18 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El momento de la ola roja

4 de junio de 2010
4 de junio de 2010

balonEntramos en la recta decisiva, o en tierra derecha, como suelen decir los narradores hípicos. El Mundial de Sudáfrica 2010 se encuentra a la vuelta de la esquina, y los 32 equipos del privilegio afilan sus armas para entrar en la lucha por los honores. El  viernes 11 de junio se pondrá en movimiento el criticado balón Jabulani, y a pesar de los imponderables del fútbol, la mayoría sabe que su suerte está echada. El enfoque directo dice que apenas será cuestión de hacer el esfuerzo por llegar lo más lejos posible. La dignidad por encima de las circunstancias.

Hay, en cambio, un grupo minoritario que, como en la vida normal de un universo capitalista, concentra la riqueza y se cuida de cerrar la puerta con un blindaje casi a prueba de sorpresas desagradables. Salvo por un ataque fulminante, que rompa las barreras de seguridad, en general se siente a salvo, y sus integrantes únicamente tienen que preocuparse por el entorno para ver cómo es el asunto en una batalla entre iguales. Costumbres de la élite.

En el club de las estrellas, el número uno del momento es el combinado de España. No existe la menor duda en tal sentido. Fracasa el empeño de su conductor, Vicente del Bosque, para ponerla a salvo de la presión que tal condición envuelve. El título de la Copa de Europa 2008 y la continuidad en el rendimiento lo sitúa en un plano indestronable.

El estratega de la madre patria lanza su propia carta de elegidos para el cetro, sin incluir a España: Brasil, Argentina (a pesar de Diego Maradona), Alemania, Italia, Inglaterra y Holanda. Va con la corriente, de paso. Es lo que opina la mayoría de los críticos y lo que revelan las encuestas.

Del Bosque, desde luego, no puede hacerle el quite a su destino.  Las circunstancias son propicias y hay coincidencia: España vive su gran momento. Tres porteros de lujo (Iker Casillas, Víctor Valdés y José Pepe Reina), una defensa bien amparada por Puyol, Piqué y Ramos, medio campo formidable con Iniesta, Xavi, Cesc Fábregas y Silva, y un ataque demoledor en el que alternan integran Pedro, Torres y Villa como figuras principales, la encumbran en la torre de la excelencia.

Se estima que España no debe afrontar problemas para imponerse en la primera ronda. En la teoría del riesgo, Chile podría resultar el contendor  de peligro, mientras que Suiza constituye una incógnita y a Honduras le cabe la posibilidad de lo inesperado.

Los helvéticos ofrecieron una categórica demostración de poderío en el pasado mundial para jugadores menores de 20 años. Algunos de esos valores estarán en Sudáfrica, donde afrontarán el noveno desafío universal. Aunque debe entenderse que las exigencias no son comparables, el técnico alemán Ottmar Hitzfeld cree que no será un convidado de menor cuantía en la refriega mayor.

Honduras, bajo el comando del técnico colombiano Reynaldo Rueda, regresa a la gran cita después de prolongada ausencia. Es apenas la segunda participación en su historia. Se supone que la idea es cumplir un desempeño decoroso y no quedar a merced de los lobos sin antes dar la pelea. De antemano se le atribuye el poco honroso papel de comodín para sus rivales de grupo. Rueda espera que las cosas no lleguen a extremos de angustia.

El punto básico para España estaría en Chile. El conjunto que dirige el argentino Marcelo Bielsa llevó a cabo una de sus mejores campañas de los últimos tiempos en la complicada eliminatoria suramericana, y obtuvo la casilla en medio de la euforia de sus seguidores por el notable despliegue técnico y físico. Se ancla en su octavo mundial. Chile presenta un equipo equilibrado, solidario, que siempre trata de asfixiar al rival con presión en su propio campo, rápido, de juego rasante y de letal contundencia. Dispone de jugadores talentosos que se mueven sobre terreno firme y pueden pasar al contragolpe en un dos por tres. Matías Suazo es su punta de lanza, pero a Bielsa le gusta el bloque.

Chile es el fijo en las encuestas para acompañar a España en la ronda de octavos. ¿Se le atravesará Suiza? ¿Hasta dónde llegará el impulso de Honduras? El grupo H arrancará el 16 de junio con el juego entre ibéricos y suizos.

El país del arco iris

vicente del bosquePara seguir con Vicente del Bosque (foto) y sus frecuentes opiniones, parece inclinado a no subestimar el peligro de un golpe por parte de la representación africana.

Nadie se atreve a meter la mano en el fuego por la suerte de Sudáfrica, el anfitrión, aun en el caso de que, como pregona la suspicacia legendaria, reciba un amparo extra para llegar siquiera al quinto partido del torneo.

El brasileño Carlos Alberto Parreira, quien dirigió a su país en la conquista del quinto título (Estados Unidos, 1994), volvió al banco tras el desplazamiento de Joel Santana después de la Copa de las Confederaciones. Ha tratado de armar un equipo luchador y capaz de complicarle la vida a cualquier adversario. Si bien se le conoce por su pragmatismo, insiste en el buen manejo del balón, la precisión en el pase y la eficacia en el remate.

Sudáfrica asiste a su tercer mundial, esta vez en calidad de país sede, sin tener que ganar su cupo en una eliminatoria.

Puede sentirse aliviado por los antecedentes en las Copas de África de 1996 (campeón) y 1998 (subcampeón).  También se destaca el cuarto lugar en la Copa de las Confederaciones de 2009, tras caer 3-2 ante España en tiempo de prórroga.

Colombia, con un plantel que apenas pudo realizar dos o tres prácticas tras un largo viaje, lo acaba de calibrar en Pretoria. La muestra fue desalentadora, y de no haber recibido el abierto y descarado impulso del árbitro otro sería el cantar. Como beneficio de inventario se podría aceptar la excusa de que, ante la proximidad del mundial, apenas dio para el gasto. No había que exponerse.

Parreira confía en el despliegue físico y técnico de sus jugadores, para superar los obstáculos que suponen Francia, México y Uruguay. Entre sus valores destacados, los Bafana Bafana incluyen al centrocampista Steven Pienaar y al legendario defensa central Aaron Mokoena, quien a los 29 años de edad es el primero que completa cien o más partidos con la selección diamantina.

Sudáfrica deberá sortear uno de los grupos bravos del torneo, contra Francia, México y Uruguay.  Sólo avanzan los dos primeros, y, por lo tanto, al lado de un mínimo de puntos tendrá enorme el gol-diferencia. El pronóstico general la deja por fuera antes de la mitad de fiesta.

Paso de elefantes

didierEn un plano distinto habría que situar a Costa de Marfil. Un buen número de expertos considera que podría emerger como el aguafiestas del continente negro, quizás al lado de Nigeria. No se sabe cuál será el efecto del sorpresivo cambio de técnico entre los marfileños. El sueco Sven-Goran Erickson, al cabo de una experiencia fugaz y poco feliz con la selección de México, tomó las riendas como relevo del bosnio Vahid Halihodzic, cuando ya lo tenía clasificado.

Tampoco se podría medir, por ahora, cuánto pesará la inesperada baja de su estrella, el delantero Didier Drogba (foto), quien sufrió fractura en el cúbito del brazo derecho mientras jugaba en Sion, Suiza, un partido amistoso ante Japòn.

Los médicos indican, de primera voz, que se trata de una lesión seria y dolorosa con fuerte poder incapacitante para un deportista de alta competencia como Drogba.

Como fuere, en medio del desconcierto y del impacto emocional que conlleva un golpe de esta naturaleza, debe quedar claro que los famosos elefantes del balón sobresalen por su técnica, velocidad y fortaleza física. Sin el talento y la potencia goleadora del artillero del Chelsea de Inglaterra, habrá que mirar hacia valores del corte de Yayá Touré, astro del medio campo, y Kolo Touré, seguridad en la defensa, y pisan firme a la hora de atacar, como los gigantes que les dan el apodo. Para el punto de apoyo figuran  Salomón Kalou, Bakary Koné, Emmanuel Eboué y Didier Zokora. Todos hacen ruido en el fútbol europeo.

La meta obvia no puede ser otra que la de dejar atrás el recuerdo de una rápida eliminación en Alemania 2006, cuando pasaron por encima de Serbia y Montenegro pero fueron desbordados por dos de las tradicionales potencias, Argentina y Holanda.

En Sudáfrica tampoco les toca una tarea cómoda. Si acaso les cabría un respiro con los coreanos del Norte, antes de probar la fuerza, la calidad y el talento de Brasil y Portugal. Nada menos. Kaká, Robinho, Deco, Cristiano Ronaldo y sus cortes. Para dar el salto tendrán que empatar por lo menos ante uno de los dos favoritos, y superar a los asiáticos. No hay forma de ir por atajos.

El contingente africano se completa con Camerún, Nigeria, Argelia y Ghana. En el cálculo de las opciones, salvo por los argelinos, tienen buen puntaje para meterse en la segunda ronda. De ahí en adelante ya será un cuento diferente.

Nigeria también dio la impresión de haber guardado sus cartas en el juego de adiestramiento ante Colombia en Londres. Hizo lo preciso, aumentó o disminuyó el ritmo según las exigencias y se dio por satisfecho con el empate. Casi no atrae a los entendidos entre los candidatos para hacer noticia en Sudáfrica, no obstante que exhibe meritorios antecedentes como el título olímpico de Atlanta 1996, el avance a octavos de final en los mundiales de 1994 y 1998 y dos Copas de África (1980-84), así como el trofeo mundial Sub17. Tal vez lo afecte, en imagen, la sorpresiva eliminación para Alemania 2006, y los apuros que debió superar para conseguir el cupo 2010. Hasta último hora estuvo en peligro y el rigor histórico asocia su alegría con el infortunio de Túnez que tuvo la clasificación a tiro de cañón. Por si las moscas, conviene permanecer alerta sobre el vuelo de las águilas verdes. El primer asalto será contra Argentina, Grecia y Corea del Sur.     

La sexta del Junior

juniorNada para discutir sobre el triunfo del Junior ante La Equidad, que le dio la sexta estrella al cuadro barranquillero en la historia del fútbol profesional colombiano. Fue justo, merecido y al mismo tiempo de tinte apoteósico.

La frase afortunada salió del marcador derecho Haider Palacio: “fue el gol de Dios”, para referirse al tanto de Carlos Bacca cuando languidecía el juego y era inminente el desenlace por la vía de los tiros desde los doce pasos. El cuadro asegurador había ganado en El Campín, 1-0, y la serie se empataba a dos goles.

La providencial jugada de Bacca, a los 87 minutos, fue consecuencia de una acción casi mágica: un despeje defensivo provocó acción de rebote en sus botines y el balón se elevó, como llevado de la mano, para terminar en el fondo de la red. Con ese 3-2, el Junior ganaba el título frente a un contendor que se le opuso con determinación e hizo difícil el logro campeonil. Esta vez, el cuadro rojiblanco llegó al estadio como un toro moruno para cambiar la estrofa de la juglaría popular porque salió airoso.

Fue una faena bien librada por el conjunto que dirige Diego Edison Umaña, y en cierta medida, para hacer justicia, se enlaza con las bases que dejó el colombo-uruguayo Julio Avelino Comesaña. Hace dos años, el Junior estaba metido en la zona del descenso, el técnico de pelo cano aceptó el desafío para salvarlo y no sólo evitó el desplome sino que lo dejó a las puertas de la vuelta olímpica. El Once Caldas se cruzó en el camino para dañarle el festín.

Umaña no tuvo un buen arranque. Poco a poco, con la paciencia que a veces pierde, encontró el toque preciso y realizó los ajustes apropiados para entrar de lleno en la carrera por el esquivo galardón.

Carlos Bacca, sucesor directo de Teófilo Gutiérrez en la tarea de romper las redes rivales, responde a las expectativas de quienes los hemos seguido de cerca como nuevo cañonero del fútbol nacional. Tiene el olfato de los artilleros y a ello le agrega una letal eficacia.

Junior vuelve al mundo de las estrellas después de seis años de espera, y se sube al tren de los primeros clasificados para la Copa Libertadores de América 2011. La Equidad, entre tanto, puede seguir con la cabeza erguida: perdió con entereza y decoro.

Tiros cortos

*El cubano Kendry Morales, primera base de los Angelinos de California, lo pensará dos veces antes de volver a celebrar una hazaña beisbolera con piruetas acrobáticas. Después de conectar un cuadrangular con las bases llenas ante los Marineros de Seattle, pisó el plato y dio un salto jubiloso sobre los compañeros que lo esperaban entusiasmados. La caída le produjo fractura en la pìerna izquierda y por ello se perderá el resto de la temporada de Grandes Ligas. El técnico Mike Scioscia recomendó a sus jugadores que en adelante tengan cuidado a la hora de los festejos, para prevenir nuevos y absurdos accidentes. Son varios los episodios de esta naturaleza en el deporte internacional. Se repiten, y nada que aprenden. Tal parece que la emoción del momento es de tal  magnitud que no hay talanquera posible.
 

*Al púgil barranquillero Carlos Támara le cayó el dengue. Un “mosquito”  de 39 años de edad lo dejó sin la corona minimosca de la Federación Internacional (FIB).  El argentino Luís Lazarte, ya casi en los umbrales del retiro, se dio sus mañas para destronarlo por decisión unánime de los jueces. Se dice que un cabezazo en el comienzo de la pelea, cumplida en Mar del Plata, fue determinante. Lo cierto es que Támara, de 27 años, mayor estatura y alcance que su rival, se dejó enredar y permitió que el retador llevara la iniciativa, apoyado por su público. Es el cuarto campeón colombiano que pierde la corona en los últimos seis meses. Por ahora se salvan Yonnhy Pérez, peso gallo; Lely Luz Flórez,  quien lleva ocho meses sin pelear como campeona interina CMB welter ligero, y Cecilia Braekhus, la reina de la categoría welter AMB, CMB y OMB. Algunos suelen olvidarla en el conteo por ser ciudadana noruega, como si el hecho de haber nacido en Cartagena pudiera borrarse. A Támara lo precedieron en el desfile de los monarcas y soberanas de corto vuelo, Likar Ramos (superpluma), Juan Urango (superligero) y Darys Esther Pardo (ligero). Mala nota.

*Hay expectativa entre la afición por las transmisiones de los medios colombianos desde Sudáfrica. Se espera que lleven a cabo un trabajo de calidad, sin estridencias pero cargado de cálidas emociones. El apoyo de algunos técnicos de fútbol, como el antioqueño Juan José Peláez (Caracol) y el colombo-uruguayo Julio Avelino Comesaña (RCN), debe servir para ampliar el enfoque desde el punto de vista analítico en materia de táctica y demás concepciones propias del juego. Su mayor reto estará en poder acercarse al oyente con sobriedad y sencillez, sin sucumbir ante la rutina del pizarrón y el lenguaje rebuscado. Sería aburridor caer en esa trampa del balbuceo y el enredo retórico.

*El portugués José Mourinho llegó en flamante ferrari a la rueda de prensa que se ofreció para presentarlo como nuevo técnico del Real Madrid. Se dijo que estuvo modesto y parco, pero dejó en claro que aguarda lo mejor de su cosecha para la segunda temporada de labores. Habrá que ver si don Florentino se aguanta el chaparrón en caso de que el equipo merengue vuelva a quedar blanqueado en el 2011. Mourinho firmó jugoso contrato por cuatro temporadas, y, aunque advirtió que los resultados se podrían dar mejor en el segundo año, reconoce que  se monta en un potro rebelde y esquivo con la obligación de domarlo y volverlo a encausar por el camino del éxito. 

*La gira relámpago de Colombia por Sudáfrica e Inglaterra no da mucho para el análisis. Fueron dos juegos amistosos, informales, sin apremios ni presiones, que sirven para el calentamiento de la nueva etapa bajo el comando de Hernán Darío Gómez.  Se vieron algunos atisbos, en medio de la reticencia al cambio renovador. Olvidarse del toque inoficioso es una tarea que cuesta. Una señal positiva: los minutos del primer tiempo ante Nigeria cuando Giovanni Moreno se olvidó del  regateo inútil y  fue un rápido y seguro pasador. En esos momentos, Colombia mostró una dinámica prometedora. Gómez tendrá tiempo para afianzar esa imagen refrescante.

*El infortunio se ensaña con las estrellas del Chelsea de Inglaterra, por simple coincidencia o sino trágico. Antes de lo sucedido con el delantero Didier Drogba,  el puntal que alentaba las esperanzas de Costa de Marfil para Sudáfrica 2010, se habían presentado los casos de los centrocampistas Michael Essien, de Ghana, y Michael Ballack, de Alemania, por las mismas causas, lesiones. Essien no se pudo recuperar a tiempo de un problema de ligamentos en su rodilla izquierda, mientras que el capitán germano pasó al pabellón de los inhabilitados tras padecer rotura de ligamentos en el tobillo derecho cuando afrontaba la Copa Inglesa contra el Portsmouth. Una acción brusca y causa de polémica por parte del centrocampista Kevin Prince Boateng,  frustró el sueño de Ballack de asistir a su tercera cita universal y llegar a los cien partidos internacionales en canchas africanas. El elegante jugador se guarda las ganas de jugar el Mundial, en tanto que Boateng, de 23 años y 1.84 de estatura, tendrá la oportunidad de mostrarse con Ghana. Ironías de la vida.  

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