28 de enero de 2023
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El ADN del PIN

30 de marzo de 2010
30 de marzo de 2010

Como una ‘colcha de retazos’ es el Partido de Integración Nacional (PIN). En su configuración genética este partido tiene principalmente a ex militantes de Convergencia Ciudadana, Colombia Democrática y Colombia Viva, movimientos cuestionados por sus presuntos vínculos con los paramilitares.

También acogió a los candidatos del suspendido partido Alianza Democrática Nacional (ADN), del Valle del Cauca. Sirvió de trampolín para familiares y amigos de los ex congresistas que ahora viven en La Picota, y que a última hora recibió a ex integrantes del cuestionado movimiento Apertura Liberal por sus vínculos con la pirámide DMG, que creyeron que en el PIN lograrían una curul.

Realizando este tipo de alianza fue como Convergencia Ciudadana cumplió lo anunciado en noviembre de 2009. “El PIN busca ser la tercería uribista en el Congreso, obedece a un ánimo de renovar, de permitir el ingreso de nuevas personas al movimiento político para apostarle a las elecciones de 2010”, afirmó entonces Samuel Benjamín Arrieta, quien asumió la presidencia de Convergencia -y ahora la del PIN- tras la detención de su fundador, Luis Alberto Gil Castillo.

Cabe recordar que el origen del PIN es Convergencia Ciudadana, fundado el 25 de febrero de 1997 en Bucaramanga, Santander, por Gil Castillo y 26 personas más, según su acta de creación. El PIN, como lo consta su resolución de conformación, tiene hoy 400 integrantes, de los cuales 68 son representantes departamentales en varios puntos del país.

Fue así como el pasado 14 de marzo el PIN sumó 907.468 votos en el territorio nacional, que le dieron curules a 9 senadores y 14 representantes, distribuidos en Santander, Cesar, Magdalena, Nariño, Sucre, Valle del Cauca, Bolívar y Boyacá. Mientras en 2006 Convergencia se ubicaba de sexto en el Senado; hoy el PIN se convierte en la cuarta fuerza del Congreso.

¿Quiénes son? ¿Qué explica este fenómeno? ¿Qué se proyecta con su presencia en el nuevo Congreso? Votebien consultó a cuatro politólogos, quienes coinciden en que el ascenso vertiginoso de este partido en el país es una señal de que Colombia está en mora de revisar su sistema electoral, educativo y de justicia.

Los ‘herederos’

Antes de las elecciones legislativas ‘todos’ querían con el PIN. Es decir, los candidatos que no encontraban un partido legalmente constituido, querían un aval del nuevo movimiento para participar en la contienda. Hoy, ya elegidos, los candidatos presidenciales de los partidos como el de la ‘U’ y Conservador han manifestado de forma pública que rechazan posibles alianzas con esta nueva fuerza.

“Esta es una situación sin precedentes en la historia colombiana: el surgimiento de un partido político con buena representación en el Congreso, pero que nadie lo quiere, ni la opinión, el gobierno ni los candidatos, precisamente por su tremenda ilegitimidad”, asegura el analista Alfredo Manrique Reyes.

El profesor universitario se refiere a los cuestionamientos que existen sobre varios de sus integrantes. Para resumir, de los nueve senadores elegidos al menos siete tienen vínculos familiares o son cuotas de políticos investigados por parapolítica. En Cámara sucede lo mismo con seis de los 14 representantes que obtuvieron curul.

El poder en las regiones

Al revisar las zonas geográficas donde ganaron estos senadores muy rápidamente se puede descifrar quiénes realmente son los líderes  detrás de algunos de los candidatos del PIN.

El senador electo, Héctor Julio Alfonso López, es hijo de Enilse López Romero, ‘La Gata’, quien tiene medida de aseguramiento por los presuntos delitos de conformación de grupos ilegales y homicidio. De ‘La Gata’ también serían fichas el senador Antonio José Correa Jiménez. Ambos tuvieron altísima votación en Bolívar.

Los senadores Carlos Arturo Quintero Marín y Hemel Hurtado Angulo, así como el representante Jairo Hinestroza Sinesterra, serían apoyados por Juan Carlos Martínez, ex congresista detenido por parapolítica y promotor del sancionado ADN. Pero para nadie es un secreto que en el Valle el gobernador Juan Carlos Abadía, y su padre Carlos Herney Abadía, condenado por el proceso 8.000, fueron también los impulsores de Martínez. Además, Abadía padre fue también creador del Movimiento Popular Unido (MPU), que le dio el aval a Heriberto Arrechea, quien salió elegido a la Cámara por la circunscripción de negritudes.

En Santander el PIN tuvo un cambio de liderazgo. Antes de las elecciones se especulaba que el que movía los hilos del poder de Convergencia era Luis Alberto ‘El Tuerto’ Gil Castillo, que estaba catapultando a su propia esposa, Doris Clemencia Vega Quiroz. Pero Gil tal vez subestimó el poder del ex gobernador Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo, sobre quien existen al menos 10 investigaciones activas en la Fiscalía por peculado y delitos contra la administración pública. Aguilar logró que su hijo, Nerthink Mauricio Aguilar, dejara a Doris Vega sin curul, y además logró meter también a otros dos representantes: Didier Alberto Tavera y Hólger Horacio Díaz Hernández, quienes fueron secretarios en su gabinete. Con este resultado, se dice en Santander que el coronel (r) va con toda para quedarse con la gobernación del departamento otra vez.

En Sucre, Teresita García Romero sería la heredera del fortín político de su hermano, Álvaro ‘El Gordo’ García Romero, recién condenado a 40 años por parapolítica. En la región dicen que la familia García también apoyó a los representantes Eduardo Pérez Santos y Mercedes Eufenia Márquez Guenzati.

Por su parte, en Magdalena, cuentan que el senador electo Manuel Julián Mazenet Corrales recibió el apoyo de Trino Luna, ex gobernador de ese departamento y condenado por parapolítica (ver ‘Candidatos al Senado en la lupa’ y ‘Candidatos a la Cámara en la Lupa’).

A pesar de los vínculos que tienen algunos candidatos que salieron elegidos con personas que han sido juzgadas o cuestionadas por corrupción o paramilitarismo, el PIN se defiende. Ángel Alirio Moreno, presidente nacional del Comité de Ética del PIN, rechaza los cuestionamientos a su partido, afirmando que el PIN “se ajustó a la Ley y fue juicioso en el estudio de las hojas de vida para dar los avales. A los candidatos los comprometimos a firmar un protocolo de ética y a llevar los libros de contabilidad, según el formato del Consejo Nacional Electoral (CNE)”.

Moreno agrega que los candidatos no deben ser discriminados por sus vínculos familiares. “Ningún candidato avalado por el PIN tiene investigaciones o cuentas pendientes con la justicia. A un candidato no se le puede juzgar por ser familiar o amigo de alguien que está investigado, porque los asuntos judiciales son propios de cada persona”, dijo el veedor.

Para los politólogos, el triunfo de un partido como el PIN es el resultado de un sistema electoral débil. “Puedo asegurar que el voto de opinión en este partido es muy bajo. Se trata de personas que no fueron aceptadas en los grandes partidos, debido a sus pocas buenas intenciones para gobernar. En el PIN muchos quieren tener acceso al poder, para favorecer intereses particulares, que en muchos casos están relacionados con actividades al margen de la Ley”, dijo Marcela Prieto, directora del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría.

Prieto explica que cuando no hay suficiente control del Estado, pese a las normas vigentes, pueden existir partidos como éste donde no hay un control estricto sobre los avales y se desarrollan maquinarias clientelistas, “que utilizan la compra de votos con dinero en efectivo”, tal como lo ha denunciado la Misión de Observación Electoral (MOE) en sus informes.

El analista Alfredo Manrique advierte que esto se traduce en la debilidad del sistema electoral, que permite al ciudadano elegir personas no aptas que lo representen. “Existe impunidad en los delitos electorales, como la compra de votos y la violación de los topes en la financiación de las campañas. Eso hace que los personajes elegidos actúen ilegítimamente, a sabiendas de que no les va a pasar nada”, apuntó Manrique.

Así las cosas, los analistas creen que el Congreso de 2010 será una réplica del elegido cuatro años atrás. A juicio de Marcela Prieto, la reforma política “no quedó muy clara sobre las razones por las cuales un congresista podría perder su curul, si en realidad se dará la silla vacía o un partido podría perder su personería jurídica”.
“Lo que vamos a ver en el futuro es otra vez el desfile de congresistas no yendo a trabajar a las comisiones, sino llamados a la Corte de Justicia. Desde ya debería analizarse cuáles son las implicaciones de estas elecciones en las que vendrán en 2011 para alcaldes, gobernadores y juntas de acción comunal. Desde primer semestre debería haber correctivos en aras de la transparencia”, comenta Alfredo Manrique.

La doble cara de los partidos

Si bien hoy existe un rechazo público a posibles alianzas con el PIN, el politólogo Alejo Vargas cree que cuando el Congreso comience a sesionar la historia será otra. “Más allá de que sea hipócrita, creo que es interesante que los dirigentes políticos de casi todos los partidos políticos le estén haciendo el Credo al PIN. Eso es un tipo de sanción social, pero tarde o temprano, en el Congreso es probable que se disminuyan estas barreras y escrúpulos cuando la situación esté bien apretada y las bancadas requieran de una votación importante”, dijo.

En esto coincide el politólogo Rodrigo Lozada, quien cree que quizá no haya una alianza directa con el partido, pero sí con sus integrantes. “Es probable que los partidos ‘U’, Conservador y PIN trabajen juntos, pero esa unión se va a evitar como partido. Si están votando una reforma, es probable que requieran ampliar su coalición y lo hagan con algunos de sus integrantes”.

Quedan dos meses para las elecciones presidenciales. Así los candidatos afirmen ante los medios de comunicación que el PIN no es de sus afectos, este partido asegura al menos un millón de votos. Cuando hay una pelea a ‘muerte’ por lograr la Presidencia, con seguridad habrá posibles alianzas por debajo de la mesa o con ciertos candidatos, porque cualquier voto cuenta… Así sea del PIN.

Votebien