26 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

América está en bonanza

22 de junio de 2010
22 de junio de 2010

Unas cuantas muestras de lo que podría ofrecer el torneo en sus distintos escenarios, al concluir la etapa de clasificación. Europa perdía batallas aunque todavía confiaba en ganar la guerra. Holanda se deslindaba del lote de las angustias y otro tanto hacía Portugal.  El continente americano andaba de bonanza y África se encontraba a punto del colapso.

Las cifras eran elocuentes. De 78 puntos posibles, la representación del viejo continente escasamente había cosechado 38, lo que reducía su promedio de efectividad a 48.71. Por el contrario, los suramericanos acumulaban 26 de 30, para una producción rayana en la excelencia de 86.66%. El  balance regional o continental restante se discriminaba así: Concacaf, 6 sobre 18 (33.33%); África, 7 de 36 (19.44%), Asia, 6 de 18 (33.33%); y Oceanía, 3 de 12 (25%).

Salvo por el avance celeste y el rápido desplome de los muchachos  (bafana, bafana) que dirige el brasileño Carlos Alberto Parreira, la contundente demostración de Alemania ante Australia, que no pudo confirmar frente a Serbia; la exuberancia de Argentina y los dos triunfos de Brasil, la resonante victoria de los helvéticos sobre España ocupaba la primera plana de los sucesos de excepción. El pálido triunfo de los rojos toreros sobre Honduras (2-0) los devolvió al ruedo de las opciones, sin ser suficiente para borrar las inquietudes sobre su futuro en este mundial.  El campeón de Europa soplaba con fuerza pero hoy le han perdido el respeto. Al toque le falta el ejercicio del gol.  

Suiza, que ha robustecido su fútbol con un elevado número de inmigrantes, venia de hacer una buena eliminatoria en Europa.  Bajo la dirección del técnico alemán Horst Hrubesch, ganó el grupo dos, sobre Israel, Luxemburgo, Letonia, Moldavia y Grecia, y obtuvo cupo directo para la cita en el continente negro. Venia con la bandera en alto.

Ante España fue prudente aunque al mismo tiempo audaz. No se dejó amedrentar por el habitual desplazamiento del rival y cuando vio la luz, se lanzó a la conquista, con el arrojo y la puntería del mítico Guillermo Tell. Un gol fue suficiente para aplacar el afán ibérico.

En su noveno Mundial, lejanos ya los recuerdos de los buenos momentos de 1934, 1938 y 1954, Suiza pretendía agregarle  otras nota al historial del balón. Una mezcla de juventud y experiencia, dentro de una legión multirracial, la ponía en la ruta de expectativas optimistas.  El título mundial Sub17 del 2009 en Nigeria, se convirtió en plataforma de lanzamiento para los planes de renovación que comenzaron en 1995, bajo la presidencia federativa de Hansruedi Hasler, ex jugador internacional y ahora dirigente visionario.  Fue, sin duda, un aviso claro de lo que podría sobrevenir. Veremos hasta dónde llega, en un grupo que seguía abierto.

El estratega Ottmar Hitzfeld está feliz con su clan. De Albania y Kosovo llegaron para quedarse Albert Bunjaku, Yherdan Shaqiri y Valon Behrami. Las raíces turcas crecen bajo el riego de Gokhan Inler, Eren Derdiyok y Hakan Yakin, mientras que los tambores africanos suenan al ritmo de Blaise Nkufo (Zaire) y Gelson Fernandes (Cabo Verde). La bota italiana saca pecho con Diego Benaglio, el emperador del arco, Marco Woelfi y Tranquillo Barnetta, en tanto que  España y Serbia meten en la línea a Philippe Senderos. Faltan datos de complemento sobre la misma materia, pero debe quedar claro que en casi todos los casos,  se trata de jugadores que crecieron y se formaron en Suiza, donde sus familias fueron acogidas cuando ellos eran unos niños. La mayoría andaba sobre los 5 años de edad. (1)     

En cuanto a España, después de “la cura de humildad” (2), no tenía más remedio que hacer un esfuerzo para recuperar la confianza. Lo hizo a medias frente a Honduras, tal vez uno de los tres equipos de menor nivel técnico de todo el torneo.  “Vamos a ser los primeros del grupo”, había dicho el técnico Vicente del Bosque, como para recuperar el ánimo y aliviar tensiones (3). Por lo que España hizo ante Honduras, cuesta creerle.

Como terapia, Del Bosque y sus jugadores debían mirarse en el espejo, hacer severa autocrítica y retomar la ruta que  parecían tener extraviada. Su exquisito manejo de balón tendría que encontrar el justo complemento y volver a los terrenos de la eficacia, la misma que los hizo ver como unas fieras en la Copa de Europa 2008. (Ahora dicen en España, con elevada dosis agorera, que el hecho de haberla ganado, les trajo la sal o mala suerte para el Mundial 2010. Es lo que llaman la “maldición holandesa” desde 1988).

El clásico frente a Chile marcará la suerte del grupo. De tres aspirantes (no hay que olvidar a Suiza), uno tendrá que adelantar el regreso. Si nos atenemos a lo visto, el conjunto suramericano debía ser favorito.

Sobre vaticinios

Al perder España con Suiza y no deslumbrar ante Honduras, el ambiente de los vaticinios y los pronósticos sintió los efectos de un ramalazo. Era el candidato y se suponía que sus problemas, de presentarse, tardarían en llegar. No los esperaban a primera hora.

El riesgo de un batacazo, sin embargo, siempre está latente, sobre todo en el futbol, que tiene en la incertidumbre uno de sus principales encantos. Unos ríen, otros lloran, de la noche a la mañana. Por el momento, Europa es el que más sufre. Menos mal que florecen los tulipanes. Los holandeses hacen su tarea, no deslumbran, pero ya están en octavos. Tampoco se queda atrás Portugal. Cristiano Ronaldo volvió a celebrar con una anotación pintoresca.

Se estima que, asimilado el golpe, es posible que las aguas vuelvan a su cauce  y al final del día tengamos que registrar, por enésima vez, el ascenso y brillo de los ganadores de siempre. Es lo que enseña la tradición. ¿Expectativas tan esquivas como el balón Jabulani?

Altas y bajas: el regocijo por el juego inicial de Alemania le abrió camino a la decepción por la derrota contra Serbia. El talento de su joven centrocampista Mesut Ozil, de origen turco, a quien mencionan para la batalla de los reyes, no se equilibra con su condición física. Poco aguante. También se abría un espacio prometedor el seleccionado de Argentina, que ya se montó en el potro de los octavos, a pesar de los vientos negativos que seguían afectando la imagen de Diego Armando Maradona en calidad de director técnico. Si bien dejaba ver problemas defensivos, en el medio campo y el ataque era una especie de aplanadora. El talento se daba silvestre y Lionel Messi llevaba la batuta.  

Por la misma ruta de la buena cosecha marchaba Paraguay, que después de su victoria ante Eslovaquia se ponía a tiro de cañón para el grupo de los 16. El técnico Gerardo Martino manejaba los hilos con maestría y seguridad, al frente de un plantel serio, efectivo y batallador. Le faltaba poco para el salto decisivo.  

A Chile, bajo el comando del inescrutable Marcelo Bielsa, le ha costado concretar en goles su dominio de campo. Se anotaba dos victorias (Honduras y Suiza) por la mínima diferencia, que bien pudo haber conseguido sin afanes. De todas maneras, mantenía el ímpetu de los suramericanos y dependía de sus propios medios para meterse en octavos.

Uruguay entraba en los linderos de la seguridad y de los goles de Diego Forlán, al cabo de una concluyente victoria sobre Sudáfrica, que había tenido un arranque aceptable frente a Mèxico y no pudo mantener la caña. El cuento de que el anfitrión  iría a la segunda ronda de la mano invisible de la FIFA, se perdía en la distancia del país del arco iris. El nocaut rondaba en el ambiente.   

Con el revés frente a Grecia, Nigeria se convertía en el segundo damnificado por el fútbol africano, que por lo visto distará de ser protagonista estelar en esta, que se presentaba como  oportunidad máxima. Camerún también se extravió en la manigua del fracaso. No se escuchaban los rugidos de los leones ni el sonar de los tambores. Escasamente, el molesto ruido de las vuvuzelas. Las opciones se acortaban. A duras penas, Costa de Marfil y Ghana sostenían la bandera, contra viento y marea.  

En los Campos Elíseos deben asustar.  Francia descendió a límites impensados en su juego. Cansino, torpe, sin ambición ni capacidad de lucha, fue arrollada por México, que, por el contrario, dio una lección de entereza para acercarse a la clasificación. Jalisco no se raja. Raymond Domenech, técnico de los galos, comenzó su despedida del banco de la peor forma. El delantero Nicolás Anelka era su preferido y hoy lo insulta de con un lenguaje de rufianes. Una especie de Judas. Salió expulsado de la delegación, donde imperaba el caos. Sus compañeros se mostraban más preocupados por saber quién fue el chivato  “traidor” que le contó a la prensa gala lo que se dijo en los camerinos, que de superar la situación crítica que viven.  “Somos el hazmerreir de todos”, dijo Franck Ribery, para pintar el drama. Ni fútbol ni disciplina. Ídolos con pies de barro.

Italia e Inglaterra tampoco daban motivos para la ilusión. Ambos corrían el riesgo de un doloroso e inesperado descalabros Marcelo Lippi y Fabio Capello caminaban sobre terreno minado. Safari de pesadilla.

Viva México

El Vasco Javier Aguirre se le adelanta a sus críticos y los deja viendo un chispero. México no está en una laguna. A su campaña se le cuelgan tres hechos numéricos de leyenda: Javier Chicharo Hernández convirtió el gol número 50 de los aztecas en Copa Mundo y el 2.100 en el historial del campeonato, su país gana por primera vez a Francia en el mismo certamen, y el polémico Cuauhtémoc Blanco es el primer mexicano que anota en tres mundiales distintos (Francia 1998, Corea y Japón 2002 y Sudáfrica 2010). Los diarios mexicanos evocaron las proezas del abuelo materno de Hernández, Tomás Balcázar, autor de un tanto ante Francia en Suiza 1954. Costumbre prolífica de familia. (4).

Estados Unidos se afirmaba en el frente de las hostilidades con franca opción para ir a octavos. Pudo ser el ganador frente al sorprendente conjunto de Eslovenia. El árbitro Koman Coulibal, de Malí, se atravesó para impedirlo. Nadie sabe por qué anuló la jugada de gol de Maurice Edu, a los 88 minutos del partido, cuando ya no había tiempo para la reacción. Sólo el silbato de 38 años de edad podría dar la respuesta. Fue una pifia de escándalo. Se creía que no volvería a dirigir en este Mundial, castigado por la FIFA.

Responde Brasil

A Brasil le dieron rejo porque apenas pudo imponerse por estrecho margen sobre el enigmático equipo de Corea del Norte, que no sólo lo puso a sufrir por momentos sino que se dio el gustazo de marcarle un tanto. Las cosas empezaron a cambiar tras la victoria ante Costa de Marfil, que repartió leña sin contemplaciones y provocó una doble tarjeta amarilla contra Kaká. Se quedará en el banco frente a Portugal, rival envalentado con la goleada número uno del torneo hasta la fecha.

El técnico Dunga se mostraba inquieto,  aunque convencido de la capacidad de su arsenal. Una historia llena de gloriosos momentos le sirve de fundamento para no pensar en resbalones inesperados. Los marfileños sintieron el peso de esa hegemonía de leyenda. En algunos pasajes, Brasil fue demoledor. Varios expertos afirman que se mueve al son que le toquen y no hace desgastes inútiles.

En el plano general, no está por demás recordar que ningún equipo se puede considerar a salvo de un mal comienzo ni éste lleva el sello de la catástrofe. Hace 56 años, en Suiza, Alemania sucumbía ante Hungría 8-3 en la fase inicial y más tarde lograba el título mundial 1954 con  triunfo sobre el mismo adversario por 3-2.  Es un antecedente que le debe servir a España para conservar incólume la esperanza de la resurrección.

En cuanto a espectáculo y calidad de juego, siguen en deuda. La mejoría era mínima. Ya en ciertos medios se hablaba del Mundial del aburrimiento,  por el excesivo celo defensivo. “Es un desastre” se quejaba el ex jugador colombiano Carlos El Pibe Valderrama, en declaraciones para el medio digital Maisfutebol de Portugal (5).  Lo dijo, sin duda, antes del carnaval lusitano contra Corea del Norte.    

Tiros cortos

*El reinado de Lionel Messi en Sudáfrica 2010 impone, por ahora, el sello de lo imbatible. Tras dos encuentros seguía sin gol, lo que no obstaba para pasar por alto algunas jugadas notables, propias de su estilo y calidad. Un escalafón a vuelo de pájaro lo hacía inalcanzable en el primer puesto. Después seguirían el alemán de origen turco  Mezut Ozil, por lo que mostró en el partido ante Australia; el brasileño Robinho, el argentino Carlos Tévez y los goleadores Gonzalo Higuaín (Argentina) Diego Forlán (Uruguay) y Luiz Fabiano (Brasil). Habría que aguardar lo que suceda con Cristiano Ronaldo en Portugal, porque ante Corea del Norte estuvo magnífico, y el brasileño Kaká, a pesar de su tonta expulsión durante el partido con los marfileños. La batalla de los genios apenas se inicia.   

*El balón Jabulani permanece en el epicentro de la polémica. Sus detractores opinan que tiene un rebote explosivo y es difícil de controlar por parte de los porteros. Las experiencias del inglés Robert Green, el argelino Fawzi Chaouchi  y el ghanés Richard Kingson representan amargos ejemplos de ese defecto que le atribuyen. Tampoco celebran los cañoneros. Les cuesta trabajo medir los disparos, porque toma vuelo con facilidad y casi termina en tierra de nadie. Esa sería una especie de  compensación para los guardavallas. Entre tanto, la FIFA se hace la de la vista gorda y nada dice sobre el asunto, entre otras cosas porque Adidas, el fabricante, es uno de sus clientes de mayor arraigo. Aunque todavía es temprano para un balance de fondo en esos terrenos, el famoso Jabulani sigue bajo sospecha, por saltarín, casquivano y traicionero.

*La temperatura congelante que por estos días se siente en las ciudades sudafricanas, obliga a que todo el mundo se abrigue de pies a cabeza. Varios de los porteros optan por el uniforme de cuerpo entero, y el uso de guantes se hace indispensable. Los periodistas prefieren resguardarse en los centros especializados para seguir los partidos por televisión, en lugar de exponerse al frío de las tribunas. La novedad de las señales en tercera dimensión  facilita y estimula el trabajo dentro de  esas condiciones de obligado aislamiento. El Mundial de Sudáfrica es de los pocos que se juegan en época de invierno o casi bajo cero.

*A pesar de los formidables avances tecnológicos y el juego moderno de las cámaras que le permiten a la televisión ofrecer tomas desde variados ángulos, la radio mantiene una ventaja incuestionable si se trata de tiempo real, porque la voz del locutor llega primero que la imagen. Por eso, mientras subsista ese desbalance electromagnético, lo más recomendable será acomodarse al ritmo de la pequeña pantalla, y no combinar  los dos medios de comunicación  cuando la señal sea en directo. Nada más desconcertante que oír cantar un gol mientras se observa en la pantalla que el cañonero apenas se alista para patear o cabecear el balón. (De paso, es la mejor manera de establecer si la transmisión radial no está  pegada a la de la televisión, algo que ahora es común en varios países.)

*La FIFA ejerce severo control sobre sus dominios. Celosa en extremo, no vacila en hacer valer derechos y acudir a las vías legales que sean necesarias. Vive alerta para evitar que se le cuelen avivatos con publicidad no autorizada dentro de un ambiente de acechanzas piratas.  Hace poco se dio el caso de unas jóvenes holandesas (36 en total), que lograron instalarse en las tribunas del estadio Soccer City de Johannesburgo, y llamaban la atención con sus vistosos atuendos color naranja. La multinacional del fútbol entendió que se trataba de hacerle propaganda a una marca de cerveza y las hizo sacar del escenario sin contemplaciones. No se opuso, en cambio, al sonar de las fastidiosas vuvuzelas (especie de trompetas artesanales de lata o de plástico), porque corresponden a una demostración cultural sudafricana y no afectan sus intereses económicos. Aunque su producción en serie se transformó en uno de los negocios más rentables del Mundial, sin beneficio directo para la FIFA. Clásico y ruidoso autogol financiero.     

*Los temores de un mundial ultradefensivo y en consecuencia pocos goles, parecen disiparse poco a poco. La paliza de Portugal sobre Corea del Norte le dio vitaminas al promedio ofensivo. Aunque después de los primeros 29 encuentros, estaba por debajo de 2 en medio de la preocupación general, en el número 30 se produjo el revulsivo. Las golondrinas previas del verano corrían por cuenta de Alemania (4-0 sobre Australia), Argentina (4-1 a Corea del Sur), Uruguay (3-0 a Sudáfrica), Holanda (2-0 a Dinamarca), México (2-0 a Francia) y Brasil (3-1 a Costa de Marfil). Los rojos lusitanos de Carlos Queiroz  se salieron del carril por amplio margen.  Los críticos y los aficionados esperaban la reacción de otras tradicionales potencias en esa difícil materia de la eficacia ante el marco rival.        

*El falaz y malicioso juego de manos, juego de villanos hace su agosto en Sudáfrica 2010. No hay roce de jugadores en la cancha que pueda deslindarse de la acción desleal. La carga legítima, con el hombro, se fue para el desván. Codo y cabeza también juegan. La simulación  nunca falta. Gracias al despliegue digital de las cámaras de televisión, es posible captar en directo el despelote que se forma dentro de las áreas, cuando esperan un centro o se ejecuta un tiro de esquina. Los agarrones van y vienen. El árbitro Carlos Batres, de Guatemala, es el único que se ha atrevido a sancionar una pena máxima por esa causa. Fue a favor de Italia y en contra de Nueva Zelanda. De haberse impuesto con rigor el peso de la ley de juego en la zona chica, se tendría hoy un número escandaloso de tiros desde los doce pasos. El balance arbitral era preocupante, en medio del silencio de la FIFA.          

(1) Diario digital Equipo.

(2) Marca digital.

 (3) Ib.

(4) FIFA digital y diarios mexicanos.

(5) Citado por El Espectador, 21-06-10.

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