27 de octubre de 2021
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Quindío habría perdido cerca de un 4% en la participación de la producción nacional de café

26 de octubre de 2010
26 de octubre de 2010

La cifra se hizo pública en el seminario para periodistas Detrás del Café de Colombia, realizado en el centro de catación El Agrado, en Pueblo Tapao, al cual asistieron cerca de 45 representantes de los medios de comunicación colombianos.
Parte de la responsabilidad por este comportamiento se originaría en el impacto del clima sobre los cultivos. Muñoz señaló, no sólo al volumen de precipitación presentado en los últimos años —sobre todo 2009—, sino el cambio que podría darse en el mapa cafetero mundial debido al cambio climático.

“Pero además hay que tener en cuenta otros factores como el costo de la mano de obra y de las tierras destinadas para la actividad, lo que influye directamente en la rentabilidad. Podemos hablar hoy de varios ejes cafeteros, el tradicional, el de los Santanderes, el de la costa Caribe y el del sur del país”.

De acuerdo con sus cálculos, de presentarse el aumento de dos grados en el clima mundial, las zonas productoras deberán trasladarse hacia otros lugares más propicios para la actividad, haciendo que los cultivos deban subir de piso térmico en aproximadamente 400 metros.
“Sin embargo, nos tranquiliza saber que existen áreas para donde ampliar la frontera cafetera en el país, cercana a los tres millones de hectáreas potenciales con las que se puede atender el mercado doméstico. No contamos entonces con el problema de otras naciones que no tienen una extensión de tierras suficiente para la ampliación, como es el caso de centroamérica, que además de este factor tiene que lidiar con los huracanes y un bajo nivel de institucionalidad”.

El ejecutivo recalculó en 9,5 millones de sacos la producción de café durante este año cafetero. La cifra se diferencia en millón y medio de sacos de las proyecciones de principios de año, cuando se hablaba de once millones, pero resultan muy superiores a los 7,8 millones de 2009.
“Los cálculos en materia agrícola siempre son imprecisos por la cantidad y variedad de factores que tienen que ver con el proceso de producción del grano. Sin embargo, esperamos los resultados de la época suscrita entre noviembre y diciembre, que representan el ‘pico’ de la temporada, con lo que creemos que la producción totalizada podría llegar a esta cifra”.

El directivo sin embargo destacó los satisfactorios índices de floración registrados en los cultivos del país, así como la efectiva labor de los comités departamentales y municipales, en torno a la demanda de mano de obra requerida para el trabajo de recolección del producto.
Aunque la expectativa inicial de producción no se cumplirá, el dirigente dio un parte de tranquilidad dado el comportamiento de la estructura productiva del grano en el mundo.
“Los registros del mercado global nos muestran que hoy no existen inventarios de café en el mundo, y que sólo se maneja un margen de maniobra para atender al consumo de aproximadamente 123 millones de sacos, que a diferencia de la producción, se mantiene en un rango de los 131 millones de sacos. Es decir, hoy vivimos el nivel histórico más bajo de los últimos 20 años, y si se tiene en cuenta la baja producción de Brasil entre 2011 y 2012 —de cerca de 55 millones— y que el siguiente año cafetero llega a su periodo bianual de baja producción, podemos prever que la situación se mantendrá durante dos años más”, explicó.

Las cifras de la FNC estiman para 2020 un crecimiento sostenido anual del 2% en el mercado, mientras que el segmento de los cafés suaves —categoría a la que Colombia pertenece— lo haría a un ritmo del 3%, lo que pronostica un aumento en el valor del commoditie en los mercados internacionales.

El gremio ha depositado sus esfuerzos en la ejecución del acuerdo por la prosperidad cafetera, firmado con el gobierno nacional y que fundamenta en seis líneas de trabajo las estrategias con las que se pretende cubrir las necesidades del sector, que por su composición representa el 32% del empleo agrícola, con cerca de 767 plazas directas y un millón 500 mil indirectas.

Entre los resultados que ya se conocen se destaca el de los programas de renovación del parque cafetero, proceso en el que el Quindío reporta cerca de 27 mil 553 hectáreas de cultivos tecnificados jóvenes de las 39 mil 778 que se tienen en la región, correspondiente a una superficie cercana al 70%; y 515 créditos por valor de dos mil 167 millones de pesos entre 2008 y 2010, para un total de 394 hectáreas intervenidas.

Cabe anotar que el programa de renovación se centra en el cultivo de la variedad Castillo, que gracias a sus características genéticas es resistente a los ataques de la roya, conservando los niveles de productividad y calidad.
Pese a todo, Muñoz reconoció la situación de incertidumbre que origina el invierno en las cifras de producción, y por tanto en el ingreso del caficultor colombiano.

Y aunque se manifestó de acuerdo en buscar algún esquema de aseguramiento que permita, como en el caso de los plataneros del Quindío, la adquisición de una póliza que cubra los costos de producción ante potenciales riesgos climáticos, explicó que aunque se ha examinado el tema con varias compañías “no se ha logrado un acuerdo en términos del costo-beneficio relacionado con la prima, que resulten en unas pólizas prudentes y razonables para los productores”.