31 de julio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El milagro que espera un pueblo abusado y maltratado.

3 de mayo de 2010

Creo en la existencia de un Ser Superior. Creo en la predestinación, la cual va de la mano con la maqueta que diseñamos como arquitectos de nuestras vidas. Creo que lo que  va a ser de uno, no se lo quita sino el querer del Supremo. Creo que no hay adversidades infinitas. Para  sustentar este aserto acudo a frases coloquiales simples: no hay enfermedad que dure cien años, ni cuerpo que la resista; al que le van a dar le guardan y si se le enfría, se lo calientan.

Esta introducción tiene como objetivo el procurar la aceptación pacifica y racional de una realidad  ineludible que se avizora, y, también,  de un llamado a la cordura y al respeto por parte de algunos columnistas de la gran prensa, de ciertos fanáticos de La U., incluido el Presidente Uribe,  y de muchos, pero son muchos, desteñidos y ‘mamadores’ burócratas del partido conservador, por las diferentes reacciones desesperadas, deshilvanadas y ofensivas que han expresado en los últimos días ante la sorpresiva evolución que ha tenido las encuestas en preferencia y en intención de voto por los candidatos presidenciales, y por este mecanismo han manifestado su disposición de concurrir a las urnas y depositar su voto expresando asì, sin tapujos ni constreñimiento, su libre y soberana voluntad de un cambio efectivo y real, sin demagogia ni dádivas, lanzando un grito en la intimidad :¡no màs de lo mismo!!,  ¡vamos a derrotar en las urnas el 30 de mayo a la clase política rancia, clientelista y corrupta!!,¡¡estamos cansados de tanta violencia, de tanta impunidad, de tanta corrupción, de tanto engaño y de tanta mentira!!.

Que no se engañen aquellos que se creen portadores de la verdad revelada y que tratan de estigmatizar el dúo matemático haciendo creer o confundiendo a unos ingenuos que con ellos se da  “un salto al vacío” o recurriendo a bajas y estultas comparaciones: “Santos podría ser a Mockus lo que los antibióticos a la medicina alternativa” o  considerándolo como ‘fenómeno de aluvión, no, este fenómeno “verde” es una manifestación material y espiritual de una gran masa de gente, por una parte, jóvenes apáticos que nunca habían participado en contiendas electorales, y, por la otra, personas que se volvieron abstencionistas por razones más que conocidas, unos y otros escépticos por justa causa, y a los cuales se les rebozo la copa de la paciencia estando decididos a decir en una sola voz: no soportamos màs guerrilla; ni màs paramilitarismo; ni màs secuestros; ni màs Yidis ni Teodolindo; ni màs falsos positivos; ni màs ‘chuzadas’; ni màs Agro Ingreso Seguro; ni màs polarización política; ni màs violaciones a la soberanía de otros países; ni màs caudillismo; ni màs delincuentes como parlamentarios; ni màs choques en las Ramas del Poder Público; ni màs Hospitales cerrados; ni màs inseguridad en los centros urbanos; ni màs desempleo; ni màs colombianos sin seguridad social; ni màs Samper lanzando consejos sin ética y sin moral; ni màs Plinio Apuleyo pisoteando los valores del periodismo; ni màs Roy Barreras como saltimbanqui y chisgarabís político; ni màs Rodrigo Rivera como campeón de la felonía; ni màs ‘Judas ‘en el partido conservador como Andrés Felipe ; ni màs albergues delincuenciales como el partido de La U.; ni màs reelección presidencial. Solo asì se puede empezar a colocar la primera piedra para edificar la Colombia soñada, y, sobre todo, la que merecen nuestras futuras generaciones.

A raíz de la desolación y de la hambruna que trajo consigo la guerra de los mil días en Colombia (1899-1902), el Arzobispo de Bogotà, en ese entonces Monseñor Herrera Restrepo, le sugirió al Presidente encargado Marroquín consagrar la República al Sagrado Corazón de Jesús, buscando por este medio un milagro en la cesación de la cruenta batalla, ceremonia que se llevo a cabo el 22 de junio de 1902. A los cinco meses de la consagración se firmó el tratado de Winsconsin, noviembre de 1902, que puso punto final a la mencionada guerra, lo que fue considerado como el milagro esperado; hoy, a los 108 años de haberse dado el milagro, el Sagrado Corazón de Jesús volvió a recordar a este país que le ha sido tan fiel devoto y todo parece indicar que ya señaló el milagro del “cambio”, el cual se vislumbra en un horizonte cercano.

El 29 de Abril del año en curso, leí en el diario El Tiempo el artículo “Fenómeno de Aluvión” del ávido burócrata de la diplomacia, Plinio Apuleyo Mendoza, de reconocida insidia venenosa y calumniosa, y, sinceramente, creí, y sigo creyendo, que el mencionado escrito tiene una estrecha relación màs con Álvaro Uribe que con el pobre ‘caballo discapacitado’, como indirectamente lo calificó el Mesías, ya que las referencias que hace de los mandatarios suramericanos y de los monstruos de la Alemania Nazi y de la Italia fascista, es idéntica  a la de Uribe, y tanto Hitler como Mussolini  que llegaron al poder por medio de la elección popular, se apoltronaron en el invocando el Estado de Opinión, que tan desesperadamente buscó nuestro Presidente, aún a costa de poner en peligro el Estado Social de Derecho, pero que gracias al Sagrado Corazón de Jesús, el milagro lo adelantó de manera  diferida, esperanzados en que  nos complete la otra parte el próximo domingo30 de Mayo.

En un escrito anterior, sostuve que seria bueno que la Contraloría General de la República, en su informe de gestión,  divulgara el monto discriminado de los gastos ocasionados por la seguridad democrática, sobre todo en las recompensas globalizadas, incluyendo los valores que se han pagado por los variados apéndices (prueba de ejecución), y, lo màs importante, cuantos hombres de la fuerza pública están acantonados en el departamento de Còrdoba, alrededor de la hacienda “ El ubèrrimo” de propiedad del presidente y, también, en los predios vecinos de propiedad de sus amigos y a cuánto asciende el valor de su sostenimiento y manutención,  ya que  este puede ser el arcano de peso para la defensa a ultranza de la seguridad democrática, la que lograron inocular en la mente de muchos como única política prioritaria y que ha servido como teflón para cometer desafueros, procurando su continuidad en esta región, lo que garantiza una estadía tranquila y placentera de la familia en las verdes sabanas del “Ubèrrimo”, asì haya que condenar a los citadinos de Bogotà, Medellín, Cali, Barranquilla, Pereira y otras ciudades a vivir en medio de la zozobra y el terror, bajo el imperio de la delincuencia común, como si estos centros urbanos fueran otra Colombia.

La bigornia ( como dijera Josè Obdulio ) uribista, con sus ocho años de gozar de las mieles del poder y del atropello, y de ostentar el record guines colombiano como el gobierno màs corrupto en su historia republicana – el solo episodio de las chuzadas del DAS  le da el titulo -, andaba en una frescura y tranquilidad impresionante por su triunfo asegurado para la nefasta continuidad presidencial en cuerpo ajeno hasta que saltó a la palestra el dúo matemático de los ‘verdes’, que los puso a trastabillar de tumbo en tumbo con efectos paranoicos llevándolos al delirio tremens, como se puede deducir por los ataques despiadados que se lanzan día tras día contra el mencionado dúo.

No cabe la menor duda de que el ardiente corazón del Señor iluminó  las mentes y encendió los corazones necesarios para que el candidato del partido verde alcance la primera magistratura. Gracias al Arzobispo de Bogotà, Bernardo Herrera Restrepo, al Presidente Josè Manuel Marroquín, por haber consagrado la República de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús, de no haber ocurrido ese magno acontecimiento y hoy estar protegidos, hubiésemos caído bajo la férula de cualquier ‘muñeco diabólico’.