17 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Una intromisión insólita y paradójica a la privacidad.

14 de octubre de 2010

Unos acuciosos Periodistas norteamericanos, con buen olfato detectivesco y con un alto grado de moral y de patriotismo, iniciaron las pesquisas para desenredar la maraña ya que sus hilos apuntaban hacia la Casa Blanca, a través del Comité de reelección del presidente Nixon. A estos periodistas les brindaron todas las garantías en su investigación y tuvieron gran ayuda por parte de agencias del Estado, así haya sido de manera camuflada, lo que les permitió culminar exitosamente su cometido.

Estos hechos y la ocultación de información por parte del Presidente, dio lugar a la apertura de una investigación por espionaje político al partido demócrata, lo que obligó al Presidente Nixon a su dimisión antes de terminar el proceso, y ser reemplazado por su vicepresidente Gerald Ford, siendo su primer acto de gobierno conceder la”amnistìa” al saliente mandatario, con lo cual  terminó el proceso que se había iniciado en su contra, el que, sin la màs mínima duda, hubiese sido condenatorio.

No obstante, el país del norte manejar una ‘doble moral’ en sus relaciones externas, es inflexible en su manejo interno en lo político, en lo económico y en lo jurídico. Es casi un imposible ver al pueblo norteamericano obnubilado por un mandatario o por un alto dignatario gubernamental con visos de`caudillo’ o de ‘fetiche’, que le permita comportarse como un sátrapa y que el “vulgo” le brinde un alto grado de aceptación de manera ciega e irresponsable como premio a la pendencia y a la altanería.

El presidente Nixon fue protagonista de primer orden en la política mundial del siglo XX, gran estadista y gran escritor. Sin embargo, siendo Presidente de esa potencia económica, militar y tecnológica, no tuvo más alternativa que dimitir, habiendo tenido a su alcance todos los medios necesarios para ocultar o desaparecer las pruebas que lo comprometían. Esto ocurrió en el País más poderoso del Mundo y cuna de la democracia universal. Estos son paradigmas para la posteridad y digno de ser plagiado por cualquier nación, incluyendo, por supuesto a Colombia.

La denuncia pública que hizo Gustavo Petro, ante la Comisión Primera del Senado el martes 21 de octubre de 2008, sobre  el “espionaje” que se ordenó para él y su Partido Político, siendo de suma gravedad, pasó inadvertida por provenir de un ex guerrillero perteneciente a un partido opositor minoritario proclive al terrorismo, ubicación peyorativa dada en ese entonces por el Establecimiento, y sólo vino a tomar su verdadera dimensión cuando se filtró la información de que en el Das se estaban haciendo interceptaciones telefónicas y seguimientos ilegales a varios magistrados de la Corte Suprema, y a otros personajes de la vida nacional, incluidos algunos periodistas.

Dicha denuncia, en consideración a sus nuevas víctimas, se convirtió en una sísmica y explosiva noticia a nivel nacional e internacional, sobre todo, en los países que se precian de tener un régimen democrático y ser celosos guardianes del ordenamiento jurídico. Por cuanto, este episodio inicuo y bochornoso, muy propio de regímenes dictatoriales, atenta contra la espina dorsal del Estado Social de Derecho, lesionando en sumo grado la rama legislativa y judicial del Poder Público, ya que se violan derechos constitucionales individuales y colectivos.

El incidente mencionado, conocido como las ‘chuzadas del Das’, sumado al escándalo de la ‘parapolítica’ pasa a la historia de Colombia como el periodo màs aciago y tenebroso jamás vivido, que desafortunadamente quedará en la memoria. Nunca antes se había socavado por todos los flancos la democracia de manera tan inmisericorde, como presenciamos entre el año 2002 y 2010, sumiendo a las instituciones en la profundidad del abismo con un cinismo extremo.

El antiquísimo refrán: ‘la ley es para los de ruana’, hoy por hoy está muy devaluado, no tiene aplicación en nuestra sociedad, por múltiples factores, lo que ha permitido erradicar al màximo las injusticias y someter al imperio de la ley a todos sin ninguna discriminación, asì ostente la màs alta dignidad y sea un privilegiado del “fuero”; es por ello que se debe respetar y acatar las decisiones de quienes constitucionalmente administran justicia.

Este proceso penal que se adelanta por las ‘chuzadas del Das’, contra unas personas ya identificadas y otras indeterminadas, encierra muchos arcanos protegidos sólo por el amedrentamiento y cuyo silencio obedece a diferentes temores, tales como, el temor reverencial; amenazas por su vida; el pavor a señalar a un alto, y muy alto, ex funcionario,  pensando que no le van a creer; a ser señalado de calumniador y delincuente y que a éstos no se les puede creer, como ha ocurrido en los procesos de la‘parapolítica.

En dicho proceso penal:”no están todos los que son, ni son todos los que están”, y eso lo sabe muy bien la Fiscalía General de la Nación, el país entero y, ante todo, la Comisiòn de Acusaciones de la Cámara de Representantes quienes, en procura de despistar a la opinión, empezaron a despejar la ‘trocha’ hacia la impunidad haciendo la bufonada de abrir una estéril investigación contra el ex presidente Uribe, la cual en vez de ordenar la apertura hubiese sido de màs economía procesal proferir un auto interlocutorio: el delito no existió y/o Uribe no lo cometió.

En el Derecho, no hay nada màs certero en la apreciaciòn de la prueba testimonial, conforme a las reglas de la sana crítica, que la traición del subconsciente o una explicación no solicitada.
En una de las tantas apariciones mediáticas del ex presidente Uribe, atacando con sevicia verbal a sus opositores, manifestó: “no ve, la oposición no se cuida, nosotros le hacemos inteligencia militar de manera permanente”, el periodista pidió aclaración, y como siempre, palabras crìpticas y el nuevo tema una pelea de gallos en Titiribì cuando ‘Ñito Restrepo’ era juez en esas contiendas.

La mentira camina hasta que la verdad la alcanza. No se requiere ser adivino ni futurólogo, para llegar a una certeza casi absoluta, de acuerdo con las reglas de la sana crítica: todos los hilos de esta maraña apuntan a quien era el jefe de la Casa de Nariño.  

Manizales, octubre 15 de 2010.