar tal viaje por ser demasiado complicado para un niño. Lo acompañaron en cambio sus "escobas" Barbieri, Aguilar y Riverol, embarcándose en el puerto de Nueva York para iniciar sus actuaciones en el Caribe. Y más allá, en un recodo del camino los esperaba Medellín.

Carlos Gardel nos dejó 909 grabaciones con 30 diferentes estilos musicales, algo que ningún otro cantante en ningún lugar de mundo pudo nunca igualar.