22 de septiembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El Colegio de Tokio

26 de marzo de 2010
26 de marzo de 2010

Por eso la apertura  del colegio de Tokio, designado  en buena hora con el nombre de Jaime Salazar Robledo, es una  gran noticia.
La obra, que albergará 1.500 estudiantes, tuvo una  inversión de $8.500 millones del Gobierno Nacional y $2.500 millones del municipio de Pereira. El área de influencia abarca toda la Comuna de Villa Santana.
La administración y la parte  académica fueron adjudicadas en concesión a   la unión temporal Alma Mater-UTP. El plan del Alcalde es el de construir durante su período cuatro colegios más,  que tendrán 7.000 cupos nuevos.
Detrás de este  logro  hay una verdadera política social. Es un acierto dotar a  una población tan vulnerable con las mejores instalaciones educativas. Eso  eleva  la autoestima de las personas  y valoriza sus propiedades. Al ofrecer  a los muchachos  todas las comodidades  se les envía el mensaje de que son importantes para la sociedad.  Poner  a su alcance excelentes  profesores  y las últimas tecnologías los induce a privilegiar el conocimiento sobre el crimen y el vicio. Entregar  la tutoría de su formación a una universidad tan respetada en el país, como la UTP, es despejarles el camino hacia la  educación superior. Y conseguir un título profesional es la forma más segura par  superar las trampas que tiende   la pobreza.  

Es de suponer que la Alcaldía y la  UTP tuvieron en cuenta que  la institución está  dentro de un entorno complejo. Todo lo que suceda  en el  interior  de las casas y en el barrio afectará  el desempeño académico de los jóvenes. Por eso es necesario cuidar aspectos como la violencia intrafamiliar,  los conflictos entre vecinos,  la drogadicción y la nutrición de los educandos. El desempleo y la caída del ingreso  tienen a muchos hogares entre el hambre y la desesperación.
El experimento de Tokio -si es integral- puede convertirse en una revolución a favor de los pobres.La Tarde.