23 de octubre de 2021
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Se le fueron las luces

16 de octubre de 2010
16 de octubre de 2010

Para ser personero hay que saber sobre el desempeño y funciones de la personería, condiciones que probablemente reúne el joven abogado Jhon Jairo Sánchez, pero también se necesita para fungir como personero municipal en cualquier punto de la patria, ser decente y decoroso.

Para ser personero se debe ser íntegro siempre y en todo momento. La rectitud tiene que ser condición esencial en la persona que por cualquier circunstancia se desempeñe en el ministerio público. Al personero de Armenia se le fueron las luces un día en que ha debido estar más iluminado que nunca; el 14 de octubre, cuando la ciudad de la que Sánchez es personero, estaba celebrando el cumpleaños número 121 de su fundación. Se nos tiró la fiesta y tan campante.

La honra como fruto del honor es la estimación con que la opinión pública recompensa a los ciudadanos de bien y resulta que en este caso el mismo personero municipal se encargó de pisotearla en un hecho que francamente no tiene explicación.

El personero municipal de cualquier lugar —en el municipio colombiano que sea— es una personalidad, es una figura local y sus comportamientos y actitudes tienen que ser consecuentes con el cargo de representante ciudadano y de los intereses de estos. Al personero de Armenia al parecer, no le parece una conducta reprochable que una persona orine en la vía pública. La falta de pudor de un acompañante suyo y la solidaridad del funcionario con otro sin sentimiento de reserva fue lo que originó el escándalo del cual fue protagonista ayer el personero municipal de Armenia.

Un muchacho o unos jóvenes de la policía llamaban la atención a la persona que acompañaba al personero la noche del 14 de octubre, por estar sacando delante del público su órgano masculino para la copulación, por supuesto simplemente para una orinada pública. El joven bachiller de la policía, cumplía con su deber. De eso no hay duda, sin embargo, el personero solidario con su amigo o compañero impúdico optó por defender al amigo y castigar o condenar el comportamiento de quien ejercía una cívica función de policía. Por eso se armó el escándalo que hoy investigan las autoridades y que dio al traste con el buen nombre del personero de Armenia y lo más grave aún, con una incidencia inmediata en contra de la ciudad.

El noticiero de La F.M. perteneciente a la organización radial RCN la radio y bajo la dirección de la periodista Vicky Dávila se tuvo que ocupar en parte de las cuatro horas de su transmisión, sobre el tema de la orinada pública y de la afición o aceptación del personero a estos actos de falta de pudor. Se entrevistó al gobernador López Espinosa y a la alcaldesa Arango Álvarez sobre los hechos bochornosos y escandalosos del personero municipal en vez de otros temas, como los del desarrollo de la ciudad y sus necesidades.

El personero señalado como agresor de la policía y de personas ante las autoridades judiciales y no obstante haberse considerado públicamente agredido, dio lugar a una situación aburridora que desafortunadamente debió ser denunciada por la prensa; precisamente por lo que ya se dijo, porque el personero es una figura pública, es una personalidad obligada a comportarse a la altura de su dignidad y no como lo hizo en la noche del 14 de octubre.

Este es un caso delicado, no con lo magnitud de otros, de muchos que se han presentado en la vida pública de la región, pero que está relacionado con la falta de pudor, otra característica regional, como que cualquiera y en cualquier parte de Armenia puede sacar lo que ya sabemos, para darse una orinaita. Aquí eso no es problema, porque inclusive tiene el visto bueno del personero en ejercicio. ¡Vergüenza debiera darle! Al personero cuando menos, se le fueron las luces.

Crónica del Quindío