9 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Cámaras de Comercio Binacionales, la solución

1 de agosto de 2010

Recordemos, cómo el primer socio que entró en divergencias fue Chile, durante la dictadura del general Augusto Pinochet; posteriormente le siguió Perú, en el mandato de Alberto Fujimori.  Todos los Gobiernos de todas las épocas a través de sus cuarenta y dos años de existencia, han dado muestras de poca seriedad, debilidad y tolerancia en cuanto al Comercio Andino se refiere. Cuando de buscar revanchas se trata, acuden a aplicar cláusulas de salvaguardia inocuas o restricciones injustificadas contra el comercio que nada tiene ver con discordias políticas o diplomacia del micrófono, sin darse cuenta que  dichas medidas van en contravía de los principios de integración regulados por la Junta del Acuerdo de Cartagena, que se constituyen en ley para las partes.
Ante los reiterados traumatismos que continuamente se presentan con el Comercio Andino, es importante señalar algunas precisiones con el fin de demostrar que el ejercicio de dicha actividad de acuerdo a la filosofía de Integración, está muy por encima de cualquier  desavenencia entre sus gobernantes y que por ningún motivo puede servir de escenario o de trampolín para presionar situaciones futuras.    
Lamentablemente, la estructura comercial es la más sensible por la importancia de su desarrollo Subregional, de la cual derivan su sustento millones de comerciantes e industriales desde mucho antes de constituirse la hoy Comunidad Andina, CAN; pero, también la más vulnerable, puesto que frecuentemente recibe golpes bajos, e innobles de los mandatarios de turno, muchas veces para dirimir conflictos de tipo personal. Considero que no existen razones valederas para que  sea el Comercio el que pague los platos rotos. Si revisamos las Normas de Integración, que regulan el Libre Comercio, todos sus socios, incluido Venezuela que se retiró unilateralmente, serían sujetos de demandas por incumplimientos y abusos ante las diferentes instancias internacionales.
Es entendido que existen dentro de los mecanismos de integración, un conjunto de normas que prohíbe invocar cláusulas de salvaguarda o medidas de retaliación cuando no corresponden a la realidad. Para hacer prohibiciones de libre tránsito de mercancías dentro de la Subregión, se requiere de todo un proceso agotado ante la Secretaría de la Junta del Acuerdo de Cartagena, especificando las razones que han llevado al gobierno solicitante a tomar tal determinación, y solo se puede ejecutar cuando quede en firme tal fallo, o pronunciamiento debidamente ejecutoriado.
En virtud de todas estas situaciones tan confusas que se presentan, tanto para importadores como exportadores, es indispensable buscar una salida que les de seguridad, a las transacciones que se ejecutan, garantizándoles que van a ser transparentes y llevadas a feliz término sin ningún traumatismo. No olvidemos que por todos estos problemas de orden político y diplomático que se han presentado primero con Venezuela y después con Ecuador, la confianza inversionista en la Subregión, ha venido perdiendo credibilidad en los últimos años.  
Por consiguiente, Las Cámaras de Comercio Binacionales Andinas, que se encuentran legalmente, constituidas y reconocidas en las diferentes instancias gubernamentales de los Países que representan, que gozan de la total confianza de industriales y comerciantes, podrían ser la solución, para que en un inmediato futuro reciban la administración y manejo del Comercio en la Subregión Andina.  Sería indispensable pedir a  quienes las representan, que exijan a los mandatarios socios, próximos a reunirse, se señalen unas reglas claras y concretas, permitiendo que en los sucesivo el comercio de la Subregión y fronterizo, sea administrado y manejado por estas entidades que se encuentran más cerca de quienes permanente y constantemente utilizan los mecanismos andinos de integración para su actividad comercial. De lograrse este objetivo entre ellas se podría conformar, la Corporación de Comercio de Integración Andina.
Caso contrario, el Comercio Andino, continuará de capa caída y enfrentando los miles de problemas que a diario se le presentan, puesto que no existen garantías para cerrar operaciones de importación y de exportación, debido a que las relaciones multilaterales, se han convertido en toda una papa caliente, que nadie sabe a ciencia cierta en qué momento puede generarse una nueva discrepancia.
Considero de elemental justicia, que aplicando el principio de igualdad y equidad entre los pueblos hermanos y asociados, especialmente para bien de los ciudadanos que viven, del comercio binacional, validado por principios y definiciones de la Junta del Acuerdo de Cartagena, se busque un mecanismo que les ofrezca estabilidad y tranquilidad comercial.

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