3 de febrero de 2023
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Noemí, en aguas turbulentas

21 de marzo de 2010
21 de marzo de 2010

Es un hecho que por 37 mil 777 votos sobre Andrés Felipe Arias, de un total de 2 millones 979 mil 619 depositados en la Consulta del Partido Conservador, Noemí Sanín es la candidata de este partido a la Presidencia de la República. La suya no fue una victoria contundente que garantice la unidad del partido y su llegada a la Casa de Nariño. Al reconocer su victoria perdió la oportunidad de llamar a la unidad total y reconocer los valores de su mayor contrincante.

En su tercer intento por llegar a la Presidencia, Noemí Sanín tendrá que demostrar varias cosas, para seguridad y tranquilidad de sus posibles electores el 30 de mayo.

Primero que todo habrá de marcar diferencias fundamentales con el ex presidente, Andrés Pastrana, quien ha estado apoyándola desde que renunció a la embajada en Gran Bretaña y regresó al país con el ánimo de ser candidata, esta vez sí con mayor énfasis, por el Partido Conservador.

La razón fundamental es obvia: los votantes de mayo próximo no querrán que se reedite la experiencia fallida de El Caguán, cuyas consecuencias todavía se sienten, entre otros, con los secuestrados que mantienen las Farc en condiciones inhumanas, muriendo en vida en el corazón de la selva.

También tendrá que demostrar un nivel tranquilizador de coherencia. ¿Garantizará, sí o no, la continuidad de las políticas de Álvaro Uribe en los temas esenciales?

El país sabe que la Seguridad Democrática está en un punto de quiebre: o se consolida o se viene abajo y, en tal caso, se pierde todo lo ganado en los últimos ocho años por un equipo humano y un hombre que no ha descansado un segundo para crear las condiciones que posibiliten el desarrollo digno de todos los colombianos, la inserción del país en un mundo globalizado y una apertura de doble vía, no en sentido único, como en los 80 y 90 del siglo pasado.

Cada ciudadano tiene que preguntarse, en el momento en que está Colombia, cuál es el candidato que es capaz de seguir el rumbo trazado por el Presidente Uribe.

Porque Álvaro Uribe se ha ganado el reconocimiento nacional e internacional y es considerado como uno de los mejores líderes a nivel no sólo continental sino mundial. ¿Será Noemí capaz de mantener ese rumbo y de ganarse un liderazgo equivalente?

Otra pregunta vital es definir el grado de identidad de la señora Sanín con los postulados, ideales y sueños del Partido Conservador. Su trayectoria a partir de 1982 deja varias inquietudes.

El que Noemí Sanín haya ganado la consulta no significa que los votos no depositados por ella le lleguen el 30 de mayo. Está más que comprobado que los votos no son endosables. No es un hecho que Noemí recoja a los seguidores de Marta Lucía Ramírez y Andrés Felipe Arias. Muchos se irán a quien dé más garantías de continuidad.

En el caso de Arias, quien ganó en Medellín y Bogotá, se podría concluir que los votos depositados por él no son producto de ninguna maquinaria sino votos de opinión, libres por naturaleza.

Creemos que el Partido Conservador cometió un error al cambiar la fecha de consulta. Debilitó la unidad, se montó una evidente campaña negra que en nada es constructiva ni positiva. Hay quienes la consideran maquiavélica y de consecuencias impredecibles para el partido y para Colombia.

En esta semana que termina, Andrés Felipe Arias demostró de nuevo su talante noble y de estadista. Fue el único de los precandidatos conservadores que dijo que aceptaría el triunfo de su contrincante, así fuera por un voto. Y el viernes, sin renunciar a sus programas y sueños, fue magnánimo. Sin embargo no encontró la reciprocidad debida. Y Colombia se quedó esperando palabras conciliadoras, aglutinantes y concretas por parte de Noemí Sanín.

Por el bien de Colombia, le deseamos suerte en su campaña, la fortaleza debida y la sabiduría para convencer a los ciudadanos de que es la persona idónea para seguir el rumbo comenzado por Álvaro Uribe, de modo que el país llegue a buen puerto en medio de las aguas turbulentas.

Editorial El Colombiano