26 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Al final del arco iris

23 de mayo de 2010

Su principal asesor económico expuso, con gran entusiasmo y capacidad para soñar, que él cree que a la vuelta de poco tiempo va a aumentar la producción y exportación de petróleo en un 40 por ciento, que las de carbón crecerán aún más, y que con el ritmo que lleva la inversión extranjera en minería y el comportamiento esperado de los precios internacionales estamos en el umbral de un auge minero sin precedentes, que puede poner a nuestra economía a crecer sostenidamente alrededor del 6 por ciento anual. En ese escenario, el problema fiscal desaparece y la mayor dificultad que el gobierno tendría que enfrentar sería el fortalecimiento del peso, el consecuente riesgo de ‘enfermedad holandesa’ y que ese crecimiento, inducido por el petróleo y la minería, no generaría suficiente empleo. Para contrarrestar estos efectos, Echeverry propone invertir en grande en infraestructura y desarrollar el campo.

Jaime Ruiz, del Partido Conservador, puso en duda dos de los factores críticos de esa visión. Dijo que no hay certeza de que se van a alcanzar las metas de producción de petróleo y carbón, y no se sabe a qué precios se van a exportar. Los asesores verdes no estuvieron de acuerdo en que todo el énfasis fuera en crecimiento, y declararon que el objetivo es el ser humano y su bienestar. El Polo propuso un modelo de desarrollo mucho más equilibrado, privilegiando también al sector de manufacturas.

Sería maravilloso si la profecía de Echeverry se cumple. Brindaría la oportunidad de darle un fuerte empujón a la economía. Pero apostar a que esto es lo que va a suceder posiblemente nos haría incurrir en el error de no estar preparados para resolver el problema fiscal que se prevé en ausencia de un boom. Ya es excesivo el déficit fiscal que deja esta administración y cada vez son mayores las presiones de gasto. Otros panelistas señalaron que la combinación de problemas en el sector salud, educación y seguridad social, seguridad y defensa con una desfinanciación del Plan Colombia, le va a imponer obligaciones que posiblemente no podrá cumplir, y todos los voceros de las campañas estuvieron de acuerdo en que se requieren reformas a fondo, no solamente del régimen tributario sino de los sectores que generan esas obligaciones y de la estructura del gasto. Ninguno de los asistentes puso en duda que nos espera una macro reforma financiera y otras para el sector salud y la seguridad social.

Tampoco parece haber diferencias entre candidatos sobre la creciente necesidad de eliminar la corrupción y el desvío de los recursos públicos, rebajar y hasta eliminar los subsidios, excepto los que promueven empleo o garantizan un nivel mínimo de subsistencia. Una iniciativa que llamó mucho la atención y que las campañas parecen estar dispuestas a impulsar es una reforma del sistema de regalías para que no las desperdicien o sigan robándoselas.

En general, aunque los técnicos difieren en algunos asuntos esenciales, como provocar o no una apertura para el sector agropecuario, o emprender una reforma agraria con repartición de tierras productivas, su visión de lo que se necesita hacer es compartida. No sería difícil que llegaran a un acuerdo sobre la política económica y los cambios necesarios para responder a los grandes problemas que ya se ven venir.