6 de marzo de 2021
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«La Unidad Nacional sólo puede ser fructífera en torno a la construcción de la paz»: Piedad Córdoba

22 de junio de 2010
22 de junio de 2010

"La Unidad Nacional sólo puede ser fructífera en torno a la construcción de la paz": Piedad Córdoba

La senadora Piedad Córdoba aseguró que un Acuerdo de Unidad Nacional sólo puede ser fructífero en torno a la construcción de la Paz, y en ese sentido, afirmó que el nuevo Gobierno debe propiciar la construcción de escenarios y acciones que permitan avanzar en la apertura de diálogos con las guerrillas de las Farc-ep y el Eln, teniendo a la comunidad internacional como intermediario y garante.

Igualmente, insistió en que en el próximo cuatrienio debe abordarse la posibilidad de lograr el desmonte de las causas sociales del conflicto interno, "mediante mecanismos novedosos para la concertación política, aún en medio de la persistencia de la militarización y del uso de la fuerza de las partes".

La senadora también destacó la necesidad de generar garantías para el ejercicio de la oposición política en el país y de lograr el respeto por las víctimas del conflicto que buscan justicia en sus casos. "Deben habilitarse caminos que permitan a las víctimas ser sujetos centrales en la reparación, la reparación, en la reconstrucción del Estado de Derecho y es necesario que se generen garantías para las expresiones de oposición y toda disidencia", dijo.

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21 de junio de 2010

Colombia acaba de elegir un nuevo mandatario, que inicia un cuatrenio en el cual se abren expectativas con fundamento en un llamado a un Acuerdo Nacional para la prosperidad. Al tiempo que, deseo puedan darse curso a los anhelos de muchos, considero que la unidad sólo puede ser fructífera en torno a la construcción de la Paz.

20 millones de pobres, 7 millones de indigentes, 4 millones de desplazados, 10 millones de hectáreas de tierra en manos de beneficiarios del paramilitarismo*, precisan decisiones urgentes en torno a la democratización económica, el reconocimiento y preservación del potencial de nuestra biodiversidad y valor geoestratégico en las telecomunicaciones, la racionalidad en la explotación de nuestros recursos naturales y el retorno a sus antiguos propietarios de las tierras adquiridas fraudulenta y violenta.

Los colombianos y colombianas debemos tener acceso global a una educación de calidad y al uso de la tecnología. A una información veraz y la apertura de espacios políticos para las organizaciones sociales y políticas son necesarias

La solución del conflicto armado interno desde la civilidad es un imperativo ético. Insto a la construcción en el inmediato futuro, de escenarios y acciones con organizaciones de afrodescendientes, indígenas, desterrados, destechados, ambientalistas, campesinos, sindicalistas, trabajadores y trabajadoras formales e informales y demás sectores sociales, que nos permitan avanzar en la apertura de diálogos con las guerrillas de las FARC-EP y el ELN, teniendo a la comunidad internacional como intermediario y garante.

Mediante mecanismos novedosos para la concertación política, aún en medio de la persistencia de la militarización y del uso de la fuerza de las partes, debe abordarse la posibilidad de lograr el desmonte de las causas del conflicto que afectan a grandes segmentos de nuestra población. Así mismo, debe explorarse una solución distinta al problema del narcotráfico con sus consecuencias sociales conexas que tienen en el consumo y el equivocado referente cultural sus principales consecuencias.

La paz es necesaria para la reconstrucción de las nuevas relaciones con nuestros vecinos y debe construirse sobre la base del reconocimiento de una historia común con Brasil, Perú, Ecuador, Panamá, Venezuela, Centroamérica y el Caribe. La agenda con los otros países debe fundamentarse sobre la base de acuerdos de corresponsabilidad en materia de protección y de garantía para los derechos humanos y el respeto por nuestra soberanía. La inversión extranjera debe propiciar condiciones de vida digna, para estimular la justicia social, la justicia democrática, la justicia educativa, la justicia ambiental  y respetar la soberanía.

La paz sin justicia es inalcanzable. Considero que no todo se vale para ninguna de las partes en el logro de los objetivos y que  deben habilitarse caminos que permitan a las víctimas ser sujetos centrales en la reparación, la reparación, en la reconstrucción del Estado de Derecho, y es necesario que se generen garantías para las expresiones de oposición y toda disidencia.

La unidad de todas y todos es en la Paz. Hago un llamado a los millones que soñamos con una patria distinta que nos incluya, para que nos abramos a la esperanza desde un proyecto ético e incluyente que permita mejores formas y nuevas expresiones políticas, donde todas y todos seamos protagonistas en la cimentación de la unidad nacional en paz, con justicia social y condiciones de verdadera dignidad.