17 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Por nuestra identidad

11 de octubre de 2010
11 de octubre de 2010

Por eso el jueves entrante es el día clásico y tradicional de los cuyabros. El 14 de octubre de hace 121 años el ‘Tigrero’ decidió no rogarle más a los calarqueños que él había invitado a la construcción de un nuevo puente. Don Jesús vivía en la casa de finca ubicada en un hermoso lugar medianamente poblado y que le compró al general Aristóbulo Ibáñez. El único inconveniente en ese sitio lo constituía el paso para abastecerse del mercado y de los elementos indispensables en la vida de la familia; por eso tenían que ir a Calarcá o a Salento y por ese motivo la necesidad del puente. La desatención le bastó a don Jesús María y la consecuencia del desinterés de los calarqueños que ya tenían 3 años de haber fundado su poblado, lo llevó a que se fundara a Armenia. Esta falta sumada a algunas otras desavenencias abrió el camino de su fundación y le abrió paso al milagro por el que se consagraron los valores de la ciudad que es hoy la capital quindiana.

La historia está escrita y lo escrito, escrito está. Por eso Armenia está llamada a recuperar su identidad y estos días que avanzan se prestan para hablar del tema con libertad y respeto, por la defensa de la dignidad colectiva, la de los cuyabros que crecimos en sus calles, que nos formamos en la ciudad apoyados en la fortaleza de los mayores y entre el verde de la tierra y la finura de sus esperanzas.

Por el respeto a la fecha del 14 de octubre, por la memoria de los primeros fundadores don Jesús María Ocampo, la de los señores Jesús María Suárez, Luis Tabares, Juan de Dios Arango, Rafael María Uribe, José Manuel Cárdenas, José Joaquín Buitrago y Juan de Dios Arias entre otros, la ciudad debe recuperar el nombre de la calle ancha llamada a ser emblemática avenida de la ciudad, como que conecta la periferia con el principal órgano urbano, con el corazón de Armenia, el referente más auténtico de su fundación. Armenia tiene derecho a recuperar el nombre de la avenida 14 de octubre y en ese sentido reiteramos con entusiasmo cívico nuestro llamado a las autoridades, al gobierno municipal y a todas las instituciones locales, para que en un acto de reconciliación con la identidad de la ciudad dejemos a un lado el animalito mamífero rumiante de las dos gibas llenas de grasa y para que permanezca recibiendo los honores que las desérticas tierras del Asia le han tributada a través de todos los tiempos de su historia. ‘Camello’ le dicen también a la persona que vende droga en pequeñas cantidades. No. No lo queremos más aquí como símbolo para la ciudad que debe por su identidad, reclamar para sí y como emblema, las mulas de ‘Eleazar Arias’, o las de Evangelista Agudelo que supo templar sus cuerdas y parrandear en ellas con macanudo aguardiente de caña.

El caserío de Armenia progresó velozmente porque a él llegaron atraídos por su fundación colonos de Antioquia que a lomo de mula emprendieron el proceso que elevó el poblado a la categoría que hoy tiene la ciudad en el mapa de las ciudades amables de la Colombia bicentenaria.

Es hora de recuperar el nombre de la avenida 14 de Octubre sin perjuicio de otros episodios que en la historia de la ciudad merecen su propio lugar. Por ejemplo, el suceso que se enlazó con otros en la historia política de la ciudad por la participación en la vida pública de Armenia del ingeniero Mario Londoño Arcila. Es a él a quien le caben los honores, no al camello que se dibujó con ligereza como motivo publicitario en una campaña electoral. Empecemos a recuperar nuestra identidad. El nombre del dos veces alcalde de Armenia, Mario Londoño Arcila cabe por mil razones en las páginas de la historia, el que no tiene sentido en ella es el camello con el que se ha venido desvirtuando la cultura de una memoria urbana que hay obligación de recuperar. Hagámoslo desde ahora, por nuestra propia identidad.