6 de mayo de 2021
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Médicos Sin Fronteras denuncia calvario psicológico de desplazados colombianos

27 de julio de 2010
27 de julio de 2010

La responsable de las operaciones de MSF en Colombia, Teresa Sancristóval, señaló tras presentar en Madrid (capital española) junto con la referente de Salud Mental de la ONG, Carmen Martínez, el informe Tres veces víctimas, que "hemos demostrado que se puede prestar esa atención" a los desplazados e igualmente podría hacerlo el Gobierno colombiano.

"Nuestros equipos son testigos de la terrible realidad con la que convive gran parte de la población de Caquetá", explicó Sancristóval.

"Por un lado, están expuestos a la violencia de los diferentes grupos armados y, por otro, no reciben la atención que deberían por parte de las autoridades y la sociedad. Las consecuencias de esta situación sobre la salud mental es un severo sufrimiento psicológico que debe tener una respuesta por parte de las autoridades", enfatizó.

El informe Tres veces víctimas, atribuye la triple condición de "víctimas de la violencia, el silencio y el abandono" a la población colombiana sometida al sufrimiento de un conflicto armado que ha generado que Colombia registre el mayor número de desplazados internos en el mundo.

El documento presentado por la ONG plantea la incidencia del conflicto armado en la salud mental de los habitantes del departamento colombiano de Caquetá (suroriente) y de otras zonas afectadas por la violencia de tropas del Gobierno colombiano contra grupos rebeldes.

En este sentido, la referente de MSF, Carmen Martínez, explicó que las víctimas "están tan estigmatizadas que no se atreven a hablar de su sufrimiento", con una "sensación de impotencia" que les impide rehacer su vida.

Los desplazados son mirados con recelo en los lugares en los que se asientan huyendo de la guerra y son de nuevo víctimas, esta vez de "la marginación y la exclusión social", añadió Carmen Martínez.

"Hay gente que lo ve a uno como animal raro, piensan que si somos desplazados es porque algo malo hicimos. Hasta pensarán que nos lo merecemos, pero nunca nos preguntan qué nos hicieron, por qué tuvimos que venirnos", señaló un hombre desplazado de la ciudad de Florencia (suroriente), testigo en su aldea del asesinato y descuartizamiento de una persona.

Esa "falta de integración social" de los desplazados les dificulta el acceso al trabajo, la vivienda, la educación y la salud, lo que a su vez dificulta la superación de su difícil condición vital, subraya el informe de MSF.

Ante esta situación, MSF reitera la inoperancia de las autoridades colombianas a la hora de atender los problemas de salud mental que padecen las víctimas del conflicto armado.

Según el informe, el Gobierno de Colombia sólo invierte un 0,1 por ciento del presupuesto nacional al área sanitaria destinada a la salud mental.

Además de la violencia directa y el estigma social, el trato que reciben las víctimas por parte de las instituciones refleja la exclusión que sufren a manos del Estado. Este abandono institucional se evidencia en el escaso reconocimiento del fenómeno del desplazamiento forzado en Colombia, en la ausencia de oferta de servicios sociales y de salud específicos para las víctimas del conflicto armado y en la pobre asignación social para estos fines, explica MSF.

"En todos los departamentos donde trabaja MSF también observamos esta triple victimización de las personas afectadas por conflicto colombiano y constatamos la gran necesidad que existe de servicios especializados en salud mental para esta población. Además, desde nuestra experiencia en Caquetá podemos decir que es posible ofrecer atención en salud mental con recursos limitados en contextos de conflicto, y que esta atención puede producir una mejoría efectiva de los pacientes", afirmó Sancristóval. "El Gobierno de Colombia debe asumir su responsabilidad respecto a estas personas", dijo.

En el caso específico de Caquetá, a pesar de ser un departamento fuertemente golpeado por el conflicto, sólo existe un único servicio de salud mental habilitado que sólo cuenta con un psiquiatra para toda la población del departamento, denuncia el texto publicado en el portal web de Médicos Sin Fronteras.

El estudio de MSF se centró en cinco mil 064 pacientes entre marzo de 2005 y septiembre de 2009, en el Departamento de Caquetá, con un 49,2 por ciento de esas personas expuesto directamente al conflicto armado por actos violentos, reclutamiento forzado, desplazamiento, restricción de movilidad o asesinato de familiares.

Entre los diagnósticos realizados por MSF figuran los trastornos depresivos mayores, por estrés agudo, por estrés traumático, además de trastornos adaptativos de los desplazados y por duelo, ante la muerte de familiares o allegados directos.

Médicos Sin Fronteras trabaja en Colombia desde 1985 ofreciendo atención médica y psicológica, así como servicios de orientación y apoyo a miles de personas afectadas por el conflicto.

La organización también responde puntualmente a epidemias o catástrofes naturales. Actualmente, alrededor de 370 personas trabajan en los proyectos que MSF lleva a cabo en 13 departamentos colombianos.

El pasado año, un informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) reveló que Colombia sigue siendo uno de los países con mayor número de desplazados, con más de tres millones de personas en esta situación, que se agrava, según expertos, con la negativa del Gobierno de ese país a aceptar que hay un conflicto interno.

Acnur instó al Gobierno de Álvaro Uribe a poner en práctica una política de "más coherencia" para atender a la población desplazada, a través de un plan integral que incluya las propuestas de todos los sectores del país y de la comunidad internacional.

 
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