16 de octubre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Cuarta jornada de la cultura y de los negocios

9 de octubre de 2010
9 de octubre de 2010

Este evento, ya suficientemente acreditado, tiene por objetivo destacar las principales características económicas y culturales del  país invitado cada año.  En los tres anteriores lo fueron, en su orden, Chile, China y Brasil.  Y ahora lo fue la República Francesa, de la cual se han dado a conocer sus aspectos característicos y emblemáticos. Con esa gran nación europea la nuestra ha anudado una amistad fructífera, respetuosa y, por lo mismo, difícil de romper.
Francia ha sido para los colombianos la patria imponderable de la que provienen las semillas de su libertad y, por supuesto, las muchas expresiones y formas de cultura que hemos asimilado, como de ningún otro lugar del mundo, salvo, naturalmente, España.  Como se les ha recordado ahora a los estudiantes de primeras letras, de París trajo don Antonio Nariño y Álvarez los Derechos del Hombre, que él, furtivamente, tradujo;  esos Derechos eran la esencia filosófica de la Revolución Francesa, su precipitado final, y el grande hombre  los hizo circular por todas partes, primero desde su exiguo periódico “La Bagatela” y más adelante, asediado por las autoridades realistas, en pequeñas hojas volantes.
Nariño prendió, pues, la antorcha de nuestra  Libertad; su combustible espiritual lo trajo de Francia, y, con débiles soplos que apenas han hecho parpadear su llama, esa antorcha sigue ardiendo en el alma y el corazón de todos los colombianos.
Ahora bien: los pensadores, los filósofos, los escritores y los artistas franceses se amotinan en la mente de nuestros compatriotas cultos y los influyen con su sabiduría. Con Victor Hugo, con Musset, con Lamartine,  con Gerard de Nerval nuestros poetas se adentran en la floresta del Romanticismo. Y con Balzac y Stendhal conocen la estructura y el desarrollo irrepetible de la gran novela. Y con Proust, aún se hace a la idea de que es posible encontrar el tiempo perdido.  Lo mismo acontece con los artistas plásticos, de alguna manera incrustados en el diseño y la técnica cromática de los nuestros.
Las anteriores consideraciones, más el hecho protuberante de que Francia es un país glorioso que a su tradición espiritual le suma un considerable desarrollo económico que la hacen una potencia industrial  de primer orden en el  mundo, nos indujeron a hacerlo nuestro invitado de honor en esta Semana de la Cultura y los Negocios.
En fin. Eminentes personas, algunas vinculadas al cuerpo diplomático francés acreditado en Bogotá y otra más reconocidas en Colombia por sus inquietudes y su importancia en la economía y la cultura, participaron activamente en la Jornada Cultural y de Negocios, cuya cuarta edición,  una experiencia extraordinaria.La Tarde.

*Fundación Universitaria del Área Andina