27 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
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Reformar la justicia: Estructural y Constituyente

15 de octubre de 2010

Estos puntos son la cabeza de un iceberg de grandes dimensiones que esconde, entre otros temas, la deficiente política en materia de administración de justicia y la concepción misma de la tradicional división de los poderes públicos.
 
El debate debe responder inicialmente estas inquietudes ocultas, so pena que las causas estructurales del mal funcionamiento de la Rama Judicial persistan y frustren este nuevo intento de reforma.
 
La deficiente política pública se expresa en la insuficiencia de recursos que permita un funcionamiento adecuado, en el uso ineficiente de los recursos disponibles, y sobre todo en una concepción penalista de la justicia, olvidando la importancia que para la paz social tiene el correcto funcionamiento de la justicia en otras jurisdicciones como la civil, la laboral o la contencioso administrativa.
 
El reequilibrio de poderes implica poder superar la confusión que se presenta entre la responsabilidad política y la penal de los altos funcionarios del Estado, especialmente de los Congresistas. La dinámica que ha vivido el país en los últimos años nos ha conducido a una judicialización de la política y una indeseable politización de la justicia.
 
El reto en esta materia nos obligará a analizar los sistemas de elección de magistrados para garantizar la meritocracia y la imparcialidad de los jueces. De igual forma habrá que reconsiderar mecanismos como el antejuicio político y el diseño de formas de ejercicio de control político a la justicia que obliguen a la rendición de cuentas sin comprometer la independencia.
 
La complejidad y envergadura de estas reformas cuestionan que las reformas a través del Congreso sean suficientes y posibles, por lo que se abre paso, a nuestro juicio, la necesidad de evaluar la pertinencia de convocar a una Asamblea Constituyente que pueda con un mandato popular específico lograr la tan anhelada reforma.