6 de mayo de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Tratar-tratarse; por parte de; fuegos artificiales; amputado, asombroso

26 de agosto de 2010
26 de agosto de 2010

Aunque le puse mucha atención a todo lo que dijo, y aunque me gustaría hacerlo, no me referiré a ningún asunto en particular, sólo a una frase que confirma lo que siempre he dicho, y es que los vicios del idioma se propagan con una velocidad escalofriante. Luego de exponer los puntos principales de su gobierno, dijo: “De esto se trata la PROSPERIDAD DEMOCRÁTICA”. ¡Qué barbaridad! Entre paréntesis, paso por alto el uso, frecuentísimo también, de ‘jalonar’ por ‘jalar’. Al verbo ‘tratar’ la Academia le asigna arriba de una docena de acepciones, todas muy diferentes, por ejemplo: “Tratar a los demás; tratar un asunto; tratar mal un vestido; tratar a alguien de loco; tratarse con alguien”, etc. En la frase del nuevo presidente de los colombianos, su significado es “referirse a un tema en especial, a un hecho, a una verdad, o a un conjunto de cosas afines o extrañas entre sí”. En este caso, el verbo puede ser transitivo o pronominal, verbigracia: “Los presidentes de Colombia y Venezuela trataron el espinoso tema de las relaciones entre los dos países”, oración en la que el verbo ‘trataron’ tiene como complemento directo ‘el espinoso tema’ de las relaciones… Y: “En dicha reunión se trataron temas relacionados con…”, en la que la inflexión verbal ‘se trataron’ es, además de impersonal (no tiene sujeto), pronominal (la acción que expresa es reflexiva). La oración del Presidente tiene sujeto (la prosperidad democrática), razón por la cual sobra el reflexivo ‘se’. Pero, suprimido éste, cambia por completo su significado, puesto que el sujeto se convierte en activo (la causa), y el complemento (de esto) se vuelve pasivo (el efecto). Según el contexto, es todo lo contrario. Por esto, la frase debió ser construida así: “Todas estas medidas, todos estos propósitos y todos estos planes son, constituyen o tendrán como fruto la prosperidad democrática”, o, simplemente: “todo esto constituye la prosperidad democrática”. De esta manera, ¡quién quita!, hasta de pronto la consiga.**

Y, como de repeticiones ‘se trata’, volvamos al omnipresente ‘por parte de’. Durante la transmisión de la llegada, desde el muy cercano oriente, del circo a Santa Marta (VIII-10-10), Juan Carlos Ossa, comentarista de RCN, usó cien veces o más el extravagante giro. Para la muestra, este botón: “La voluntad por parte de los dos gobiernos”. ¡Uf! “La voluntad DE los dos gobiernos”, señor. Al día siguiente, porque al que no quiere caldo se le dan dos tazas, el editorialista de LA PATRIA amargó mi tinto mañanero con estas dos bellezas: “Se trata de un gesto por parte de la nueva administración del presidente Juan Manuel Santos…”; “La escogencia de los siete magistrados por parte del Congreso de la República…”. La preposición ‘por’, ella sola, sin quincallas, desempeña bien su oficio. Y no crea, señor, que son sólo chocheras de este ‘cucho’. Esto me escribió don Luis F. Molina: “También me saca mi apellido esa forma de repetir ese ‘por parte’. Hasta en el discurso presidencial lo escuché”. ¡Cómo le parece!**

El prefijo ‘piro-‘, del griego, significa ‘fuego’. Es parte de palabras como ‘pirómano, piróforo y pirotecnia’. Es ésta la razón por la cual la locución “fuegos pirotécnicos” es pleonástica. Para referirse al “arte de combinar materias explosivas para producir efectos vistosos” en ciertas celebraciones, debe decirse ‘fuegos artificiales’ o ‘juegos pirotécnicos’. Éstos son, pues, don Luis Efe, los nombres lógicos y legítimos de dicho espectáculo.**

Cuando leí las dos oraciones siguientes, me quedó la sensación de que algo fallaba: “…demuestra el gran potencial que tiene esta tecnología con personas amputadas” (El Tiempo, Información General, Efe, VI-26-10). Dos días después, en el mismo diario, alguien escribió: “Ante la mirada asombrosa de la mayoría de transeúntes” (Pie de foto). ‘Amputar’, dice el diccionario de María Moliner, es “Cortar, separándolo completamente del cuerpo, un miembro; particularmente, por consecuencia de un accidente o en una operación de cirugía”. Se puede “amputar una pierna o un brazo”, pero es imposible “amputar todo el cuerpo”. La frase de El Tiempo podría tolerarse como una figura literaria (metonimia), pero no en nota periodística, en la que la redacción adecuada debió ser ésta: “…con personas que han sufrido amputaciones”, o “personas mutiladas”. Quizás los médicos hablen de una ‘persona amputada’, porque son los mismos que llaman ‘maternas’ a las mujeres parturientes. En la segunda oración, su redactor confundió la causa con el efecto. Ello es que ‘asombroso’ se aplica a “todo aquello que causa admiración”, como, hace algunos años, Los Yarumos (el parque), hoy ‘lastimoso’ (“que causa lástima”); en cambio, ‘asombrado’, participio pasivo de ‘asombrar’, adjetivo en la frase, se refiere a la persona afectada por algo asombroso. Como el cinismo de Chávez.