20 de octubre de 2021
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Merkel: “El modelo de sociedad multicultural fracasó totalmente”

18 de octubre de 2010
18 de octubre de 2010

Hablando en Postdam a los jóvenes de los partidos democristianos CDU-CSU, que gobiernan junto con los liberales, dijo que los inmigrantes son necesarios “como mano de obra” pero “deben integrarse y adoptar la cultura y los valores alemanes”. Y siguió: “los inmigrantes deberían aprender a hablar alemán”.

El tono fue decididamente antiislámico. “Nosotros nos sentimos vinculados a los valores cristianos y quien no lo acepta no tiene lugar aquí”, agregó Merkel. Enseguida se cubrió: “El islam forma parte de Alemania”.

Afirmar que la cohabitación e integración armoniosa de culturas diferentes (la “multikulti”) resulta “un fracaso total” en el país más importante de Europa, con 80 millones de habitantes y una economía que es líder mundial junto con EE. UU., China y Japón, no puede sino desatar una honda preocupación en todo el continente.

Merkel está viviendo tiempos difíciles. Ha perdido popularidad y el año próximo deberá afrontar seis pruebas electorales regionales difíciles. Su gobierno democristiano-liberal se encuentra en el mínimo del consenso, según las encuestas. Como ocurre en otros países europeos, la crisis global que padece el mundo también golpea a los germanos, aunque el país está creciendo según las estadísticas con un ritmo del 3,5%.

Con el prestigio abollado, Merkel ha descubierto que la única salvación es zambullirse más hacia la derecha. Angela Dorothea, que es protestante y vive con su segundo marido, un profesor universitario de química, ha cumplido 56 años y no se siente en edad de jubilarse. Siente el aliento inquietante en el cuello de los que piden posiciones más duras contra los inmigrantes islámicos. En primer, lugar el líder de la muy conservadora CSU, la democracia cristiana de Bavaria, la región natal del actual Papa, Horst Seehofer. Socio de Merkel en el gobierno, Seehofer ya había declarado “kaputt”, liquidado, el modelo de sociedad multicultural acunado en los sueños progresistas de los años ’60. Ahora Merkel amenaza con mandar de vuelta a su país a los inmigrantes que no aprendan rápidamente el alemán.

Sin vueltas, Seehofer reclamó cerrar las fronteras alemanas a los musulmanes. Angela Merkel sabe que los viejos demonios de la intolerancia dominan hoy a la opinión publica germana. Un 55% declara que los inmigrantes “son desagradables” y un 58% cree que “hay que prohibirles la práctica de su religión”. Otro 35% afirma que Alemania “está sumergida de extranjeros”, aunque los inmigrantes musulmanes son cuatro millones, el 5% de la población.

Lo peor de lo peor es que ha crecido al 10%, y sube, el porcentaje de los alemanes que sienten nostalgia de un “Führer”, un líder carismático estilo Adolf Hitler.

Hace unas semanas fue echado de su cargo el alto funcionario del Banco Central alemán Thilo Sarrazin, quien publicó un libro titulado Alemania salta en pedazos, con gran éxito de ventas. Sarrazin afirma que los inmigrantes musulmanes tienen un nivel de inteligencia inferior que baja, a su vez, el nivel en las escuelas y en la vida social. Casi nada, si se piensa que uno de los pilares del nazismo fue la ideología de las razas inferiores.

Los políticos condenaron a Sarrazin porque en el texto había también algunos ecos antisemitas que el autor negó. Pero Stephan Kramer, secretario general del Consejo Central de los judíos alemanes, puso las cosas en su lugar. Dijo que ocho semanas después de publicado el libro de Sarrazin, el debate sobre la inmigración se muestra “exagerado, hipócrita e histérico”. Kramer destacó que con un énfasis sospechoso los políticos invocan el fundamento judeocristiano de Alemania. “Me parece que obedece al intento muy obvio de utilizar al judaismo alemán en un frente contra el islam”.

Mein Gott! ¡Mi Dios! Que todo esto suceda en la patria de lo que fue el mal absoluto, el nazismo hitleriano, no puede sino inquietar fuertemente a Europa.
Angela Merkel dijo que en los años ’60 cuando se convocó a los trabajadores extranjeros (los “Gastarbeiter”) a “venir a Alemania y vivir con nosotros, nos engañamos”. “Dijimos: En algún momento se van a ir. Pero esto no es así”. Merkel teme que ella termine pronto “kaputt” si sigue creciendo la figura de su ministro de Defensa, Karl-Theodor zu Guttemberg, muy popular y un jefe conservador de la CSU bavaresa. Muchos lo dan ya como su seguro sucesor.