16 de septiembre de 2021
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Gobernabilidad y Clientelismo

15 de junio de 2010

La razón es muy sencilla: cualquier cargo por elección popular en las actuales circunstancias cuando no existen partidos políticos serios y bien estructurados, se requiere acudir a las componendas, que no es otra cosa que colocar a disposición de los gamonales de los votos el cargo, llámese: Edil, Concejal, Diputado, Senador o Representante; Alcalde, Gobernador o Presidente de la República. Lamentablemente este es un engranaje que nace desde la esencia misma de las comunidades, cuando no hacen buen uso de los mecanismos de Participación Democrática, consagrados en la Constitución Política del 91. 
A partir del momento en que se protocolizan las alianzas, el futuro legislador o mandatario, pierde toda  independencia para legislar o gobernar. Simplemente tiene que limitarse a cumplir los compromisos adquiridos con los caciques, muchas veces a costa de su propia vida. Lo más grave, es que en muchos casos se firman títulos valores a favor del “titular de los votos” para hacerlos efectivo en caso de que el legislador o mandatario, no cumpla con lo inicialmente pactado.    
Esta perniciosa y perversa práctica en nuestro País, es tan clara y tan común como la luz del día. No admite discusión, ni ningún tipo de debates, porque es la verdad monda y lironda. Lo más grave es, que cuando el mandatario o legislador producto de las componendas politiqueras pierde el rumbo de su gestión, empiezan a aparecer los nichos de corrupción y los carteles de contratistas; la gobernabilidad a debilitarse, y se pierde el respeto por las Instituciones que regulan nuestro Estado de Derecho. Por bien intencionado que sea su programa legislativo o de gobierno, quiéralo o no, tiene que desviar el curso de su gestión para satisfacer las apetencias adquiridas en tiempos de campaña. Es cuando las comunidades y las instituciones se deterioran por el desgobierno y el maltrato de quienes ejercen la administración pública.
Razón no le falta al candidato del Partido Verde, Antanas Mockus, en haber rechazado cualquier tipo de alianza para la segunda vuelta presidencial, puesto que no quiere comprometer su eventual gobernabilidad con los muy acostumbrados acuerdos, burocráticos, que desde los tiempos del Frente Nacional, vienen ejerciendo en forma vergonzosa y descarada todos los gobiernos que han antecedido al cuatrienio que se inicia el próximo 7 de Agosto. Como prueba de lo anterior, no es sino observar todo lo que está ocurriendo en casi todas las instituciones del Estado, comprometidas con casos de corrupción. Sin embargo no se debe descartar un Gobierno de Alianza Nacional para después de las elecciones.
Hay que tener en cuenta desde luego, los programas de gobierno, del doctor Rafael Pardo, del Partido Liberal; de la doctora Noemí Sanín, del Partido Conservador; del doctor Germán Vargas Lleras, de Cambio Radical; y  del doctor Gustavo Petro, del Polo Democrático, considero que la mejor opción para lograr sacar el País adelante; es que recomienden a sus seguidores que voten por el candidato del Partido Verde, Antanas Mockus, y posteriormente en un eventual triunfo, muy seguramente serían llamados a colaborar. No tiene ningún sentido convocar al abstencionismo que en la práctica es un voto perdido puesto que no suma ni resta para ninguno de los dos finalistas a la segunda contienda electoral.
Hay que advertir que los programas expuestos por cada uno de ellos, ante la opinión nacional, tienen mucha identidad y puntos de vista coincidentes con el Partido Verde.  Todos al unísono rechazan el gobierno de la continuidad en cabeza de Juan Manuel Santos, razón por la cual deberían hacer a un lado su indiferencia y unirse al gran Acuerdo Nacional, eso sí, sin apetencias burocráticas. Lográndose este propósito,   estoy absolutamente seguro que en los días que anteceden, si estos presupuestos se cumplen, el Partido Verde Podría ser el triunfador en las elecciones del 20 de Junio. Una cosa es comprometer la gobernabilidad en plena campaña política, y otra es ya, como primer mandatario, empezar a construir y gobierno con los más honestos y los más capaces sin importar su color o movimiento político.

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