23 de julio de 2021
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«Los retos de Antanas»

3 de mayo de 2010

El diario británico The Guardian, en un reciente artículo titulado de manera desafortunada Green regeneration in Columbia -no es Columbia sino Colombia-, comparaba el ascenso de Mockus con el caso de Lula da Silva en Brasil.

Manifestaba su autor que, mientras el presidente brasileño llevaba el clamor de las clases populares al debate político, el candidato colombiano llevaba el debate político al interés popular. En este sentido, el grado de involucramiento de la ciudadanía, una gran parte de ella despreocupada por la política hasta hace poco, convierte estas elecciones en una de las más interesantes de los últimos años en el país.

Pero el camino no es fácil. El candidato, que sin duda representa el inconformismo ciudadano con la política realizada por los partidos tradicionales, tiene ante sí una serie de retos que no debería pasar por alto.
Primero,  los propios de esta etapa preelectoral y en el futuro cercano, los retos de un hipotético gobierno suyo. En el tema electoral, para hacer una realidad su revolución verde, el ex burgomaestre debe conseguir que, al menos, 15 millones de colombianos salgan a votar.

Esto implica movilizar a millones de jóvenes que lo harán por primera vez y que normalmente no son muy dados a ir a sus respectivos puestos de votación. Tanto él como quienes trabajan en su campaña, deben ser conscientes de que no es lo mismo expresar simpatía a través de la Internet que salir de la casa a depositar el voto.

También debe concentrar sus esfuerzos para que miles de usuales abstencionistas, se animen a votar en aquellas zonas del país en donde las maquinarias han hecho y deshecho.

Ya una vez a cargo, si es capaz de sortear las amenazas anteriormente señaladas, tendrá que hacerle frente a unos cambios institucionales impostergables en las áreas de salud, el esquema tributario, en el tema de empleo y, muy probablemente, en el funcionamiento político.

La reforma al sistema de salud no da espera y deberá saber rodearse muy bien para llevar a un feliz término un tema tan complejo. Todos los candidatos se enredan en este tema, incluyéndolo a él mismo.

Debe empezar por tener un buen diagnóstico aprendiendo a cabalidad cómo funcionan todos los eslabones de la telaraña en que se ha convertido el sistema de la salud en el país. Sucede lo mismo con el tema tributario. Necesita nuevos recursos y por ello, debe llevar a cabo la tarea de diseñar un sistema tributario progresivo en el cual los ricos del país empiecen a pagar lo que les corresponde: buena suerte con ese pequeño tema.

Retomar la senda de crecimiento alto impulsado por el aparato productivo que genera empleo y que hoy está estancado, es el gran desafío del cual poco habla. A esto deben sumarse todas las recomendaciones que muchos expertos hacen para reducir informalidad y desempleo.

No se precipite a apoyar la avalancha de subsidios del gobierno Uribe ni para los ricos, que debilitan la generación de empleo, ni para los pobres, que estimulan el ocio y la informalidad. Bajar el desempleo y reducir dramáticamente la informalidad laboral, serán las mayores presiones que tendrá durante sus primeros meses de gobierno.

Por último, si quiere ser recordado como un gobernante que representa la moral pública, deberá impulsar una nueva reforma política que corte de raíz la cooptación que las mafias han hecho del aparato estatal en todos sus niveles y provea un marco legal para que el sistema político colombiano sea realmente incluyente abriendo espacios a nuevas formas de hacer política.
No son pocos ni fáciles los retos de Antanas a corto y mediano plazo. De la forma como los sepa sortear dependerá si se consolida como el fenómeno político que actualmente es, o se convierte en una anécdota más de la compleja e injusta historia política de este país.