15 de agosto de 2022
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El ojo del Halkón

3 de septiembre de 2010

No es llenando las ciudades y los pueblos y los campos de policías y de ejército, sino dando oportunidades para que los jóvenes puedan estudiar y de esta manera tener trabajos dignos que los alejen de las tentaciones del dinero fácil.

En un país como el nuestro, que hay que demostrar experiencia para cuando se sale de estudiar, para poder conseguir un trabajo el futuro es casi nada, por lo que la situación se hace cada día más difícil y peor si quienes trabajan haciendo las leyes no toman en serio los temas sociales que es lo mas importante en este momento.

No se ve solución a este duro problema a la vista, pues donde crece la informalidad, que se puede esperar, donde los muchachos se alejan de las aulas escolares, porque no están recibiendo una buena formación, donde los padres no tienen tiempo de darse cuenta que hacen sus hijos y donde los hijos hacen lo que se les venga en gana, no es muy fácil encontrarle salida a esto que muchos han calificado una bomba de tiempo, porque con hambre nadie hace nada y si lo hace, lo hace mal.

Las peleas que quiere tener el Presidente del Congreso con el Ministro del Interior por la presentación de proyectos, me suena más a protagonismo y es que sin lugar a dudas Armando Benedetti hace sus cosas a su manera, como lo que hizo de ir a Venezuela a hablar con políticos y con el propio Jefe de Estado solo, sabiendo que por su investidura debe de ir acompañado de otros integrantes de Congreso y además que una sola golondrina no hace verano.

Quiero hablar de un tema que no es de mi agrado pero que es vox populi en los diferentes medios de comunicación, en especial de provincia, y es el trato que dan algunos jefes de prensa de los ministerios, de la Cancillería y del Senado y la Cámara de Representantes, pues para ellos no es importante sino la gran prensa, si es que existe, olvidando que están otros medios de comunicación que también son de importancia porque tienen sus lectores, pero qué se puede esperar de personas sin formación académica porque parece que pasaron por la universidad y no entraron en ella.

A raíz de la anterior columna, donde hablaba del comportamiento de algunos periodistas que no saben ni escribir y mucho menos hablar en los medios como la radio y la televisión, recibí comentarios que estaban de acuerdo en que estos muchachos no tenían la responsabilidad porque los profesores no eran cultos ni conocían los temas, porque con diferencia a hace algunos años, los grandes instructores eran personas de experiencia y ahora no hay nada de raro que los profesores sean recién egresados o personas que nada tienen que ver con lo que están enseñando.

Hace varios años se viene hablando de la responsabilidad de la academia porque estamos formando profesionales mediocres y no solo en periodismo sino en las diferentes áreas, lo que sería importante es que ahora que se habla tanto de la calidad de la información, la nueva jefe de la cartera del ramo, los secretarios de educación y otras personas que tienen que ver al respecto, tomaran cartas en el asunto, lo que creo imposible porque con la politiquería con que se maneja la educación y la salud que son bases para una buena calidad de vida, esto no se consigue porque se están nombrando personas para cargos muy importantes que no saben ni para donde van.

La mediocridad no se debe patrocinar y se debe respetar lo que se logró por medio de los concursos de méritos, para que quienes ocupen estos puestos sean las personas idóneas y no los advenedizos del tiempo.

He visto con sorpresa o mejor con asombro que en varias entidades del estado, no se ha respetado la meritocracia en el momento de nombrar al nuevo personal, porque este es un país de leyes en donde hecha la ley está hecha la trampa.

Nota: Hablando de otro tema, hoy el periodismo, ese verdadero periodismo está de luto, se murió Antonio Ibáñez más conocido “el señor de la noche”, unos periodistas de esos cultos, estudiosos, investigadores y respetuosos de su profesión.

Se fue después de más de cuarenta años de trabajo, de comenzar en la ciudad de Medellín y llegar a Bogotá para prestar sus servicios a las cadenas Caracol y Todelar.

Se recuerdan sus palabras: “Hoy es el día más importante de mi vida porque puede ser el último para llegar a transformarme en lo que de verdad debo de ser, amo a los seres que me rodean, a las plantas, a los animales y al aire que respiro, porque ellos son parte de mi existencia”.

Conocí a Antonio en un reportaje que le hice para la revista Semana en 1982 cuando dirigía el programa de la noche de Caracol “Una voz en el camino”, era un hombre intelectual, amable, sincero, orgulloso de su descendencia y en especial un verdadero periodista. Antonio no se fue, solamente se nos adelantó un poco.

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