16 de agosto de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

No rotundo a las propuestas locas

27 de agosto de 2010
27 de agosto de 2010

Grande necedad cometen quienes por desconocimiento de las leyes salen a proponer disparates y como si fueran pocos los hechos contrarios a la razón y la normalidad, que han convertido en víctima al municipio durante varios años. Lo que hoy necesita la capital quindiana es un gran acuerdo cívico, social y político para el diseño de su futuro administrativo. El Plan de Ordenamiento Territorial que hoy existe será una gran herramienta para las futuras dos o tres administraciones. El municipio lo que necesita en este año preelectoral es que los precandidatos a la alcaldía resuelvan cuáles van a ser sus programas y que la ciudadanía participe en el visto bueno y aprobación a los proyectos, antes que elegir. Eso hay que hacerlo para que se acabe la marcha al garete de la institucionalidad pública. Las ataduras locales han sido más oportunistas que otra cosa. Mucho de lo que ha ocurrido en administraciones anteriores ha sido por culpa de gente y de sectores ciudadanos que piensan a la carta. En el Quindío se habla de lo divino y de lo humano con rayana irresponsabilidad. Se han hecho elecciones sin que los elegidos sepan cuáles son las definiciones sobre la problemática local y sin entender el compromiso que se adquiere cuando se recibe el apoyo de las masas.

La actividad pública en Armenia como en el departamento, está en mora de verse y hacerse con más seriedad. La situación de anormalidad real que el departamento y sus municipios ha padecido, la vigencia del desempleo, de la corrupción pública, los golpes contundentes a la civilidad regional, todos han sido factores opuestos al desarrollo y que tampoco han permitido una gestión altruista para la controversia intelectual.

¿Decretar emergencia social y económica porque hay sida en Armenia? Eso suena a chiste desabrido, a cuento malo. La crisis y los problemas de la salud son nacionales y estamos llegando al encuentro de fórmulas de Estado para su solución; Armenia no puede aceptar charlatanerías baratas, comedias de circo pobre, cuando sus conflictos tienen un fondo distinto, que se deben resolver con la inteligencia regional mediante inversiones de capital moral que fortalezcan el sector público. Con una premura desordenada el municipio de Armenia no resuelve problemas. Algo más queremos decir: esta nota editorial sobre el tema, más que por la importancia que pueda tener la solicitud que se le ha hecho al gobierno local de que se decrete la emergencia social y económica, es para invitar a la ciudadanía a reflexionar otra vez sobre los nombres de las personas que vamos a elegir y acerca de las capacidades políticas, sociales, morales e intelectuales de quienes nos han venido representando. Armenia y el departamento merecen mucho más y cuentan con profesionales en todos los campos, de reconocida idoneidad. El Quindío no puede seguir corriendo con la misma suerte que le ha correspondido durante los años recientemente pasados.

Lo que hay ahora es un afán loco porque esto siga lo mismo en el Quindío y sobre eso es que tenemos que pensar los ciudadanos de Armenia y el departamento. No puede ser que a la altura de los tiempos actuales, cuando el hombre y todas las actividades humanas se encuentran estremecidas por descubrimientos y enormes avances, cuando los cambios y las innovaciones progresistas caminan por todas partes, en el Quindío sigamos como en un campo abierto y despejado, pero para que deambulen enajenados mentales en unos casos y perversos politiqueros en otros. Como si esta región no tuviera derecho a mejorar su presente y a construir un más importante futuro.

El municipio tiene muchos problemas por resolver y hay que hacerlo; debieran estar formulándole soluciones ya. Mientras tanto asociémonos todos los cuyabros para orientar, encauzar, trazar las metas y ejecutar lo que sea indispensable para conseguir la ciudad que Armenia merece ser. No estamos para propuestas locas.