6 de marzo de 2021
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Hasta nueva orden, cerrada la mina San Fernando

18 de junio de 2010
18 de junio de 2010

Entre tanto, los organismos de socorro intentan penetrar el socavón para rescatar a las víctimas fatales en una jornada llena de riesgos por la concentración de monóxido de carbono.

La instalación de circuitos de ventilaciones por dos vías subterréanas, podrían mejorar las condiciones de accesibilidad y facilitar el trabajo de las brigadas combinadas de rescatistas de la Defensa Civil, la Cruz Roja, los bomberos, la policía y otros organismos.

El rescate de los 56 operarios que están atrapados desde las 10 y 45 de la noche del miércoles en la mina San Fernando, de Amagá, en el suroeste antioqueño, podría tardar hasta ocho días según los organismos de socorro.

Hasta anoche habían sido rescatados 19 cuerpos y, según los organismos de socorro, las posibilidades de supervivencia de los restantes mineros son casi nulas.

Los gases acumulados en el interior del extenso socavón han impedido a los organismos de socorro avanzar en las actividades de rescate.

Las agencias internacionales de noticias despacharon al mundo el extra sobre esta noticia que conmueve al departamento de Antioquia en particular, y al país en general, y enluta a numerosas familias del municipio antioqueño de Amagá.

Despacho de la agencia EFE

Amagá (Colombia), 18 jun (EFE).- Una explosión en una mina de carbón en el municipio colombiano de Amagá (noroeste) dejó al menos 16 trabajadores muertos y 72 atrapados, cuyas posibilidades de supervivencia son casi nulas.

Aunque los datos por ahora son confusos dada la magnitud de la tragedia, la alcaldesa de Amagá, Auxilio del Socorro Zapata, advirtió de que la cifra de víctimas puede ser muy alta, después de que el presidente Álvaro Uribe confirmara que por ahora hay 16 muertos y 72 atrapados.

Durante la madrugada fueron evacuados unos 90 hombres y mujeres de cerca de los 160 que quedaron atrapados en el túnel de la mina, de unos 2 kilómetros de largo, agregó Zapata, sobre este accidente producido por acumulación de gas metano.

Mientras tanto, decenas de familiares permanecen alrededor del cerco que la Policía y el Ejército organizaron en la mina a la espera de noticias sobre sus seres queridos, según constató Efe.

Pero las familias deberán esperar por lo menos 48 horas más, el tiempo mínimo estimado para llegar hasta el final del túnel, según los rescatistas, que ya adelantaron las mínimas posibilidades existentes para encontrar con vida a los trabajadores.

Las tareas de rescate se han visto dificultadas, además, por la acumulación de gases, lo que obliga a los socorristas a detener constantemente sus labores para permitir la ventilación y entrada de aire con el objetivo de evitar otra explosión.

Aunque prosiguen las labores, las mediciones realizadas "desestiman esa posibilidad (de encontrar mineros con vida) pues hubo que sacar a los socorristas porque no había un nivel de aire seguro", dijo, por su lado, Gilberto Mazo, de la oficina de desastres de la Gobernación de Antioquia, departamento donde se encuentra el municipio de Amagá.

El presidente Uribe, que calificó este suceso como "una tragedia muy grande", anunció que viajará mañana a la mina de San Fernando, en Amagá, y explicó que los socorristas "están buscando perforar e inyectar oxigeno, están buscando rescatarlos y haciendo todo el esfuerzo".

"Es una tragedia muy grande", insistió Uribe, quien aclaró que la mina está ajustada a todos los requisitos legales y ambientales, y por eso aguarda a que la Gobernación de Antioquia le entregue "una explicación al país".

El gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, coincidió con la alcaldesa de Amagá en que las "posibilidades de rescate no son muchas, sobretodo por la forma como han aparecido los primeros cadáveres recuperados", en su mayoría calcinados.

Y subrayó que a la mina se le han realizado tres visitas de inspección en los últimos seis meses y cumplía con todos los requisitos y condiciones para operar.

Sin embargo, el ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, contradijo esas versiones al manifestar que la mina no cumplía las condiciones mínimas, según la más reciente inspección realizada.

"Se encontró que no había detectores permanentes de gases o por lo menos no lo reportan en su informe, no hay una chimenea de evacuación de gases, otra situación que es una práctica no deseada en las minas subterráneas", precisó el ministro.

En noviembre de 2008, una inundación en un túnel de esa mina causó la muerte a cinco mineros, y en 1977 perdieron la vida otros 86 a causa de una explosión en otra mina de carbón en Amagá, localidad en la que hay unas 20 minas legales de carbón y unas 120 ilegales sin permiso del Gobierno para operar.

En los últimos cinco años han muerto 71 mineros, 80 han resultado heridos y cuatro desaparecieron como consecuencia de las 18 explosiones ocurridas en minas en Colombia, según el Sistema Nacional de Emergencias.

En la mayoría de los casos, los accidentes ocurrieron por acumulación de gases en minas de carbón ubicadas en los departamentos de Norte de Santander (noreste), Boyacá y Cundinamarca (centro).

Colombia mantiene en los últimos años una intensa labor de exploración minera en todo el territorio, con lo que busca equipararse con países como Chile y Perú, que lideran la producción de minerales en Suramérica.

Versión del periódico El Mundo, de Medellín:

Explosión dejó hasta anoche 20 mineros muertos y 52 desaparecidos

El dolor está de vuelta en Amagá

Las labores de rescate de los cuerpos han sido detenidas en varias ocasiones, mientras sacan los gases acumulados al interior de la mina y mueven los derrumbes.

Llegar cinco minutos tarde a su trabajo le salvó la vida a Juan Fernando*, uno de los pocos mineros de Carbones de Amagá que escaparon milagrosamente a la tragedia que hoy envuelve a más de 70 familias de la cuenca carbonífera del Sinifaná.

“Yo soy muy puntual en mi trabajo, siempre llego una hora antes, pero hoy llegué tardecito porque me había sentido enfermo. Si no es por esos cinco minutos, ni en pedacitos estaría porque me hubiera cogido en toda la boca de la mina”, afirmó el joven minero.

Cuando Juan Fernando* se aprestaba a ingresar al socavón a las 10:45 de la noche del pasado miércoles, sintió un fogonazo y luego todo quedó a oscuras. “Quedamos paralizados, preguntándonos qué pasó. Luego reaccionamos y sacamos las lámparitas que cargamos en el casco. Ahí vimos que la bocatoma estaba destruida y que la explosión había causado una tragedia”, recordó junto a sus dos compañeros.

La explosión se escuchó hasta en el pueblo, a unos diez minutos de de la mina en automotor; destruyó vidrios de edificaciones cercanas, levantó el piso de algunas viviendas en el barrio La Esmeralda y rompió una tubería del acueducto dejando sin agua ayer a los amagacitas.

Alarmados, comenzaron a llegar al sitio familiares de los mineros, socorristas y autoridades en general. A Walter Restrepo Uribe, un minero de 31 años de edad que a esa hora salía del socavón, el fogonazo lo cogió por la espalda, lo elevó y tiró al piso. Ayer el gerente del hospital San Fernando de Amagá, Roger Eduardo Flórez, reveló que Walter sufrió heridas en el 27% de su cuerpo, lo trataron con antibióticos y luego fue remitido al Hospital San Vicente de Paul de Medellín.

La tragedia

La explosión se produjo a 10:45 de la noche del miércoles 16 de junio, en el momento en que se presentaba el cambio de turno en la mina.

Según la información oficial, 79 personas se encontraban al interior del socavón y se aprestaban a terminar el turno, de las cuales 6 se reportaron con vida al entregar su carné en la oficina de salud ocupacional.

Las labores de socorro dirigidas por Ingeominas comenzaron sobre la medianoche y se dificultaron por varios derrumbes y los gases acumulados al interior del socavón.

Los familiares angustiados se agolparon frente a la mina, aferrados a la esperanza de que sus seres queridos fueran rescatados con vida. Sin embargo, la magnitud de la explosión hacía temer lo peor desde un comienzo.

Sobre las 3 de la madrugada fueron recuperados los primeros tres cadáveres y anoche ya tenían 20.

Las autoridades adecuaron el coliseo municipal para llevar allí los cuerpos y realizarles las necropsias, pero estas se tardaron porque la empresa no entregaba el listado de las posibles víctimas al CTI, los investigadores no podían adelantar así las diligencias judiciales y los profesionales del hospital aunque tenían todo previsto esperaban el arribo de los peritos de Medicina Legal desde Medellín.

Entre tanto, los familiares de las víctimas se agolpaban en medio del intenso calor, y protestaban contra la empresa por falta de información.

Posibles causas

Como había ocurrido hace 33 años, las autoridades revelaron que esta tragedia obedeció a la acumulación de gas metano. En esto hay consenso, pero también se generó una polémica porque mientras los directivos de Carbones San Fernando aseguran que la mina cuenta con todas las condiciones de seguridad, mineros, ingenieros y familiares de las víctimas coincidieron en que las condiciones de trabajo no son las mejores, el socavón presenta una alta acumulación de gas metano, hace más de un año hay un incendio y el polvo es de tal magnitud que no se ven los mineros. Esto, agregan, ha hecho que muchos trabajadores renuncien.

Ante estas informaciones, el secretario de Minas del Departamento, Nicolás López Correa, aseguró que en el último semestre han hecho tres visitas de inspección a esta mina, en las cuales han comprobado que los niveles de gases estaban dentro de los rangos normales permitidos.

Tanto López Correa como el mismo gobernador Luis Alfredo Ramos, presentes en el lugar, reiteraron que esta es la mina de mostrar en Antioquia y una de las más tecnificadas. Agregaron que el riesgo es latente en estas minas subterráneas, como ha ocurrido en China y Japón, donde este año se han presentado tragedias con cientos de muertos.

Aunque la Gobernación fue enfática en que la última inspección realizada el pasado 9 de junio arrojó como resultado que esa mina cumplía con las normas de seguridad, otra cosa dijeron en Bogotá el ministro Hernán Martínez y el director de Ingeominas Mario Ballesteros. A través de un comunicado, estos funcionarios expresaron que tras esa visita, “se advirtió que la mina no tenía los detectores de gases permanentes, uno de los requisitos fundamentales para garantizar la seguridad en la explotación de una mina subterránea”.