26 de febrero de 2021
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“No dé papaya”, sálvese, Presidente»:Periodista Elkin Mesa

16 de abril de 2010
16 de abril de 2010

uribe

Mesa le propuso que "llame nuevamente a su lado al médico siquiatra Luis Carlos Restrepo en razón de que sus perturbaciones son más que preocupantes, porque preocupa escucharlo insinuando el absurdo de que Antanas Mockus pudo ser el responsable de que usted hubiera  sido asesinado encontrándose protegido en la  bien defendida Casa de Nariño".

La carta de Mesa al presidente Uribe, es la siguiente

Bogotá, Abril 16.2.010

Señor Presidente

Alvaro Uribe Velez
http://web.presidencia.gov.co/#

Casa de Nariño

Como periodista en ejercicio, le recomiendo pero también le exijo como el simple ciudadano que votó por usted cuando se presentó como un demócrata que respete, aun hoy, el sufragio de quien fuera creyente en sus palabras, le sugiero que como presidente se sienta obligado a dar ejemplo de  ética y moral políticas al referirse a contendores suyos , entre ellos al que ahora nos presenta como responsable de que Alvaro Uribe Vélez pudiera haber sido asesinado tratándose del mismo que más adelante  condecoró por haber manejado muy bien los programas de seguridad mientras fue alcalde en Bogotá, referencias que se extienden a otros que  han  sabido señalar senderos mejores que los diseñados por su mente, referencias palabreras, Presidente, que lo han llevado a intervenir, como un perturbado mental, con  maneras políticas groseras, grotescas, equivocadas e indebidas en nuestra frágil democracia, referencias tan disparatadas que nos hacen pensar con una especie de compasión en los sueños de los ingenuos, entre ellos yo, que lo llevaron a la Casa de Nariño desde donde  ha ejecutado un mandato bajo el cual lo que sobresale, con una brillantez que por maldita  enceguece, es un balance de falsos positivos.

Es deplorable, Presidente, escucharlo, violando normas constitucionales, pretendiendo disminuir la obra de  hombres que aspiran a remplazarlo en el mandato que usted quisiera heredarle a un candidato variopinto que muchas dificultades tendría, si ganara, para ocultar la horrible  cadena de esos falsos positivos.

Falsos positivos, según sus contendores, en la seguridad de la existencia de miles de colombianos que por enmascarados actos criminales recompensados perdieron la vida  dejando solas a sus madres y solos a sus hermanos en la humildad y miserias impuestas por un  gobierno sembrador de miedos.

Falsos positivos, Presidente, en los servicios de salud que dejaron de serlos humanamente desde cuando alguien  siendo apenas un senador se  inventó la manera de convertirlos en  lucro de unos pocos.

Falsos positivos, Presidente en la política de empleo que legalizó la transformación del trabajar en una tarea  insegura, inestable e informal de ganarse el pan de cada día en las calles, bajo las lluvias y el sol.

Falsos positivos, Presidente, en el crecimiento de la economía pues eso que usted acredita como confianza inversionista es tan solo  la oficialización de privilegios para  extranjeros que adquieren empresas colombianas sin crear nuevos puestos de trabajo mientras a los compatriotas  que si podrían hacerlo les  imponen condiciones casi siempre imposibles de cumplir.

Falsos positivos, Presidente,  en lo que usted quisiera pintar como una “cohesión social”. Cohesión define relaciones  íntimas o por lo menos cercanas entre cosas o personas. Cuál cercanía o intimidad o convivencia  de alegrías o solidaridades puede existir entre los espectadores de sus  mandatos?. Cincuenta por ciento que come frente a un cincuenta por ciento –veinte millones— de pobres colombianos con hambre, nueve de ellos en la miseria absoluta?

Falsos positivos, volvamos al primer punto, Presidente, en la mentirosa Seguridad Democrática, que por sus inercias  bien disimuladas se transformó en Inseguridad Democrática Nacional que involucra hasta el territorio donde en el entorno de su finca reinan ilegales de todas las pelambres.

En sus dos mandatos solo han  progresado los negocios de sus amigos financistas: los banqueros. Para que aparezca como un estadista de verdad, por qué no les regula sus funciones, como seguramente lo hará Obama en USA,  a estos millonarios ganadores  de sumas de dinero que se califican de  insospechables por las inmensidades que deben describirse. No le pido que haga expropiaciones sino que, así como nos convenció de que Alvaro Uribe podría ser un buen presidente,los convenza, reglamentándolos,  de que estimulen la conformación de microempresas creadoras de puestos de trabajo en las zonas rurales donde  la guerrilla recluta muchachos desempleados imponiendo un miedo que achanta, igualito a  sus ejecutorias  de insegura seguridad.

Como dice la muchachada, Presidente, “no de tanta papaya”, casi  auto entrevistándose en emisoras  de poca trascendencia en el dial, como tratando de pasar inadvertido, para  disparar palabras de poca limpieza contra sus adversarios. “No de papaya” con ese lenguaje  de palabrero que ensucia sus labios, su camisa y  su figura atacando sin fundamento  a personas como Antanas Mockus, Rafael Pardo y Gustavo Petro. Usted sabe que este último no fue un guerrillero activo sino un simple mensajero urbano. Será porque sabe que cualquiera de los tres puede conformar un gobierno muy superior en dignidades y en lo económico  al  que usted nos ha ofrecido?

Y en el contra mantenimiento de una guerra inútil entre hermanos sí que podrían superarlo. Para que  aparezca como el salvador que quiere ser, realice un acuerdo humanitario y luego haga la paz con los violentos ilegales aprovechando las condiciones de las Fuerzas Armadas que bien equipadas heredó del gobierno de Andrés Pastrana y que finalmente recibieron grandes ayudas en tecnología de los Estados Unidos.

Acabe con la maldita guerra que maltrata a todo el país, muy especialmente a su Medellín en los tiempos más recientes. Y escuchando a la muchachada, de verdad, Presidente, “no dé más papaya” buscando malos y traidores entre sus contendores, y usted, que se metió a través de los postigos a las casas de tantos colombianos, implore a  los magistrados de la Corte Constitucional para que declaren inexequible el acuerdo que les permite a los Estados Unidos utilizar siete bases militares colombianas con el objetivo final de que sea sometido a estudio del Congreso que sin vetarlo si le incluirían condiciones que no lo hagan aparecer a usted como el mandatario que a cambio de nada les regaló la soberanía del país a  unos Estados Unidos que seguramente en tierras ricas en recursos naturales harán lo que usted nunca ha soñado siendo tan  buen finquero.

“No dé papaya”, sálvese, Presidente, usted, que tanto nos habla de la lealtad que le debemos a la patria, de que mañana, cuando  tenga unos sesenta y cinco años,  no les vayan a advertir a sus nietos en el kínder  que fue su abuelo quien les entregó la autonomía de Colombia a los estadounidenses  justamente cuando faltaba poco para que sin ninguna vergüenza  se convocara  a los colombianos a celebrar el Bicentenario de la Independencia  que se le regaló a cambio de nada a un  Barak Obama que no la estaba pidiendo porque sabía que esas bases hace rato estaban siendo utilizadas por sus operadores militares sin necesidad de que se  las escrituraran.. Sálvese, Presidente, de que lo acusen de algo mil veces más grave que la venta de Panamá,  porque indirectamente compromete la soberanía  de  otros países.

Sálvese, Presidente, de las violencias que le rodean, por decisión suya, que nunca ha querido asociarse a empresas de paz, que ni siquiera ha podido convivir con los vecinos, que se ha negado a dar buenos ejemplos a guerrilleros tan despiadados como los falsos positivos de un régimen buscador de resultados, guerrilleros a los cuales en vez de rescatar para la vida recta quiere físicamente  depurar como si usted fuere el verdugo al servicio   de un Dios castigador.

osa tan absurda como señalar a Alvaro Uribe Vélez como  el responsable de la muerte en accidente de Pedro Juan Moreno con el argumento de que siendo Presidente de la República, el gobernante de la Seguridad Democrática, que había sido Director de Aeronáutica, debió ordenar que se verificaran  las condiciones de seguridad de la nave en la cual su mejor amigo viajó  como un condenado hacia la muerte.

Sin ningún arrepentimiento por lo escrito,

Elkin Mesa Muñoz

Cédula 3.335.241 de Medellín

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