26 de septiembre de 2021
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Las razones de la infelicidad

21 de mayo de 2010

… no sólo porque vienen de tiempo atrás sino porque las administraciones que hemos tenido, incluida esta que termina, seguirá mostrando avances, pero son de tal magnitud, que quedan siempre opacadas por aquellas a las que no se les halla solución, y porque, para desgracia de todos, la no continuidad y el mejoramiento de lo que ha mostrado resultados positivos, se estanca,  retrocede, o es cambiada por el gobernante de turno.

Ejemplos hay muchos , pero el más deprimente es el del sector cafetero, otrora un ejemplo de eficiencia, pero que, desgraciadamente, los pésimos manejos de gerentes ineptos fueron dejando marchitar semejantes logros , quebrando a los grandes, y, esto es lo más lastimoso, a los pequeños caficultores, hombres de trabajo y dedicación , que sostenían su cafetal y mantenían decorosamente a sus familias.

La flota Grancolombiana, que se desplazaba por el mundo, mostrando la cara noble de Colombia, se fue extinguiendo hasta acabar, no en el fondo del mar, sino en el fondo de la inoperancia directriz. Don Manuel Mejía se estará revolcando en su tumba , así como otros grandes e ilustres hombres de la caficultura, que la habían posicionado y que era la gran corona nacional. Posiblemente, el futuro de este sector dejará sólo amargos recuerdos, pues, aunque se hacen ingentes esfuerzos por reacomodar la industria, lo que parecía haber sido la solución para evitar males mayores, el plan de Juan Valdez, con las famosas tiendas focalizadas en varios países, parece que han sido flor de un día, y ya se han cerrado algunas. y otras se han reducido irremediablemente.

Ojalá que sobreviva al menos Juan Valdez, porque, de las mulas que no atinaron a manejar inteligentemente la industria, algunas ya se están empezando a morir por los cascos carcomidos, o por la imbecilidad y la torpeza.

Y ni qué decir del Banco Cafetero, que se había creado con la finalidad de ser un soporte básico para el sector y terminó buscando otros caminos que, a la postre, no lo condujeron a ninguna parte.

No acabaríamos nunca en enumerar la cantidad de empresas , que por los malos manejos y la politización y el clientelismo las quebraron, como la Caja Agraria , La Caja Nacional de Previsión Social, y ese foco corrompido que fue la Contraloría, botín pastranista y uno de los mas apetecidos entes de la burocracia goda.

La memoria cortoplacista es  un peligro, pues todo  se basa en cómo comienzan las cosas, cómo van evolucionando, y cómo tienen un final desafortunado.

La grave crisis del desempleo radica precisamente en la desaparición de los entes mal manejados, que cerraron las fuentes del ingreso a tantas personas capacitadas , y que hoy están engrosando ese ejército militante en la informalidad, uno de esos cánceres que ya empiezan a mostrar patología metastásica, con cifras aterradoras, basadas en estudios serios, como los que tienen David Ochoa Valencia y Aura Ordóñez, investigadores de la Universidad Icesi, quienes ahondan sobre el caso de la informalidad, mostrando una vergonzosa realidad, pues para ellos, y aunque parezca un contrasentido, “es más  normal la informalidad que la formalidad” . El tema no es  así como así, porque la mayoría de los empleados en Colombia están en la informalidad.

Las razones de la acelerada informalidad es la incapacidad del sector formal para crear nuevos empleos, por razones múltiples, como la inversión tanto nacional como internacional, que, no sólo disminuida por la crisis de los dos años pasados, se estancó, o emigró a otras naciones; y otros factores, como la inseguridad, que de por si es bastante grave, que desmejora todo el estado social.

A comienzos de 1.971, Keith Hart lanza su famoso libro “Informal income opportunities and urban employment in Africa”, aprovechando la temática que se ventiló en Kenya, organizada por la O.I.T. en 1.972. Es de allí de donde salen definiciones de informalidad, siendo para la organización “una forma urbana de hacer las cosas, cuya marca distintiva incluye pocas barreras a la entrada para el empresario, en términos de habilidades y capital requerido, con tecnología adaptada y un mercado no regulado y competitivo”.

La industria del café, como la de miles de empresas reducidas, o reformadas, lanzaron a mucha gente a la informalidad, con el agravante de  que quienes no tienen niveles de estudios, ni siquiera primarios, se irán a la albañilería, a las ventas callejeras de cuanto cachivache les ayude a subsistir, y, en el peor de los casos, meterse en los oscuros senderos de la delincuencia, las drogas y la prostitución.

Queda claro que el costo de empleos formales es muy elevado, porque se le suman la tramitomanií, los costos de producción muy elevados, la tributación y las reformas permanentes en cuanto a lo fiscal son mas que suficientes causas para que la informalidad aumente, con todo lo que este grave fenómeno constituye, tanto para los colombianos que la sufren, como para el sistema económico nacional.

¿Será que los candidatos ya han incursionado en estos temas, o siguen patinando entre entrevistas cursis, o posando para los eslóganes de sus campañas?

Ojalá que no, porque la mula de Juan Valdez ya no aguanta la cincha.

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