19 de octubre de 2021
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El 12 de octubre y los hispano descendientes

11 de octubre de 2010

Los enemigos de este acontecimiento, el más importante para la humanidad, después del nacimiento de Jesús, solo recordarán la Leyenda negra, extraña y deformada historia española, llevada a cabo con el objeto de descalificar las actitudes políticas de la Monarquía Hispánica, en la época durante la cual era una de las mayores potencias mundiales. Julián Juderías y Loyot (1870-1918), en un libro ya clásico, La leyenda negra y la verdad histórica, que escribió en 1914 y del cual parte el término, definía la leyenda negra como el ambiente creado por los relatos fantásticos que acerca de nuestra patria han visto la luz pública en todos los países, las descripciones grotescas que se han hecho siempre del carácter de los españoles como individuos y colectividad, la negación o por lo menos la ignorancia sistemática de cuanto es favorable y hermoso en las diversas manifestaciones de la cultura y del arte, las acusaciones que en todo tiempo se han lanzado contra España. Aunque el término nació en 1914, la leyenda negra empezó a convertirse en un instrumento útil de propaganda antiespañola desde finales del siglo XVI. La leyenda negra tiene varios capítulos: se habla de una leyenda negra en Italia. Otra leyenda negra en los Países Bajos, el padre de la patria holandesa y enemigo declarado del rey español Felipe II (1527-1598), Guillermo de Orange-Nassau, llamado el Taciturno (1533-1584), escribió lo que vulgarmente se conoce como Apología de Orange, en la que atacaba sin contemplaciones al gobierno de la Monarquía Hispánica. La actividad de la Inquisición se convirtió en un objeto inagotable a la hora de difundir panfletos antiespañoles. Otro semillero para la leyenda negra fue Inglaterra, desde donde sus reyes, sobre todo Isabel I (1533-1603), apoyaron constantemente todo lo que podía debilitar a su gran enemiga, España. Francia, rival durante siglos de España, fue otro atizador de la leyenda negra. En 1590 aparecía una pequeña obra titulada Antiespañol, en que se trataba muy mal a todo lo hispano. Lo que en Francia se dijo durante el siglo XVI continuó en el siglo XVII y en el XVIII. Otro gran pilar de la leyenda negra se encuentra en lo relativo a la interpretación de la conquista de América. Es significativo que la obra de Fray Bartolomé de las Casas (1474-1566), Brevísima relación de la destrucción de las Indias, publicada en 1552, llena de apasionamiento y exageraciones, cuando se reimprimió en los Países Bajos en 1620, se hizo con el siguiente título: Espejo de la tiranía española, en que se trata de los actos sangrientos, escandalosos y horribles que han cometido los españoles en las Indias.

Leyes de Burgos, de ellas nunca se habla, dictadas en Burgos, España, el 27 de enero de 1512, una serie de ordenanzas, tituladas de Leyes de Burgos, para aplicarlas en el gobierno con mayor justicia del elemento indígena. Motivadas por el problema jurídico que se había planteado por la conquista y colonización de las Indias, en donde el derecho común castellano no podía aplicarse. Se inició su aplicación por la isla de La Española (hoy compuesta por Santo Domingo y Haití), para aplicarse más tarde en el resto del continente hispano. Trataban las ordenanzas la práctica de los repartimientos en encomienda de indios por parte de los colonizadores a razón de un mínimo de 40 y un máximo de 150 individuos, pero se esforzaron  en establecer una minuciosa regulación del régimen de trabajo, jornal, alimentación, vivienda, higiene y cuidado de los indios en un sentido altamente protector y humanitario. Se prohibió terminantemente la aplicación de todo castigo a los indios, el cual se reserva a los visitadores establecidos en cada pueblo y encargados del minucioso cumplimiento de las leyes. Las mujeres embarazadas de más de cuatro meses eran eximidas del trabajo. Se ordenó la catequesis (instrucción religiosa) de los indios, se condenó la bigamia y se les obligó a que terminaran con el canibalismo, con el incesto y que utilizaran el surco para sembrar,  que se vistiera, a construir sus bohíos o cabañas junto a las casas de los españoles. Se respetó, en cierto modo, la autoridad de los caciques, a los que se eximió de los trabajos ordinarios y se les dio varios indios como servidores. Por eso, nosotros, los nietos de los criollos, de los que firmaron y dieron sus vidas por la independencia absoluta, desde el 11 de noviembre de 1811,  nos sentimos felices ser hispanos descendientes, de los conquistadores, de los colonizadores españoles.

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