18 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El Inem es la salvación

30 de agosto de 2010
30 de agosto de 2010

Cerca de 400 estudiantes de los cuales cuarenta están próximos a concluir el último año de su bachillerato artístico, tienen derecho al respaldo institucional de los quindianos; al apoyo del civismo, de todos los entes vinculados al quehacer cultural en el departamento. Tienen derecho al espaldarazo franco y decidido de las autoridades de Armenia y el departamento. Hay que rechazar pretensiones perversas contra un proyecto educativo conducido por los senderos del alma quindiana, del corazón y del talento de su juventud y contra los derechos de los niños que están consagrados en la constitución colombiana. Estamos hablando de niños y adolescentes estudiantes de bachillerato artístico.

Siendo Jaime Bejarano Alzate secretario de Educación de Armenia se creó el bachillerato artístico —resultado de un convenio con la Fundación Cultural del Quindío, Fundanza— previo el lleno de todos los requisitos y condiciones establecidos en la normatividad colombiana para estos efectos. Un bellísimo proyecto, un bachillerato para descubrir valores, para dejar a la vista de la región y el país la riqueza espiritual de la juventud quindiana y hacer conocer las piedras preciosas con las cuales se enriquece el arte en diversas expresiones ­—entre tantas que se cultivan — como la danza, la música y la actuación, gracias al talento que habita en el corazón y el espíritu de los niños del departamento, pero que no se había encausado por la ruta del desarrollo académico intermedio. El bachillerato artístico se descubrió como mecanismo para lograrlo.

La idea, por lo importante, encontró respaldo porque sin duda reflejó desde su primer momento la concepción de un propósito ideal. Un excelente proyecto que con increíble rapidez empezó a surtir frutos y a producir entusiasmo entre jóvenes. Tanto ha sido que hoy cerca de 400 jovencitos quindianos profesan un amor infinito por lo que han venido haciendo en Fundanza. Los estudiantes se sienten felices realizando un sueño, alimentando el espíritu, como se puede constatar en las aulas y salas de aprendizaje de Fundanza. Música, danza —alimento y oxígeno— en una sociedad que reclama la construcción de elementos con los que se proteja la vida y la riqueza humana.

El bachillerato artístico floreció, tal y como se asoman al universo las expresiones más bellas de la naturaleza.
Las autoridades educativas, el gobierno de Armenia, los padres de familia, los docentes, establecimientos de la más alta calificación en la educación quindiana como la Normal Superior del Quindío, bajo la rectoría de Otoniel Morales; o el Inem, con la tutela rectoral de Rodrigo Zamudio, docentes de nobilísimo brillo en la lucha por la educación, todos en la causa del bachillerato artístico e inexplicablemente en la lucha contra la fuerza extraña de un liderazgo sindical de la educación que en el Quindío está dando muestras de haber perdido de nuevo el norte de las mejores causas.

El arte, los educadores comprometidos con vocación y convicción en la causa del bachillerato artístico, pero especialmente los jóvenes alumnos, esperan ver graduados a los primeros estudiantes del bachillerato artístico. El Inem tiene la palabra. La firma del convenio que hoy se requiere para que no se frustren anhelos de juventud en el Quindío, es la salvación y afortunadamente este quiere, puede y es capaz de ayudar para que se derrote el embuste inventado para enredar un convenio que se inspiró en nobles propósitos y para contribuir de esta manera al despeje de un camino más amplio, generoso y noble para el bienestar de un sector talentoso de la juventud quindiana.