11 de agosto de 2022
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Congreso: las tareas pendientes

6 de julio de 2010

El Consejo Electoral calcula que si no hay nuevos problemas, entregará las acreditaciones de senadores en los primeros días de julio. Aparentemente no hay antecedentes recientes de este tipo de problemas. Por algo será, dirían los ancianos de la tribu, y la verdad es que pocas elecciones tan cuestionadas, detrás de las cuales ha habido denuncias de dineros de dudoso origen, jurados en tela de juicio, votos aparecidos y desaparecidos, muertos que votan y vivos que desaparecen.

Segundo, la sensación que hay en la opinión pública es que esta legislatura está lejos de ser mejor que la que termina. Mientras unos lamentan el retiro de congresistas que realizaron labores de control político reconocidas, otros muestran su preocupación por algunos de los que llegan, especialmente porque un grupo de los elegidos está ligado a los vicios que dañaron tanto la imagen parlamentaria, tales como la para-política, la financiación por parte de contratistas, y la participación de alcaldes y gobernadores que claramente intervinieron en las elecciones. Las cuentas de cobro afectarán sin duda la gestión de muchos porque no llegan a ejercer su función de manera libre.

Es preocupante que se den todas estas limitaciones en una legislatura que estará llena de retos. Sin duda para quienes han analizado seriamente al país, el próximo gobierno debería llevar al Congreso al menos cinco reformas estructurales: salud, impuestos, laboral, pensiones, rural. Y la verdad es que todo conspira contra esa imperiosa necesidad del país. El unanimismo que predominará en las dos Cámaras, no permitirá el debate imprescindible para que salgan los cambios estructurales que el país requiere en esos campos. La poca credibilidad con que llegan algunos congresistas, no les permitirá la libertad que requieren en los debates y en las propuestas. Y finalmente, existen temores entre la opinión de que no primen los intereses nacionales sobre las demandas particulares de quienes los financiaron o que la sed de puestos los lleve a apoyar sin beneficio de inventario, todo lo que les proponga el Gobierno.

El reto inminente es sacar por fin el Plan de Desarrollo que el país requiere en momentos en donde el modelo económico hace crecer pero aumenta la desigualdad y afecta los sectores productivos que generan empleo. Vale decir, que en este punto que pasa generalmente de manera rápida, la Región Caribe tiene la primera oportunidad de hacer valer su famoso Voto Caribe. Para ello debería existir con anterioridad, la agenda construida regionalmente. ¿Existe? Y si no, ¡¡¡pilas!!!

Pero el punto crucial es impulsar por fin la Ley de Ordenamiento territorial, para que tengan vigencia manifestaciones como la que realizaron los 8 departamentos mediante el Voto Caribe. Que sus representantes se hagan sentir y no se acomoden y hagan de la peor Comisión —y lo digo con conocimiento de causa— la de Ordenamiento Territorial, un motor para lograr ese objetivo. Finalmente, sería interesante que los congresistas caribeños se ocupen de regalías, medio ambiente, reforma rural y, sobre todo, de las transformaciones sociales que poco les conmueven. El Heraldo.