16 de mayo de 2021
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Manizaleño quiere imponer Récord Guinness en contar letras

4 de julio de 2010
4 de julio de 2010

La historia de cuentas y más cuentas de este estudiante de octavo semestre de Lenguas Modernas comenzó cuando cursaba su primaria en el Colegio Mayor de Nuestra Señora, de Manizales, y se quedaba en el salón contando sillas, pupitres, baldosas, ventanas y morrales, mientras sus compañeritos disfrutaban de su hora de descanso jugando en el patio.

El singular 'pasatiempo' del entonces niño, no se debía a que no quería compartir con los demás niños del curso, sino porque una hidrocefalia y una meningitis lo llevaron a que optara por esta diversión.

Ahora, con sólo escuchar a las personas, el universitario cuenta las letras que van pronunciando en sus manos y al mismo tiempo va haciendo los cálculos en la mente.

Él califica esto como una habilidad decimal, puesto que utiliza los 10 dedos de sus manos para dar el resultado final.
 
"Producto de mi enfermedad empecé a contar todo lo que había a mi alrededor, pero llegué a un punto en el que ya lo había contado todo y quería contar algo de lo que no supiera su cantidad, una cosa completamente nueva para mi. Fue en ese momento cuando me puse el reto de contar las letras pronunciadas o leídas", expresó Montoya.

El proyecto de vida del joven es ser intelectual. Por eso lleva 20 años desarrollando la habilidad de tener lectura rápida y excelente memoria. Estas cualidades son asombrosas para sus amigos y cualquier persona que lo conoce, pero no para su familia.

Ni su padre que es profesor, ni su madre que es vendedora, ni sus dos hermanos menores, opinan al respecto. Para ellos -dice Montoya- todo lo que hago es normal. Pero para mí, no existe nadie normal. Todos los seres humanos tenemos una habilidad que nos caracteriza y nos hace diferentes.
 
Montoya se capacita porque su meta está fijada en imponer un Récord Guinness para demostrarle al mundo el esfuerzo de toda su vida."Lo único que me hace falta es conseguir un patrocinador", se lamentó.

Cuentas a diario

El universitario dedica 20 minutos en las noches para afianzar su habilidad. Él mismo escoge un libro, activa el cronómetro y hace el ejercicio completamente solo, tanto la lectura como el conteo.
 
La modalidad consiste en contar en intervalos de mil letras, en cada pausa mira el cronómetro para saber el tiempo que se demora, si aumenta o disminuye, y así ponerse más retos. Cuando llega a 20 mil letras descansa.
 
Según él, también se ha preparado lo suficiente para participar también en el programa 'Quién quiere ser millonario'. Asevera que se sabe todas las capitales de los países y los nombres de los presidentes del mundo.

Entre sus pasatiempos favoritos está leer y escribir. Ya tiene 11 libros de su autoría, entre los que se encuentran novelas y poemas. Cuando tenía 12 años escribió su primer libro titulado 'Aventuras de unos pequeños navegantes' y 'Desarrollo y capacidad intelectual' es el último, el cual está pendiente para la publicación.
 
En tantos años de lectura, dice que una de las palabras más largas que ha encontrado en el idioma español es "pentaquismiliohexaquisquiliotetracosiohexacontapentagonalis", nombre del polígono de 56 mil lados que tiene 59 letras.
 
La meta de Montoya está en poder aumentar la cifra y alcanzar las 3.000 letras por minuto, pero dice que para llegar a ese punto se necesita de muchos más años de capacitación y dedicación.

Y aunque el mayor obstáculo que tiene es no tener un buen computador, debido a que el equipo que tiene se lo ganó en un concurso del diario El Tiempo en el 2001 y está muy desactualizado, considera que con poco se puede hacer mucho.
 

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