23 de julio de 2021
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«La falta de compromiso, problema de los Quindianos»: Luis Fernando Jaramillo

28 de abril de 2010
28 de abril de 2010

Sus puntos de vista son los siguientes:

Tercio tarde en la polémica por estar de viaje. Creo que el mejor resumen en la defensa son los comentarios de Jorge Eliécer, quien nos ofrece una panorámica clara. Yo podría decir que mi querencia por esa tierra y en algo mi lejanía me permiten intuír un mejor futuro del que vislumbra el comentarista. En mi opinión, el principal problema del Quindío también lo es endémico en el resto del país: La corrupción tolerada. Con muy pocas excepciones, la dirigencia saquea las regiones o se acomoda y se vuelve sordociega ante lo que pasa.
 
El Quindío tiene con quién y puede esgrimir logros formidables. Desde la gesta colonizadora hasta la reconstrucción de Armenia de un desastre de hace apenas diez años, cuando resurgió la ciudad y las poblaciones en una epopeya de trabajo y honestidad sin límites. Tanto, que los que la dirigieron todavía siguen pobres. Cuando esto no se da, la operación es muy fácil. Si alguien se gana un sueldo de 5 millones en un puesto de dedicación exclusiva, con gastos por lo menos de 4 en su vivir. ¿De dónde salen con patrimonios multimillonarios? ¿Cómo financian campañas de miles de millones? Hay que vivir para ver y hay que verlos en automóviles y casas de gran lujo.
Yo he estado muy preocupado porque no tenemos desarrollado el concepto de lo público, de lo que hay que compartir, de lo que es de todos. Me parece que una solución importante debería pasar por una buena reflexión que nos hiciera pensar que lo público es de todos y no se puede privatizar a la manera como lo hacen los que creen que es de nadie. El erario; las elecciones; el espacio público; hasta las colas que se hacen y el más "avispado" (herencia triste) se apropia del turno.
 
El otro problema es la falta de compromiso. Creo que Martin Luther King tenía mucha razón cuando decía que mayor daño que las acciones de los malos lo hace la indolencia de los buenos y creo que en este punto nuestro amigo Gaitán, superficial y poco informado pero valiente, hizo la tarea.