5 de marzo de 2021
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Cuidado con el oso

21 de mayo de 2010

Algunos de ellos se ocupan también de vez en cuando de asuntos pintorescos que a estas alturas de la historia contemporánea, no sabe uno si reírse de ellos – de los comentaristas y sus opiniones – o sentarse a llorar ante tamaña estulticia.

Es lo que acaba de ocurrir con el “delfín” Mariano Ospina Hernández, quien en un escrito que publicó en el periódico EL COLOMBIANO, se viene con la peregrina tesis de que ahora sí, si no gana el candidato presidencial del régimen, nos va a devorar el oso comunista, esta vez encarnado en el pintoresco mandatario venezolano.

Claro que a este nuevo caudillo del partido conservador se le puede perdonar semejante bobería al considerar que ya pasó de los 76 años, y que a muchos desgraciadamente la chochera los afecta más temprano que a otros.

Afirmar sin ruborizarse que el 30 de mayo es el segundo intento de Fidel Castro–  62 años después —  de tomarse el poder e instaurar un régimen comunista en Colombia si gana las elecciones alguien distinto al protegido del establecimiento, no es ni siquiera un chiste sino una ridiculez extrema.

“Las fuerzas coaligadas de las Farc y sus aliados en Venezuela y Nicaragua solo esperan que alguien desde adentro de Colombia les abra las puertas para derribar las defensas de la seguridad democrática que nos viene protegiendo desde 2002”, escribe Mariano Ospina Hernández con un tono entre apocalíptico y humorístico.

Ni de balso que apenas hubieran alcanzado a erigirse las tales defensas.

 Estos nuevos líderes del conservatismo encabezados por Mariano Ospina Hernández pueden dormir tranquilos, porque aunque no gane Santos, el ejército no será retirado de las carreteras y ellos podrán seguir viajando a sus fincas sin ninguna preocupación.

Eso sí, muchos militares para ganar días de descanso y sangrientas recompensas, no seguirán con los llamados falsos positivos, es decir, asesinando inocentes para hacerlos pasar por guerrilleros; tampoco, si pierde Santos, seguirán algunos enriqueciéndose prevalidos de sus influencias; ni habrá más seguimientos a periodistas, dirigentes de la izquierda y magistrados, ni tampoco serán feriadas notarías, embajadas y otros cargos a cambio de votos en el ilegítimo congreso de la república, ni los asesinos serán nombrados embajadores.

No tendremos, pues, a Chávez recorriendo la séptima en Bogotá; ni a Ortega por la carrera Junín ni a Correa por la avenida quinta de Cali, como seguramente aparecen en las terribles pesadillas que padece Ospina Hernández, en caso de que Santos pierda la presidencia. Un pocillito de leche tibia antes de acostarse, puede prevenirle al columnista tan espantosos sueños.