18 de octubre de 2021
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Santos!: ¿y el periodismo qué?

22 de septiembre de 2010
22 de septiembre de 2010

Aunque mantuvo los primeros seis meses del año la Dirección de Juan Gossaín y la subdirección de Juan Manuel Ruiz, en julio decidió liquidarlos al igual que a otros periodistas de larga trayectoria en el medio y en RCN, con casi 35 años de labores. Sin duda, la programación en general había tomado desde enero un nuevo rumbo. Menos coloquialismo, mayor efectividad, rapidez e ilación informativa.

En el afán de arrancar con la evolución de la Radio, —que según su campaña publicitaria evolucionó en pasado y no evoluciona en presente— para mantener la constante del cambio, llegó Francisco Santos, el miércoles 8 de septiembre. El Vicepresidente de Colombia (muy difícil quitarle ese rótulo que es una limitante para la credibilidad y la objetividad) formó su equipo de profesionales en economía y gobierno, pero menos en periodismo radial. Porque el de prensa y televisión sí que son también bien diferentes.

Ya no el Dr. Santos sino Francisco, como quiere que le digan, tomó los micrófonos de la Básica de RCN Radio para dirigir el espacio de la mañana. De las 6:00 a las 10:00 y emprender la nueva fábrica de zapatos, como se lo aconsejó Gossaín. «No llenar mi zapato sino hacer su propia zapatería», le dijo. Otro tip, le agregó. «La verdad por encima de todo».

Toda una expectativa publicitaria. Frases dichas como Vicepresidente para marcar la pauta de un hombre creíble y franco: «Faltan 5, 4, 3, 2, 1, hoy empieza…» En su primera emisión, dejó mucho qué decir. Una campaña que le hizo más mal que bien, por el acentuado propósito de mostrar más su agresividad verbal. Sólo el tiempo, difícil, será el único que podrá pulir, mejorar, remediar el pobre manejo radial y la pésima coordinación de su equipo de trabajo, profesionales sin formación radial.

Muy complicado el primer día y los siguientes. Nervioso, impaciente, acelerado, incoherente, primíparo, juguetón, más parecido a Daniel el travieso. No hace punto ni coma en su narrativa. Parece contando un chisme o como un vocero del gobierno para mejorar los asuntos del país. Desordenado, demasiado descomplicado, gago, amiguero, exagerada opinión, y con muchos buenos deseos de éxito para todos sus entrevistados. «Esta es su casa», les dice a todos. Hace mil preguntas en una, mal formuladas, confusas. Interrumpe, da los cambios con brusquedad y hace cortes inoportunos. Multiplicó el coloquialismo mantenido por Gossaín durante tantos años y, con un millón de vicios dialécticos utilizados por algunos periodistas de hoy, acentúa más el tuteo mezclado con el usted, el yoismo, el cuénteme, le voy hacer una pregunta, una preguntica, tal persona le va a preguntar, está ahí, (según su pronunciación sonó: está hay) Juan Carlos Iragorri, están en la línea, tengo en la línea a –la línea ya no existe-.

¡Qué horror! «Apagá y vámonos». Para no alargarme, escuchen el audio de los primeras emisiones y constatarán cada una de las apreciaciones. Aunque sea periodista, debe hacer escuela de comunicación radial.

Pero, bueno, hay que darle por imposición y obligación oportunidad de aprender. Habría dos opciones: O pega por costumbre y el resultado conquista audiencia, o al suelo con la sintonía en la mañana porque después, en la tarde y en la noche con Yolanda Ruiz, Yanelda Jaimes, Mauricio Arroyave, Juan Carlos Higuita, Indalecio Castellanos, Jairo Tarazona, Juan Carlos Iragorri, Martha Elizabeth Camargo, Claudia Morales y Julián Parra la cosa cambia, con excepción de María Elvira Samper que también, aunque hizo radio en otras épocas, no gusta, no cala, no, no, noooo…

Preguntas obligadas ¿Cuántos periodistas profesionales salen a diario de la universidades y no se les da esta ganga de aprender al aire? ¿Cuánto ganan sin la experiencia, eso sí con mucha dignidad y gobierno, el dineral que le pagan a Santos? ¿Cuántos pueden cometer tantos errores en un día, en una hora y no pasa nada? ¿Para dónde va el periodismo? ¡Ahíia ahiaiiiiii! Esto parece más una mañana de periodismo de opinión malo, que un informativo serio y de calidad.

Seguirá Francisco Santos por muchos años con los ajustes pertinentes, pero, pueda ser que a nosotros los oyentes enamorados de RCN, se nos pase el tiempo volando como se le va al nuevo director frente al micrófono. Cuando afirma como se lo dijo a Carlos Ilián: «tranquilo, no se preocupe que esto es una ensalada». Sólo con los sinónimos de tal palabra, identificó muy bien lo que es la Radio de la Mañana: «revoltijo, mezcolanza, surtido, mezcla, miscelánea».

NOTA EXTRA. Santos cree – así lo percibí- que con agregarle a cada información del momento que es primicia va a conquistar audiencia. Ojo. Extras con tan mala presentación o pobreza de comunicación se pierden. Y con el apoyo de Alicia Eugenia Silva, peor. Su tono de voz y sus malas intervenciones provocan mucha más contaminación auditiva. Pobre Moisés Naím, tan buen comentarista internacional y con las preguntas que le hace Francisco, el análisis en el Observador Global pierde categoría y seriedad. Si la situación sigue así, a los buenos que están bajo su dirección, los quemará o mejor los perjudicará porque muchos oyentes nos vamos para Caracol y concretamente para donde Julio Sánchez. Es importante aclarar que escuché los primeros días por curiosidad y por el vínculo sentimental que me une a RCN, pero hasta aquí llegué. ¡Santos!… ¿Para dónde va el periodismo? Me produce dolor, decepción, preocupación, tristeza y mucha, mucha nostalgia por los alcances perdidos de la radio considerada durante casi 50 años, la mejor del mundo.

Y ¿qué le pasa a Andrea Serna con tanta emoción? Últimamente pareciera que fuera a alcanzar el cielo. El tono de voz es tan melodioso y alegrón que uno queda como todo acelerado y vibrante, pero demasiado. Igual con Andrés Nieto. Tan buenos que eran.

Para Mauricio Reina, un fuerte aplauso. En medio de tanta brocha su buen manejo de la comunicación, profesionalismo, conocimiento, cultura, seriedad, buena voz, proyecta credibilidad. El mejor. Lástima que no sea el director.