21 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

TLC con la UE: la historia se repite

24 de mayo de 2010
24 de mayo de 2010

… innovación y tecnología para el desarrollo sostenible y la inclusión social". Con tono optimista, el canciller español Miguel Ángel Moratinos en una columna escrita en “El País” afirmó: “En Madrid hemos sentado las bases para convertirnos en socios estratégicos globales, superar la mera relación birregional y ampliarla a temas de la agenda internacional que a todos nos afectan”.

Puede tener razón en su optimismo el Canciller. Primero, bajo el liderazgo de España en el seno de la UE, se destrabaron las conversaciones para avanzar en un acuerdo con  MERCOSUR; Centroamérica cerró las negociaciones comerciales con el bloque Europeo; mientras que México logró que la UE aprobara un Plan Estratégico para ayudar a  ese país, y Chile consiguió la conformación de la nueva Asociación para el Desarrollo y la Innovación. También se hizo la presentación en sociedad del Latinamerican Investment Facilitiy (Laif), que se destinará a financiar infraestructura y cuyo primer beneficiario es Centroamérica donde apoyará tres proyectos energéticos.

Colombia también hizo parte de la fiesta en Madrid, pero solamente el Gobierno y sus áulicos gremiales son capaces de sostener que lo negociado con los europeos fue una maravilla. En el marco de dicha cumbre, acompañado de empresarios y algunos gremios, el señor Presidente Uribe estampó su firma sobre el borrador de lo que será el futuro TLC con la Unión Europea. Este tratado tiene la virtud, de haber puesto por primera vez de acuerdo a la izquierda y la derecha y a ganaderos uribistas con sus enemigos de siempre, los industriales de la leche, en torno a la inconveniencia del pacto comercial especialmente por lo adverso para el sector de lácteos.

Aunque este nuevo TLC logró en lo agrícola el acceso, libre de aranceles,  para flores, tabaco, café, biocombustibles, aceite de palma y la mayoría de frutas y hortalizas, entre otros, una vez más, como sucedió con el TLC con EE.UU., el gran sacrificado es el productor rural, en este caso los lecheros, como consecuencia de la mala negociación con los europeos. Esta actividad es muy vulnerable a las importaciones, vive sujeta al capricho de los precios fijados por los industriales y volatizada como gremio. Cuando rija el Tratado tendrá que competir con la leche de la UE, que controla el 30% de la producción mundial y que en apenas 15 días produce los 6.500 millones de litros anuales de Colombia.

En esta oportunidad, el Gobierno prefirió exponer un subsector sensible para la seguridad alimentaria con el fin de lograr de los Gobiernos del Viejo Continente, la indulgencia por las denuncias de violación de los derechos humanos. Las preguntas obvias son las de siempre: ¿Por qué se precipitan a entregarlo todo, sin pensar en el interés nacional? ¿Por qué desconocen los negociadores los aspectos productivos internos? ¿Por qué no se protege a sectores críticos donde está asentada la economía campesina? ¿Por qué no se piden contraprestaciones como las que les acaban de dar los europeos a los del bloque centroamericano? ¿Por qué los gremios, en vez de andar haciendo política, no se dedican más bien a promover las buenas prácticas productivas y a estimular el consumo, dándole un uso adecuado a los recursos de las cuotas de fomento?
El Gobierno ha salido a anunciar con bombos y platillos ayudas europeas para transformar al sector lechero nacional, del orden de los 300 millones de euros, para los próximos 10 años (unos $7 mil millones). Ojalá se explique cuáles son las condiciones para el otorgamiento de esas ayudas, a qué tipo de subsectores y productores irá esa ayuda y quién será el administrador de esos recursos, porque lo peor que puede ocurrirles a los campesinos es que haya un nuevo Agro Ingreso Seguro.