19 de octubre de 2021
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Por ahí no es la cosa,señor Gobernador

29 de septiembre de 2010
29 de septiembre de 2010

La opinión pública pensó que su consigna interpretaba el anhelo de todos los caldenses de construir un departamento modelo, manejado con estilo gerencial, desprovisto de politiquería y, sobre todo,  con los mejores hombres al frente de sus destinos administrativos. Inicialmente se pensó que ese sueño de construir un ente territorial que se proyectara en el contexto nacional como paradigma de transparencia administrativa iba a ser posible. Pero el tiempo ha demostrado que, como reza el refrán popular, del dicho al hecho hay mucho trecho.

Hay que decirlo sin tapujos: la administración que preside Marío Aristizábal Muñoz ha sido una de las más cuestionadas en la historia de Caldas. No pasa mes en que algún medio informativo hable sobre su gestión. El último fue la Revista Semana. En su columna habitual de ese medio de comunicación, María Jimena Duzán hizo serias críticas a la gestión del gobernador. Dijo, entre otras cosas, que en la administración departamental hay una olla podrida. Y cuestionó el sostenimiento que hasta la semana inmediatamente anterior hizo el mandatario del médico Carlos Arturo Feho Moncada como gerente de la Industria Licorera. Según la periodista, era inexplicable que Aristizábal Muñoz sostuviera en el cargo a un funcionario tan cuestionado.

Ningún bien le hacen a Caldas las continuas denuncias que en diferentes medios de comunicación se hacen sobre presuntas irregularidades en el manejo de los asuntos administrativos del departamento. Por el contrario, esas críticas afectan al ente territorial. Porque dan a entender, ni más ni menos, que la gobernación es una especie de Cueva de Rolando donde unos vivos se están aprovechando de los recursos públicos. Lo grave del caso es que el mandatario no ha podido dar explicaciones satisfactorias sobre esas denuncias. Así las cosas, se están creando mantos de duda sobre la solvencia moral del gobernador. Y, sobre todo, se está poniendo en tela de juicio su gestión administrativa. Algo grave para un mandatario que prometió gobernar de cara al pueblo.

El escándalo mayor en que está envuelto el gobernador Aristizábal Muñoz tiene relación con las denuncias que en el momento de su renuncia a la gerencia de Inficaldas hizo Luis Bernardo Ocampo.  En la Procuraduría General de la Nación quedó sustentada la forma cómo el mandatario trató de influir para que los contratos de esa entidad le fueran otorgados a personas pertenecientes a su círculo íntimo de amigos. Habrá que esperar a que la entidad investigadora falle sobre este asunto. Pero en la opinión pública ha quedado la sensación de que el gobernador ha tratado de pagar favores con contratos oficiales. Una sensación que hace carrera por la forma como sostuvo, no obstante haber sido privado de la libertad, al saliente gerente de la licorera.

Si en verdad al gobernador Mario Aristizábal Muñoz le interesara hacer de Caldas la mejor empresa, habría escogido con lupa a muchos de sus funcionarios. Es decir, para desarrollar su programa de gobierno se habría rodeado de funcionarios con mayor experiencia  administrativa. Los últimos nombramientos dejan mucho que desear. Escogió como Secretario de Hacienda, en reemplazo de Patricia Cárdenas, a un anónimo empleado oficial. Un hombre que no tiene el perfil para el cargo. Mucho menos el bagaje para manejar un despacho de por si complicado. Tal parece que lo que el mandatario quiere es tener allí a un funcionario que cumpla sus órdenes sin cuestionarlas.

Lo mismo ocurre en el caso de la gerencia de la Industria Licorera. María del Pilar Joves no es, en nuestro concepto, la persona indicada para manejar una empresa de esa categoría. Trasladarla de la Secretaría Privada a una empresa que maneja cuantiosos recursos económicos no es una decisión afortunada. La señora Joves no tiene el perfil requerido para administrar el banco de segundo piso del departamento. ¿A que le apuesta el Señor Gobernador con estos dos nombramientos? ¿Será que en su entorno no encontró personas con mejor trayectoria administrativa para ocupar esos cargos? Estamos muy mal cuando la administración departamental debe recurrir a personas de bajo perfil para llenar vacíos burocráticos. Por ahí no es la cosa, Señor Gobernador. A esas posiciones deben llevarse personajes más emblemáticos.