27 de octubre de 2021
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Viene a reelegirse, no nos quepa duda

18 de octubre de 2010

Hoy en día parece que se quisiera hundir el propósito de una asamblea constituyente, soltado a destiempo por el asesor del uribismo, asamblea o caballo de Troya que comenzaría haciendo las reformas que precisa la justicia e iría ampliando su ámbito a otros aspectos constitucionales, a título de ser vocera omnímoda del constituyente primario.

La experiencia del noventa y uno es de tenerse en cuenta: se comenzó con una inocente papeleta, agregada a la votación ordinaria y se fue ampliando el ambicioso proyecto, de visos ilegales, hasta verse reformada o mejor, completamente suplantada la Carta del 86, con todo y su venerable trayectoria de más de cien años.

Nadie pudo limitar los alcances de la Asamblea. Recuerdo al ex presidente López cuando hacía un ejercicio periodístico de ir modificando, artículo por artículo, la Carta del 86. Porque primero se pensó en una reforma y el viejo profesor de derecho respetaba como pocos la Carta conservadora, que había sido, pese a todo, flexible a muchos y trascendentales cambios.

Iba López por el artículo 42 o por el 43 de “los papeles privados” de las personas, como noblemente se llamaba lo que hoy vendría siendo una especie de hábeas data protegido, cuando vino la hecatombe, toda la vieja Carta se hundió, el Congreso fue clausurado y el dueño del revolcón, el presidente César Gaviria, graduado en economía, no en derecho, dio al traste, literalmente, con una gran tradición jurídica, señera en América Latina.

Abierto el compás constitucional y con el pretexto del constituyente primario, que es el pueblo, los manipuladores de la letra jurídica incluirán, no me cabe duda alguna, el tema de la reelección, que será permitida no sólo en sucesión inmediata, sino como opción posible para cualquier otra circunstancia de tiempo y lugar. Uribe, si Santos no mueve sus propios alfiles, será nuevamente ungido presidente de Colombia, en sus todavía brillantes 62 años.

El presidente en ejercicio, estaría —y está— igualmente habilitado para permanecer en el cargo, si le ha ido bien, o alguno de sus ministros, como el propio Germán Vargas Lleras, querrán sucederle. Puede ser igualmente que haya surgido un hombre nuevo en cuatro años, pero Uribe y su gente batallarán por el retorno. Álvaro Uribe ya es el candidato presidencial de 2014 por el personalista partido que lleva su nombre y el de todos los suyos: el partido de la U, o sea, de la Uribia (el pre concejal Jerónimo incluido).