16 de octubre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

¿A qué jugamos Señor Presidente?

16 de septiembre de 2010

Días posteriores, con su acucioso Ministro del Interior y de Justicia, en compañía de los representantes de los Organismos de Control y Vigilancia, se empezó a trabajar sobre tema tan fundamental para el restablecimiento moral de nuestras instituciones democráticas, para  así devolver la credibilidad a sus gobernados en la transparencia de la administración pública, que a decir verdad, nuestro Estado de Derecho, en los actuales momentos, es mas corrupción, que Estado de Derecho. Es un cáncer con el cual dolorosamente nos hemos acostumbrado a vivir y hasta a tolerar desde hace muchos años.  
Todo el País, abriga la esperanza que ahora sí la campaña contra semejante flagelo va en serio, sin embargo, no estamos tranquilos Señor Presidente: el día ocho, de los corrientes, recibimos con gran sorpresa y preocupación el nombramiento del ex ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, – muy conocido de Autos, en el sector agropecuario por diferentes escándalos -, como embajador de Colombia ante el Gobierno de Italia, en reemplazo de Sabas Pretel de la Vega, que ha sido todo un huracán de críticas y vergüenzas. Lo más grave, es que tuvo que dimitir, puesto que ha sido llamado a juicio por la Fiscalía en el caso de la Yidispolítica.
¿Será señor Presidente, que no hemos entendido, que las embajadas en las más elementales normas de derecho internacional, se definen como  la prolongación de nuestra soberanía en el exterior?  ¿Y que por lo tanto para desempeñar dichos cargos diplomáticos, especialmente el de Embajador, se requiere de la majestad de un ciudadano honesto e impoluto, que no tenga cuentas pendientes con la justicia? Con lo  ocurrido  con el embajador Sabas, y ahora con su reemplazo, asiste razón suficiente para predecir que los antídotos contra la corrupción, no van en serio, y que la embajada de Italia, va a continuar sirviendo de refugio y comodín, para quienes teniendo cuentas pendientes con la justicia, la ocupen mientras se les resuelve su situación jurídica. Me temo que el presidente Berlusconi, por todas estas circunstancias bien conocidas, decida no otorgar el beneplácito para Andrés Felipe Arias. No se olvide Señor Presidente, que las organizaciones internacionales que hacen oposición al gobierno de Colombia, ya deben estar en esta tarea y muy posiblemente puedan obstaculizar dicho nombramiento.
Todo el País sabe señor Presidente, que el señor Andrés Felipe Arias, en los actuales momentos se encuentra, sino subyudice, por lo menos vinculado, a varios procesos que por diferentes casos le han abierto los Organismos de Control y la fiscalía, especialmente por el llamado: Agro Ingreso Seguro, AIS. Es cierto, que en los actuales momentos se encuentran en preliminares; sin embargo, ni el mismo magistrado del caso, puede predecir lo que  ocurra en unos meses cuando se termine de estudiar el expediente, recopilar las pruebas necesarias, puesto que, en menos de quince días el señor Arias, ha rendido versión libre en dos oportunidades cada una de más de diez horas, teniendo pendiente otras citaciones.
La opinión pública, incluidos los medios de comunicación, están dispuestos a llevar este debate hasta sus últimas consecuencias. Es que no podemos aceptar que cuando se está hablando de librar una lucha sin cuartel para combatir la corrupción, se cometan semejantes errores, como si las mieles diplomáticas en semejantes condiciones fueran el principal pergamino para protocolizarla. No olvidemos que la embajada de Italia, es muy importante para nuestro País, máxime, ahora que, estamos en negociaciones con la Unión Europea, para firmar el Tratado de Libre Comercio TLC, a la cual pertenece Italia, y que desde luego a nuestro embajador, le tocaría intervenir en las mesas de negociación.
No es que el País quiera ver al señor Andrés Felipe Arias en la Cárcel, ni mas faltaba, pero sí, que espere el fallo inhibitorio de la Fiscalía y la absolución de los órganos de Control, para que salga nuevamente a la vida pública. Si esto ocurre, puede estar absolutamente seguro el doctor Arias, que lanzaremos las campanas al vuelo dándole un saludo de bienvenida a la vida pública, porque, subsanado tanto problema que tiene pendiente, debemos reconocer que se trata de persona joven y muy capaz para desempeñar cualquier cargo en el ámbito nacional e internacional.
En conclusión, por la salud del País y el bienestar de todos los Compatriotas que nos encontramos seriamente preocupados con este nombramiento, lo mejor es que el Señor Presidente lo reverse, y el doctor Andrés Felipe Arias, se resigne a esperar a ver qué pasa con los procesos que tiene por resolver
   
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