7 de mayo de 2021
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Complejidades de la vida pública

13 de agosto de 2010
13 de agosto de 2010

Por mucho tiempo, casi a diario, Moreno fue paleado por amigos y enemigos del gobierno. Por eso hoy se le nota el cansancio de la vida pública, el hastío de la política y la saturación por el desgaste que produce un trabajo importante como el que le corresponde al secretario General de la Presidencia de la República, pero que resulta finalmente desagradecido y complejo. El domingo 1 de agosto —hace 13 días— Moreno rechazó las acusaciones sobre supuestas órdenes para chuzar y se atrevió a decir que “todo indica, a estas alturas, que las “chuzadas” ni siquiera se hicieron, sino que fueron morbo mediático”. El reportaje que Bernardo Moreno Villegas le concedió a Yamid Amat fue serio, se expresó con franqueza y no divagó, habló como se dice popularmente, “a calzón quitao”. Aprovechó la oportunidad para contar su propia verdad y para enfrentarla a los rumores, a las malas intenciones y quizás a verdades del proceso en el caso de las chuzadas del DAS pero que no tienen porqué empantanar ni manosear sin escrúpulo la vida de un servidor público colombiano y que como tantos otros honrados y transparentes, ha sido pisoteada y enjuiciada por una opinión devastadora muchas veces llevada por la precipitud y los afanes de medios sin juicio ni medida y que se acostumbraron a lanzar especies en Colombia ocasionando daños insubsanables a numerosas personas de bien.

Es que una cosa es denunciar a los delincuentes, a criminales y corruptos, investigar y descubrir hechos delincuenciales que se cometen en menoscabo del país, de sus bienes, poner en evidencia equivocadas actuaciones mediante las cuales se contradice el Estado de derecho, pronunciarse e informar sobre la impunidad y en general sobre todos los hechos que atentan contra la sociedad colombiana y combatir y denunciar a los delincuentes de todos los pelambres y otra bien distinta hacerle juego al morbo en el que campea el modelo delictivo de la nación –enclavado en las manidas costumbres de la corrupción política, económica y social.

En Colombia la prensa ha contribuido a la lucha contra el delito, pero también ha golpeado la honra. La fama y la buena opinión de personas que la han conseguido por la virtud y el mérito de sus actos se ha puesto en entredicho porque el autodominio en los casos de duda o desconocimiento de sectores de la prensa, no se ha dado y así no es posible ponerse en el lugar del otro y respetarlo.
Por eso el reportaje que Yamid Amat le hizo a Bernardo Moreno Villegas fue un gran trabajo periodístico que en buena hora acogió el diario El Tempo para que Moreno expusiera sus argumentos, para que defendiera su honor y la transparencia de sus actos.

Sería importante para el país, para la seguridad jurídica de la nación y por la protección a la honra de muchos colombianos, que no solo las investigaciones sobre las “chuzadas” terminaran en el descubrimiento de la verdad. En las declaraciones a Yamid Amat para el diario El Tiempo dijo que en los expedientes de la fiscalía y la procuraduría no ha aparecido ni una sola grabación o intercepción de comunicaciones telefónicas, es decir, según Moreno Villegas, que las tales “chuzadas” nunca existieron.

Bernardo Moreno Villegas tiene una hoja de vida que acredita valores y condiciones, proviene de una estirpe ejemplar, de una familia con nombres resaltados en la historia de la vida política, económica, cívica, deportiva y social del Quindío y por sus ejecutorias merece gozar de la confianza de los quindianos. Si bien es cierto que el gobierno del presidente Uribe quedó en deuda con el departamento, no lo es menos que por la persistencia, voluntad y compromiso de Bernardo Moreno se consiguieron aportes que invertidos en el Quindío son prueba de su compromiso con la región, a pesar de los enconados vituperios lanzados también desde aquí contra su nombre.