16 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Un gran maestro del derecho penal

1 de agosto de 2010

Siendo casi un niño, ingresó al partido comunista. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió como soldado de las fuerzas armadas francesas, bajo las órdenes del general Charles De Gaulle, y a su regreso a Francia, luego de terminar la guerra, fue elegido Presidente de la Asociación de Estudiantes Coloniales.

Los primeros casos asumidos por Verges fueron los procesos seguidos a varios miembros de la guerrilla argelina anti-francesa, acusados de terribles actos terroristas contra civiles. Fue tal éxito de Verges en estas defensas, que el gobierno francés ordenó por un tiempo su detención y la suspensión de su licencia profesional. Verges consideró justa la causa y los métodos de sus defendidos, pues, a su juicio, la colonización francesa en Argelia fue brutal y atrabiliaria. Es precisamente en ese momento cuando el famoso abogado desarrolla la teoría de la ruptura, que consiste en acusar a los acusadores de los mismos delitos imputados al procesado, buscando con ello justificar la conducta delictual en la que han incurrido.

A los guerrilleros argelinos se sumaron cuestionados y odiados clientes: Khieu Sampha, líder de los temidos jemeres rojos de Camboya, acusado de genocidio; el terrorista internacional de origen venezolano conocido como el Chacal, autor de cientos de asesinatos; el ex oficial de la SS y la Gestapo durante el régimen nazi Klaus Barbie, procesado por crímenes contra la humanidad. La lista es interminable, como memorables y brillantes fueron las defensas de Verges, quien, desde siempre, entendió la importancia y necesidad del abogado para la causa penal.

Todas las personas, sin excepción alguna, tienen derecho a la defensa, por más abominable que sea el crimen del que se les acusa. Un proceso judicial sin abogado no es más que un espectáculo grotesco e inhumano como el circo romano, un linchamiento. El abogado defensor es absolutamente necesario para llevar a cabo un juicio civilizado que respete la democracia y el Estado de Derecho.

Aun entre personas cultas, y con mayor razón en las que no lo son, suele haber un completo desconocimiento acerca de la función del abogado litigante. De esa ignorancia surgen una serie de prejuicios que sitúan la función del litigante en una posición equívoca, equiparándolo a un personaje cuyo único propósito es evitar que la ley actúe. La pregunta que surge siempre es ésta: ¿Por qué los abogados defienden a los criminales? La respuesta es muy sencilla: es el abogado quien reviste de legalidad el proceso y legitima con ello la aplicación de justicia. Lastimosamente, quienes carecen de cultura y una formación adecuada jamás lo entenderán.

Desde el logógrafo, que era el nombre que se le daba en la antigua Grecia al abogado, pasando por los jurisconsultos romanos, de los cuales Cicerón es el más célebre, hasta las lustrosas defensas de
John Adams, Abraham Lincoln y Jorge Eliécer Gaitán, y los históricos juicios de Verges, los abogados litigantes nos constituimos en garantes del respeto por los derechos humanos y el debido proceso.

Jacques Verges vendrá por primera vez a Colombia la próxima semana para participar en el Primer Congreso Internacional de Derecho Penal, y será un honor compartir la mesa de expositores con un maestro como él. El Heraldo.