6 de mayo de 2021
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Arizona: la cacería de latinos

1 de julio de 2010
1 de julio de 2010

Por: Albeiro Valencia Llano

albeiroEl 23 de abril la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, sancionó una ley que convierte en delito la inmigración ilegal. No portar documentos que sustenten el estatus migratorio se convierte en infracción y las penas incluyen privación de la libertad y multa de 2.500 dólares; la máxima pena es la deportación. Las medidas obligan a los agentes de policía a solicitar los documentos a los sospechosos, y los faculta para detener a quien, a primera vista, parezca un indocumentado.

La gobernadora promulgó la ley en un acto con transmisión en directo por televisión estatal, porque su objetivo era muy claro: hacer llegar el mensaje a los 460 mil inmigrantes ilegales, en su mayoría latinos, del estado de Arizona. Pero la respuesta de la comunidad hispana fue contundente; miles de personas desfilaron en varias ciudades rechazando las medidas. Una inmensa manifestación se ubicó frente al Capitolio de Arizona, en Phoenix, en protesta contra la ley de inmigración, portando carteles que decían: Stop the hate (paren el odio).

Contra la mencionada ley se pronunció el arzobispo de la arquidiócesis de Los Ángeles, quien la comparó con las leyes propias de la Alemania Nazi. Al mismo tiempo llegó la voz de protesta de los ministros de Relaciones Exteriores de México y de Centroamérica, preocupados por el futuro de sus ciudadanos. “No se trata de cazar al ilegal, sino de criminalizar al mestizo”. De acuerdo con el escritor Carlos Fuentes la nueva ley racista, del Estado de Arizona, “daña a individuos inocentes. Tal es el pecado de todo racismo”.

Este lamentable hecho hizo recordar el nacimiento del Ku Klux Klan, tenebroso movimiento segregacionista que desató odios racistas contra las minorías y contra la población negra, hasta bien avanzado el siglo XX. Y permite rememorar la difícil batalla del sacrificado líder Martin Luther King, su lucha por la integración de las comunidades negras y su sueño por construir un país para todos.

Frontera caliente

Arizona es uno de los principales puntos de entrada de los inmigrantes indocumentados a Estados Unidos, después de la construcción del muro en California. A las autoridades les preocupa que en ese Estado vivan más de 1,8 millones de hispanos (30 por ciento de la población) de los cuales 420.000 son indocumentados. Además, la población hispana en Arizona creció el 11 por ciento desde el año 2000.

A los arizonianos les inquieta la población hispana por varias razones: la inconformidad por el incremento de los impuestos para la cobertura de salud, el aumento de prisioneros en la cárceles estatales, en su mayoría latinos y el desempleo producido por la crisis económica que atraviesan los Estados Unidos.

Pero hay otro aspecto de fondo. El Partido Republicano desea controlar la migración de indocumentados pero, además, los líderes republicanos quieren frenar el ascenso político de la comunidad hispana. El asunto no es de poca monta. Según las proyecciones de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, si se contabilizan todos los inmigrantes de Arizona se altera el mapa político a favor del Partido Demócrata. Por esta razón quieren imponer el ambiente de pánico, de terror y de miedo en la comunidad latina, para que no participen en el censo y no sean contabilizados. Al respecto dijo el senador por Arizona y ex candidato republicano Jhon McCain: “La situación migratoria de mi Estado es la peor que he visto  jamás. Esta ley es la respuesta al Presidente y a la incapacidad de su administración para proteger nuestras fronteras”.

El inmigrante latino

Hoy los latinoamericanos de Arizona están recordando su propia historia, los norteamericanos se adueñaron de Texas por la fuerza, en 1845, territorio que arrebataron a México; después le declararon la guerra a este país, para apoderarse de California y lo lograron en 1848. El territorio era tan extenso que los norteamericanos tardaron muchos años para poblarlo y ponerlo a producir.

Esta amarga realidad está plasmada en la canción “Somos más americanos”, interpretada por el grupo Los Tigres del Norte: “ya me gritaron mil veces, que me regrese a mi tierra, porque aquí no quepo yo. Quiero recordarle al gringo: yo no crucé la frontera, la frontera me cruzó. América nació libre. El hombre la dividió. Ellos pintaron la raya para que yo la brincara, y me llaman invasor. Es un error bien marcado. Nos quitaron ocho estados ¿Quién es aquí el invasor? Soy extranjero en mi tierra. Y no vengo a darles guerra. Soy hombre trabajador. Nos compraron sin dinero las aguas del río Bravo, y nos quitaron Texas, Nuevo México, Arizona y Colorado… Yo soy la sangre del indio. Soy latino,  soy mestizo. Indios de dos continentes, mezclados con español ¡Somos más americanos que el hijo de anglosajón!” (El Espectador, 12 de mayo de 2010).

El ambiente de pánico contribuyó a unir la inmensa población hispana. Los que no poseen documentos permanecen escondidos en sus hogares, pero quienes tienen la documentación al día se despertaron, se solidarizaron y se lanzaron a las calles para luchar contra la xenofobia. Muchos plantearon  medidas radicales: realizar cese de actividades, los camioneros manifestaron la intención de excluir el Estado de Arizona en sus rutas, el congresista demócrata por Arizona, Raúl Grijalbo, propuso que al boicot se sumaran todas las empresas latinas del país.

Mientras tanto el gobierno de México tomó serias medidas. La Secretaría de Relaciones Exteriores emitió una alerta para los nacionales que tengan viajes de turismo programados para Arizona, estudien o residan en la región, porque “existe un ambiente político adverso para las comunidades migrantes y para todos los visitantes mexicanos”.

Pero avanza la organización de la comunidad latina. Cuando faltan pocos meses para las elecciones de Congreso y gobernaciones, las asociaciones pro inmigrantes desarrollan una ardua tarea con el fin de registrar el mayor número de votantes latinos en el Estado de Arizona; de este modo se puede alcanzar mayor poder político.

El presidente Barack Obama le salió al paso a la complicada situación, señalando que una reforma migratoria integral será la única repuesta para evitar que leyes perversas, como la de Arizona, se repliquen en otros estados. El meollo radica en que la administración Obama se está demorando mucho en cumplir la promesa de campaña, de regularizar la situación de 10 millones de inmigrantes indocumentados. La comunidad latina, que es la minoría de mayor crecimiento, fue un importante factor electoral en las pasadas elecciones presidenciales y lo será de nuevo en las parlamentarias del mes de noviembre. Obama urgió al congreso a esforzarse para aprobar una reforma migratoria integral, pero los demócratas no cuentan con los votos suficientes y necesitan el apoyo de un puñado de congresistas republicanos.

Pero dos hechos contribuyeron a calmar los ánimos por ahora: la explosión de la plataforma petrolera submarina Deepwater Horizon, en el Golfo de México y la fiebre desatada por el Mundial de Fútbol en Sudafrica. Los hechos se recrudecerán de nuevo para las parlamentarias del segundo semestre.