23 de julio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El día sin perro

12 de junio de 2010
12 de junio de 2010

Antes de concretar su iniciativa –que seguramente pondrá a ladrar en insoportable coro a los gruñones amos y canes de este país que se divide en dos: los que muerden y los que se dejan morder— se ocupa de la ventaja que les ha tomado el perro como emperador de la finca o pequeño sultán de apartamento, con su calculado meneo de cola y su melosidad,  al gato de las siete vidas, a la lora que pide cacao y al canario que canta aunque no cante, en la escala de preferencias de sus dueños.

La proposición de Mora sobre la veda perruna por un día nace con un derrotero tan minucioso que deja en los meros rines a los inventores del día sin carro. Leamos:

“… La idea busca generar conciencia en humanos y caninos. Ambos podrán demostrar su autonomía; perros inteligentes que no dependen de humanos; humanos maduros que pueden lamerse solos como el buey… Nos dirán que es una medida exagerada ya que los perros necesitan salir a dar una vuelta y descargar su energía porque de lo contrario se volverían perros neuróticos, de los que destrozan todo a su paso. Pero una vez al año, no hace daño”.

El gestor sui géneris procede seguidamente a repartir las instrucciones a los respectivos amos de los caninos: “… Ese día se les debe sacar a orinar antes de las seis de la mañana. No habrá circulación de perros hasta después de las siete y treinta de la noche. Toda caca que aparezca será removida sin contemplaciones y los árboles no serán ultrajados con agüita amarilla”… “Los únicos perros autorizados para circular libremente serán los lazarillos, los rescatistas tipo San Bernardo y los de los aeropuertos; de modo que el día sin perro no sea también el día de la mula. No se aceptarán argumentos como ese de ponerle el bozal al tottweiler o explicar cuán mansito es el pit bull. La ley es para todo can y no sólo para los de collar”.

El repertorio alcanza para los afectados con la propuesta: “… Durante la jornada, las peluquerías caninas podrán dedicar ese día a hacer esas cosas que siempre han aplazado como actualizar el catálogo de nuevos cortes, limpiar los cepillos e inventariar las pulgas. Los cementerios de perros recibirán visitas normales y los criaderos podrán cuadrar caja. Mientras tanto, los sicólogos caninos tendrán el día libre. ¿Y qué se hará con los perros callejeros? Pues ellos recibirán sanciones pedagógicas”… “Para dejar en claro que la jornada no busca segregar a las ‘narices frías’, se hará un homenaje a los grandes canes de la historia como Leoncico, el descubridor del Mar del Sur, los siete Lassies y Rin Tin Tin”.

El ingenioso Mora Menéndez tuvo la precaución de sacar del cajón de frases el viejo dicho, según la cual, “el perro es el mejor amigo del hombre”, pero a nosotros nos parece que, en este caso, falta la opinión del perro.   

La apostilla: En la Roma de los doce Césares se decía que Nerón mandó a matar a su mamá Agripina porque le puso nombre de perro y asesinó, en un ataque de ira, a la emperatriz Popea, su mujer, porque no le prestaba los cosméticos, ni las tangas para irse de rumba y descubrió que estaba afiliada secretamente a la natillera del Cuerpo de Bomberos encargado de dañar los incendios en la capital del imperio.