10 de agosto de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Silencio vergonzoso

20 de agosto de 2010
20 de agosto de 2010

Políticos en uso de buen retiro, unidos a funcionarios públicos en el mismo punto de retiro, quienes en una sumatoria primaria integran el gran “contingente político, de opinión y hasta de decisión” en su época de Caldas con sus 26 municipios y de Manizales su capital. Puedo consignar sin ninguna duda que ninguno en sus respectivos fueros de acción proselitista, ha denunciado el delicado panorama de la propiedad rural, conseguida con el sudor de la frente y con base a consagración, amor, tesón y vocación por los eso sí, honorables campesinos caldenses. Los campesinos son limpios, honrados y trabajan de sol a sol cada día.
Desde otro ángulo los personajes de la referencia, incluidos los actuales funcionarios de elección popular, argumentan voz en cuello que Caldas es un departamento de amplia vocación y cultura agrícola (es la celebración mediática del día del campesino por lo regular) y que por tanto son el “soporte vital de sus gestiones ante el gobierno central”(frase politiquera). Pero no pasa nada de nada.

Y en el entretanto-mejor dicho mientras tanto, el nuevo ministro del Interior y de Justicia Germán Vargas Lleras con recio acento le ha dicho a todo el país que contamos con “una vergonzosa concentración de propiedad de la tierra”, que sin ningún esfuerzo analítico, está en las manos asesinas de los paramilitares, de los terratenientes, menos en las manos limpias de los verdaderos campesinos colombianos. Por eso es que hay tanta desigualdad y desplazamiento y violencia y pobreza absoluta.

En otro enunciado se testifica que “hemos pasado del despojo violento a la legalización sutil de la tierra”. Ahí mismo se me vino a la mente el tal Báez, capataz de Aguadas, la Merced, Arma, La Dorada, y muchas regiones más, de quien se ha dicho tantas y tantas cosas aberrantes y delictuosas sobre todo contra la población campesina de nuestro departamento. Y el silencio sigue ahí.  Tan pronto se conozca el estudio que sobre la propiedad rural adelanta la Universidad de los Andes (estudio profundo, cierto, estadístico y real), no censo mentiroso oficial al que nos tienen acostumbrados, veremos con dolor la realidad colombiana y caldense, porque reitero estamos enmarcados por un silencio vergonzoso que no se justifica en los actuales avances de la tecnología, y la sociología política, o más sencillamente, los avances de la política social.