17 de octubre de 2021
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Evelio Giraldo Ospina

Señores magistrados, ¿para cuándo el nuevo Fiscal?

18 de septiembre de 2010
18 de septiembre de 2010

¿Qué es lo que no les gusta de la terna que tienen sobre sus escritorios y que fue remitida por Álvaro Uribe Vélez cuando era Presidente de la República? ¿Es eso lo que no les gusta? ¿Tener que elegir a un Fiscal postulado por Uribe, sin importar que así lo estipule la Ley?

Si lo que no les gusta a los magistrados de la Corte es que los postulados para ser Fiscal General son uribistas, entonces que lo digan públicamente. Que les digan al presidente Juan Manuel Santos y a su ministro del Interior y de Justicia Germán Vargas Lleras que cambien la terna para que ellos puedan proceder a elegir al nuevo Fiscal. Deben aprovechar que tanto Santos como Vargas les han dicho en todos los tonos que si no les gusta la terna, que lo digan públicamente y que si lo que quieren es que la cambien, que lo digan. “Nosotros nos allanamos a lo que diga la Honorable Corte”, ha dicho el ministro Vargas.

Ocurre, sin embargo, que al Gobierno tampoco le gusta la terna. Pero, al igual que la Corte, tampoco lo dice. Si a Santos no le gusta la terna, ¿por qué no la cambia? Si el Presidente quiere tener un Fiscal mucho más cercano a sus afectos, ¿por qué no postula a unos aspirantes santistas, que los hay con muy buenas calidades éticas y profesionales? No tengo ninguna duda de que si Santos cambia la terna, la Corte elige Fiscal General de inmediato. Para nadie es un secreto que el ‘pecado’ de la actual es su origen uribista, así los magistrados y el propio Santos no lo admitan.

¿Por qué Santos no cambia la terna y por qué la Corte no le pide que la cambie? Santos no la cambia porque sabe que hacerlo significa declararle la guerra a Uribe, que ha convertido ese tema en un asunto de honor. Por ello prefiere que ese ‘bacalao’ lo cargue la Corte Suprema, que a su vez sabe que pedirle a Santos que la cambie significa mostrarse más antiuribista de lo que hasta ahora ha sido, y ello podría representarle un enorme costo político.

Pero, además, para nadie es un secreto que la Corte se siente bastante cómoda con Guillermo Mendoza Diago como Fiscal encargado, pues no solo ha cumplido una destacada gestión al frente de la entidad, sino que algunas decisiones suyas –léase caso Sabas Pretelt por ‘Yidispolítica’– han terminado por darles la razón a los magistrados en sus fallos. El buen desempeño de Mendoza Diago ha hecho menos traumática una situación que en otras circunstancias habría sido poco menos que insostenible.

El triste espectáculo que están presenciando los colombianos en la elección del nuevo Fiscal General no solo terminará por afectar la buena imagen de la Corte Suprema, sino que dejará en evidencia los desencuentros que se están viviendo en su interior, pues es claro que no todos los magistrados están de acuerdo con el proceder de la mayoría, al menos en lo que tiene que ver con la elección del sucesor de Iguarán.

De hecho, ya se empieza a hablar de la conformación de tres bloques: los radicales, que se oponen a elegir Fiscal de la terna uribista; los moderados, que no ven ningún inconveniente en que el nuevo Fiscal salga de dicha lista, y los neutrales, que solo quieren que los otros dos bandos se pongan de acuerdo y que la elección se efectúe en el menor tiempo posible. Todo parece indicar que quienes tienen el control de la situación hoy por hoy son los radicales.

Pero mientras unos y otros se ponen de acuerdo, el país y la comunidad internacional siguen en ascuas y a la espera de que de la Corte Suprema salga humo blanco y se conozca cuanto antes el nombre del nuevo Fiscal. Son muchos los ‘efectos colaterales’ que ha producido la dilatación de la elección, empezando por los mismos aspirantes, que ya no tienen ahorros o préstamos de dónde echar mano para mantener su legítima aspiración. El Heraldo.