9 de marzo de 2021
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Chávez-Santos: Una década de asperezas

5 de mayo de 2010

Alguna vez Juan Manuel Santos, candidato presidencial de la U, dijo que él y el mandatario venezolano Hugo Chávez eran como “agua y aceite”.

Esas certeras palabras son el reflejo de lo que ha sido una tensa relación entre ambos que data de hace casi 10 años, y que se ha colado en la campaña a través de cruces de acusaciones casi diarias, gracias a las cuales Chávez se ha vuelto el eje del debate electoral.

Es tan así, que algunos candidatos sugirieron suscribir un pacto para pedirle al mandatario bolivariano que no intervenga en el momento político que se está dando al interior de Colombia.

No obstante para Chávez, caracterizado por su protagonismo en los asuntos latinoamericanos, en una clara simpatía con quienes considera sus aliados como Ecuador y Bolivia, y una pelea casada con quienes ha tachado como peones del imperio, Perú y Colombia, la candidatura de Santos es un tema que lo trasnocha.

Pensar que alguien que ha sido su más férreo contradictor, rija los destinos de su vecino país,  ha hecho que Chávez amenace con otros cuatro años de lo que se ha llamado “diplomacia de micrófono”, en los que temas sustanciales como el comercio bilateral, y la existencia de campamentos de la Farc y el Eln, parecen lejos de solucionarse.

“Es la primera vez que Chávez se inmiscuye en nuestras elecciones”, anota el especialista en temas colombo-venezolanos, Ronal Rodríguez. “Él lleva diez años influyendo de una u otra manera en América Latina aunque en Colombia no pudo pelear contra el fenómeno electoral de Uribe. Ahora con su salida quiere empezar a influir como lo hizo en Ecuador, Perú, México e incluso Brasil”.

El experto considera que una elección de Juan Manuel Santos “mantendría el stato quo igual que lo que fue la relación con Venezuela en el gobierno de Álvaro Uribe. Ha habido muchas salidas en falso de ministros de lado y lado, funcionarios de alto y bajo rango, agentes políticos, ministros de defensa y no ha habido una acción de los dos gobiernos para evitar que esto ocurra”.

Incluso Santos ha sido más beligerante en sus declaraciones que otros funcionarios colombianos, al punto que la propia cancillería y el Palacio de Nariño, han tenido que desmentirlo públicamente en repetidas ocasiones.

Ha sido llamado desde “enemigo de Venezuela”, hasta “ministro de guerra” por diferentes miembros del gobierno venezolano. Chávez no ha perdido oportunidad en mostrar su descontento con las declaraciones y acciones de Santos. Es por eso que los expertos consultados por Votebien coinciden en que el candidato de la U es el antagonista más representativo del presidente Chávez, en una salida al conflicto binacional.

“De ganar las elecciones, no habría relación alguna, con un agravante que marcaría el gobierno del Dr. Santos: las pérdidas totales por la interrupción del comercio no se van a recuperar en corto plazo. La caída del empleo en la frontera y la inestabilidad técnica del lado colombiano va a traer una consecuencia muy difícil en el desarrollo fronterizo que se verá en departamentos como Norte de Santander y la Guajira”, estima Jairo Libreros, profesor titular de seguridad regional de América Latina de la Universidad Externado.

 

“Santos no es la persona más adecuada, la relación seguirá en el punto que está. De ser elegido (el candidato de la U), Chávez se va a enfrentar a una relación compleja, la oposición puede regresar a buscar consensos, pero lo que hay en contra es precisamente el juego electoral de Colombia y Venezuela (que tiene comicios parlamentarios en septiembre de este año)”, asegura por su parte el experto Ronal Rodríguez.

Libreros agrega que la pugna “no tiene orígenes políticos sino simplemente personalistas”, y que es un tema de “química personal”, aprovechado en ambos países para tapar las crisis de seguridad y energética, aquí y allí”.

Ambos analistas coinciden que no obstante “pensar en una guerra es simplemente una locura, aunque el nivel de crispación no ayuda en nada a los dos pueblos”. También sostienen que la mayor lección es que “de tantos coletazos económicos hay que buscar caminos para negociar, Santos sabe muy bien la importancia del mercado venezolano”.

No obstante esta disputa ha sido un arma de doble filo para la campaña de Santos. Para los sectores más uribistas, preocupados por la capacidad de desestabilización que puede representar Chávez, las simpatías se incrementan por el candidato de la U cada vez que ambos se encuentran.

Pero para el colombiano promedio, principalmente los jóvenes, que sí sienten temor y desconfianza ante un deterioro de las relaciones binacionales amenaza de guerra con Venezuela, la polémica es vista como una maniobra para inflar amenaza terrorista y mostrar a Santos como el gran salvador, hecho que no le da dividendos.

“El tema de que las Farc y Chávez no se vencen con girasoles ha sido un boomerang para la candidatura de Santos”, acota Libreros. “La tendencia del voto no es por mayores niveles de confrontación sino por la posibilidad de enfrentar la crisis. Entre más duro habla Chávez, más se sabe que Santos no es la solución”, añade el analista.

Lo curioso es que tras haber sido el mismo Santos artífice de las relaciones comerciales con Venezuela (negoció el TLC en los 90’s) no haya tenido tacto en la última década para conservarlas. Los analistas consideran que tras el fallido golpe de Estado de Chávez contra Carlos Andrés Pérez, pocos daban votos porque él se convirtiera en el tipo de gobernante autoritario que se perpetúa en el poder.

“Creían que era flor de un día, o máximo se perpetuaría dos períodos y eso fue un mal cálculo de la estrategia de Santos quien ahora tiene que competir con el vecino”.

A continuación un recuento de lo que ha sido una década de acusaciones y señalamientos entre el mandatario venezolano y el candidato presidencial.

Votebien