24 de julio de 2021
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Mi voto es secreto, seguridad democrática presidente

14 de mayo de 2010

Acerca del clima político actual, pienso que el país está unificado positivamente conforme a la figura del presidente Álvaro Uribe y no con su candidato presidencial; cuando nos acostumbramos a Uribe y a su notable gestión como primer mandatario y se acercó el fallo de la Corte Constitucional, sobre el referendo reeleccionista, no se vislumbró a una persona que tuviera las capacidades suyas, sin embargo y en bien de la democracia, los jueces fallaron inexequible el acto legislativo, dejando a Colombia en un limbo y preguntándose, ¿ bueno, si no es él, entonces quién será?

Comenzó entonces en forma el debate presidencial, renunció al Ministerio de Defensa Juan Manuel Santos para aspirar a la presidencia, al quedar fuera de carrera el presidente en ejercicio; Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias trovando por ser el más uribista y sin otro mayor argumento, ganarse la consulta conservadora; Vargas Lleras esperanzando en que su partido Cambio Radical, llegara fuerte en sus listas para Senado y Cámara; por su parte los tres tenores, Peñalosa, Lucho y Mockus, trabajando para fortalecer las candidaturas del Partido Verde en el legislativo y obtener un reconocimiento fuerte en votos, para no hundir al nuevo movimiento, al tocarle en este caso, abstenerse de representarlo, perdiendo su representación legal por falta de simpatizantes en la consulta interna que estaba haciendo carrera; Sergio Fajardo en gira nacional con su denominada selección Colombia del movimiento Compromiso Ciudadano; el Polo Democrático Alternativo y el Partido Liberal, ya habían elegido meses atrás sus candidatos presidenciales, Gustavo Petro y Rafael Pardo, mediante una consulta abierta nacional.

Conocidos los resultados de las elecciones del 14 de Marzo, supimos que a Noemí la tuvieron pariendo los resultados de un triunfo reñido sobre “uribito” por más de una semana; a Germán Vargas se le diagnosticó que pasó de una supuesta presión “alta” que tenía su partido, a un bajón cardiaco y de popularidad representado en su moderada cuota en el Congreso; Antanas salió victorioso por los verdes y su partido recogió los frutos de una excelente estrategia comunicacional, con la sorpresiva elección de algunos de sus candidatos, representando temas críticos y de abierta discusión mediática, como la cadena perpetua para violadores, promovida por la exconcejala de Bogotá, Gilma Jiménez; Fajardo cumplió con la historia de la selección Colombia, con muchas ilusiones, jugar bonito y quedar con los crespos hechos y así buscar a qué equipo respaldar en el mundial de fútbol.

Vimos pues como el país comenzó a ver con detenimiento, el fenómeno del Partido Verde con la adhesión de Sergio Fajardo, como candidato vicepresidencial, muy buen movimiento por parte de Mockus y su grupo, jugada que le dio muchísima ventaja en las encuestas y que no fue seguida por todos los demás contrincantes de la manera en que lo pensaron, al elegir a sus vicepresidentes con los réditos esperados.

Ahora bien, en la coyuntura en que estamos, pienso que debemos abrir los ojos ante la realidad política colombiana, percibo que los ciudadanos están dejándose llevar más por opiniones netamente personales, que por políticas y propuestas de gobierno, es bueno mirar por el espejo retrovisor para aprender de la historia y no cometer nuevamente serios errores, desde hace muchos gobiernos, no ha habido presidente del cual tenga memoria, que haya salido con tan altos índices de popularidad, basados en resultados, como Álvaro Uribe y su Seguridad Democrática.

Veo impávido que en 4 meses se nos olvidó que hemos sido gobernados más que por una persona, por una política clara, coherente en sus resultados y que nos devolvió el anhelo de seguir creyendo en Colombia, borramos de nuestras mentes como fuimos testigos de las transformaciones políticas de nuestros vecinos y las sátiras mordaces contra el país, por los resultados que venían reflejando éxitos contra el terrorismo y la devolución de la confianza internacional.

Permítanme expresar que lo que sucede con el candidato Antanas Mockus actualmente, trae a mi recuerdo, la figura del expresidente ecuatoriano Abdalá Bucarám, destituido por incapacidad mental y conocido en su país por el epíteto de “El Loco”, Bucarám es de ascendencia libanesa, de personalidad extravagante, una de sus características fue hacer alarde en público de tocar guitarra, jugar basquetbol, bailar y cantar canciones de rock, siempre declarándose ser, uno más del pueblo.
La carrera pública de Abdalá Bucaram se inició cuando fue nombrado intendente de la Policía de Guayaquil, cargo con el que debutó ejecutando una redada de prostitutas y homosexuales, haciéndolos desfilar entre el cuartel donde estaban detenidos y el Palacio Municipal, en un grotesco recorrido de 25 cuadras, en las que el populacho se divirtió lanzando improperios y proyectiles a los detenidos, después se dedicó a capturar a mujeres y chicas con falda abierta para coserles las prendas, con el fin de que no pudieran mostrar las piernas; Abdalá asumió el cargo de presidente años después ofreciendo diálogo y madurez, sin embargo, sus contradictorias y excéntricas medidas, los cambios administrativos, la inundación de personal en entes públicos y el pago por favores políticos, motivaron un incipiente movimiento para reclamar y hacer efectiva su destitución.
No quiero ver a Colombia sumida en el arrepentimiento tempranero, que evoca la elección de Andrés Pastrana o más recientemente la de Barack Obama en Estados Unidos, como fenómenos circunstanciales, no estamos en momentos de experimentos ni de fórmulas renovadoras, existen hechos concretos para continuar por el rumbo que llevamos, no digo que sea el perfecto, pero sí el más acertado en la historia reciente colombiana, quizás llegue otro tiempo en el que digamos que sí se puede apostarle a otro modelo político, eso sí, siguiendo lo que llevamos actualmente, demostrado en situaciones palpables, Antanas Mockus no es el más apto para tomar los triunfos de la Seguridad Democrática y decir que le dará continuidad, bajo una premisa de legalidad democrática.

De Juan Manuel Santos conocemos que en su carrera pública, ha ocupado varios ministerios, el más destacado fue el de la Defensa en el gobierno actual de Álvaro Uribe, propinando los más duros golpes contra los grupos terroristas en más de 40 años, su familia es de la élite económica colombiana, fue dueña del periódico El Tiempo, recientemente admitió que de joven probó la marihuana, además que tuvo formación militar y estudios en reconocidas universidades del extranjero, yo no lo juzgo, ¿acaso él tuvo “la mala suerte” de haber nacido con plata?, quizás usted sea uno de los muchos colombianos que nunca ha jugado el Baloto o lotería alguna, ni ha soñado con verse con una cuenta bancaria más que solvente, para responder afirmativamente.

Debido a la coyuntura actual, no vacilaré en votar afirmativamente en las próximas elecciones por la Seguridad Democrática, soy un agradecido de este módelo político que me permitió volver a viajar por el país sin temores, disfrutar de espectáculos de talla mundial en mi ciudad, observar ciudadanos del extranjero que nos visitan, ser reconocidos en el mundo por los triunfos y el progreso que hemos alcanzado, no creo en olas ni tempestades de colores, hablo sobre lo vivido y no en hipótesis, no nos digamos mentiras, el país hoy está parcializado entre dos opciones presidenciales, Antanas Mockus y Juan Manuel Santos, así pues que mi voto es por la Seguridad Democrática, cuyo candidato no es perfecto, ni de igual semblante que su máximo exponente, pero sí el más acreditado para llevar sus banderas.