20 de septiembre de 2021
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Revaluación y disciplina para perros.

1 de abril de 2010
1 de abril de 2010

A lo cual respondió  ésta última que crearía un gran fondo de “sustentabilidad” al estilo del que diseñó Chile, para ahorrar y esterilizar allí parte de los ingresos bruscos de divisas. Con lo cual, se le quitaría presión a las fuerzas revaluacionistas que continúan pesando de tan grave manera sobre la economía colombiana.

Era la respuesta correcta. Claro que se hubiera podido complementar  de la siguiente manera: hay que hacer- pudo haber agregado Noemí- precisamente lo contrario de lo que ha hecho el gobierno de Álvaro Uribe. Si efectivamente se desea combatir la revaluación (que tan devastadoras consecuencias está teniendo sobre el empleo y sobre sectores claves de la economía como el café, las flores y las confecciones) habría que crear un fondo de estabilización, en vez de haber desmontado como se hizo el que ya existía.

Recuérdese que el gobierno que termina en el mes de agosto desmontó subrepticiamente el FAEP, que era precisamente un fondo similar al chileno donde se estaban ahorrando parte de los excedentes petroleros. Y lo que se hizo fue, desacertadamente, llevar los recursos que allí se habían acumulado con gran esfuerzo al gasto corriente.

Ahora, tardíamente, se está proponiendo por parte del gobierno la creación de la llamada “regla fiscal”- también a imagen y semejanza de lo que existe en Chile. Ojalá que lo que por el momento no es más que un planteamiento teórico se pueda llevar a la realidad.

A raíz de los resultados de la consulta conservadora algunos seguidores de Andrés Felipe Arias, y él mismo, andan diciendo que no aceptan los resultados de las primarias conservadoras porque eso dizque es “disciplina para perros” ¡qué disparate¡ ¿Acaso no son las consultas intrapartidistas precisamente el polo opuesto de la disciplina perruna? ¿Acaso no son las consultas la manera civilizada y madura como los partidos zanjan democráticamente las aspiraciones de sus candidatos?

Grave error histórico cometerían quienes- habiendo participado en ella- no acojan los resultados de la consulta conservadora. No solo contribuirían a  debilitar la democracia al interior de los partidos sino que mostrarían un feo cobre oportunista en su comportamiento político.

Recuerdo haber escuchado a Andrés Felipe Arias decir profusamente que acataría los resultados de la consulta cualquiera que éstos fueran. Y que se abstendría de impugnarlos o demandarlos así la diferencia fuera de un solo voto.

Parecería que ciertos malos consejeros que lo rondan,  o el  talante filibustero de algunos que lucen  más interesados en conservar puestos que en mantener la coherencia, o la torpeza de su secretaria que le hace dar marchas y contramarchas en un mismo día con comunicados equívocos y contradictorios, lo estarían haciendo cambiar de parecer.

Ojalá tan malos consejeros no prosperen. Para que lo que prevalezca sea la  lógica que se espera de quien participa en cualquier consulta intrapartidista. Lógica que exige algo elemental, pero básico: respetar los resultados. Lo cual es  lo contrario a la mal llamada  “disciplina para perros”.  Lo que se necesita más bien es la “disciplina de la coherencia”.

La coherencia, que ha practicado a su manera  Sergio Fajardo, y que ahora se reclama para quienes participaron en la consulta conservadora, es un valor preeminente de la política que no debemos olvidar.