1 de marzo de 2021
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Chávez Go Home

23 de abril de 2010

Hasta el momento el mandatario venezolano había guardado un prudente silencio, pero lamentablemente en los últimos días no se ha aguantado las ganas de referirse a asuntos internos de Colombia que no le competen. Todos los sectores políticos del país debemos rechazar unánimemente esta actitud de Chávez y cualquier otra intromisión  de una nación extranjera en las elecciones de las próximas semanas.

Haría bien en regresar a la prudencia demostrada en los últimos meses y la mejor posición para los intereses de colombianos y venezolanos debe ser la de esperar los resultados y demostrar voluntad para restablecer unas relaciones binacionales que no puede seguir como vamos porque se está causando mucho daño a miles de colombianos y venezolanos, no solo en las zonas de frontera. Por las mismas razones nos preocupa que el gobierno colombiano en las últimas semanas haya pasado de la prudencia y la mesura de Uribe en el manejo de unas relaciones completamente deterioradas, a declaraciones y acciones de la Cancillería colombiana que francamente suenan provocadoras frente al vecino. Es cierto que la

guardia nacional comete abusos contra nuestros compatriotas, pero eso no es nuevo, viene de hace muchos años. Y frente a estas acciones de las autoridades venezolanas debe acudirse a las vías diplomáticas para exigir respeto a los colombianos que por miles atraviesan diariamente la frontera y no a unas inéditas advertencias de no pisar el territorio venezolano, que sin duda son exageradas y alarmistas.

Parece clara la intención de provocar reacciones en el gobierno venezolano, como en efecto lo lograron de manera previsible por el temperamento explosivo y pendenciero de Chávez. Si a eso le sumamos las declaraciones y actitudes del candidato oficial del gobierno, totalmente coincidentes en su tono con las del Canciller, no es difícil concluir que ante la caída de Santos, y seguramente con la ayuda de asesores extranjeros, han decidido meter el tema de Venezuela y de Chávez en la agenda electoral interna y para ello van a contar con el Presidente venezolano, a quien no le cuesta trabajo agredir e intervenir en asuntos de otros países, como se ha demostrado en otros procesos electorales del continente. Ante los problemas del candidato para presentar propuestas y la falta de confianza que genera su incoherente trayectoria, decidieron acudir a la estrategia de convertir a Chávez en el jefe de debate de Santos, sin que les importe para nada los costos que tienen  que pagar cientos de miles de colombianos que dependen del comercio binacional para sus empleos.

Para no hablar concretamente de nuestra situación. Esa alerta del Canciller genera inconvenientes graves  en el tránsito fronterizo y súbito y extrañamente crece la preocupación por nuestros conciudadanos, Bermúdez visita la ciudad y ahora aparece Uribe, después que hace seis meses vino, se le advirtió la crisis que viviríamos y no se hizo absolutamente nada para evitarla. No parecen para nada interesados en mejorar las relaciones,  como tampoco lo está Chávez. Y terminamos nosotros pagando los platos rotos. El desempleo es hoy el doble de hace un año, la informalidad crece al mismo ritmo que la inseguridad urbana, nuestra principal industria, la de la arcilla, prácticamente está en la quiebra y ha mandado a su casa a más de 7000 empleados, las pequeñas empresas de confecciones y cueros desaparecen paulatinamente, las deudas de Cadivi no las quiso asumir el gobierno que con solo 20 millones de dólares hubiera evitado el colapso que padecemos, los hoteles muestran una disminución dramática de su ocupación y en el centro de Cúcuta los almacenes lucen vacíos. En fin, la crisis nos azota severamente y no vemos ninguna voluntad real del gobierno central en ayudarnos, independientemente de quien sea el culpable de estas malas relaciones.

Y es en ese contexto en el que ahora quieren politizar aún más el tema a ver si  el ”coco” de Chávez hoy, como hace ocho años el “coco” de las Farc, logra el milagro de permitir la elección del candidato de la U, así ello signifique destrozar definitivamente unas relaciones que son absolutamente esenciales para Colombia y especialmente para nosotros en la frontera. Acudirán al miedo y el temor como arma fundamental de campaña, al mejor estilo de Bush y los Republicanos en USA. Ya comenzamos a verlo en los comerciales de televisión que no generan esperanza sino temor. Por eso en la actual situación debemos decirle francamente con todo respeto al Presidente venezolano: “Chávez go home”. Déjenos a los colombianos tranquilos y no se convierta en el jefe de  debate de Santos. Eso es lo que ellos quieren. La Opinión, Cúcuta.