24 de julio de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El tic-tac de las bombas fiscales

14 de mayo de 2010
14 de mayo de 2010

Acá están resumidas en una buena píldora las tribulaciones de la política fiscal reciente: como no ahorramos nada en las épocas de vacas gordas, 2002-2008 (a diferencia de lo que sí hicieron otros países de la región), las vacas flacas, 2009-2010, nos sorprendieron con una política fiscal escuálida sin ninguna capacidad para actuar anticíclicamente.

Lo único que se ha podido hacer es intentar ejecutar con más diligencia el gasto que ya estaba aprobado antes de la crisis y, ante la caída de los recaudos por el mal comportamiento de la economía, se dejaron actuar lo que se conoce con el nombre de “estabilizadores automáticos”. Que no le agregan un solo peso incremental al gasto público, sino que validan mayor déficit en las cuentas fiscales.

La iniciativa más importante que se ha mencionado para devolverle a la política fiscal  capacidad  anticíclica es la llamada “regla fiscal”. Que consiste en un proyecto de ley en el que parece  está trabajando el gobierno, que estaría orientado a ordenar que en épocas buenas haya la obligación de ahorrar para conformar una alcancía de la cual extraer recursos para aumentar el gasto público en las épocas malas. Al estilo de lo que ha hecho Chile.

Pero, para que esta “regla fiscal” tenga futuro, se requiere que el gobierno salga del permanente déficit en que ha vivido durante los últimos años, y entre en los  hasta ahora desconocidos territorios del superávit fiscal.

Si seguimos registrando déficit crónico en las cuentas públicas-como viene sucediendo- se podrá expedir la ley  de la “regla fiscal” pero será “papel mojado” pues, obviamente, una alcancía fiscal no se construye a base de déficit permanente.

Según Fedesarrollo, el nuevo gobierno, desde las primeras de cambio, tendrá que tramitar una nueva reforma tributaria con la que se recaude entre 1% y 1,5% del PIB incremental.

A esto habría que sumarle las bombas de tiempo  que el nuevo gobierno encontrará activadas con un inquietante tic-tac. Piénsese no más en los más de 20 billones de pesos que el actual gobierno le deja al entrante representado en compromisos presupuestales de “vigencias futuras”. O  el hueco de la salud que más que una bomba de tiempo es un taco de dinamita que ya explotó, y que vale no menos de cinco billones de pesos.

Esta nueva reforma tributaria- que ya luce ineludible- tendrá que ir acompañada además de un esfuerzo  para retornarle a la tributación colombiana un mínimo de equidad que perdió  durante las dos administraciones Uribe. En las que se  dieron rebajas y gabelas tributarias desmesuradas a los contribuyentes de mayor capacidad de pago, al paso que el  bulto de la carga tributaria se ha ido recostando sobre los hombros de los consumidores que pagan IVA o sobre los asalariados.

La próxima reforma tributaria tendrá que perseguir entonces tres propósitos: devolverle a la política fiscal la capacidad anticíclica que ha perdido; recaudar entre 1,0 y 1,5% del PIB adicional; y  retornarle a las leyes tributarias un mínimo de equidad.
Una tarea ciclópea, pues, la que le espera al nuevo Ministro de Hacienda a partir del 7 de agosto. ¡Para bien del país, es necesario que tenga éxito!