27 de enero de 2023
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Así se reparten las culpas: la Registraduría, UNE y el Gobierno se dividen el fracaso de la consulta

16 de marzo de 2010
16 de marzo de 2010

Ante tal papaya del registrador Carlos Ariel Sánchez, el Ministro del Interior Fabio Valencia Cossio –que viene chocando con él desde el referendo- no demoró en salir a los medios a calificar “como gran fracaso de la Registraduría el conteo de votos”.

Las votaciones del Congreso estaban consolidadas y entregadas en más del 80 por ciento a la medianoche, pero las consultas, y sobre todo la azul, dada la estrecha ventaja entre Sanín y Arias, fueron un desastre.

En las mesas de escrutinio, los jurados vivieron un caos. Un jurado de votación en el barrio Chicó Reservado, de Bogotá, nos contó que en su puesto había un exceso de jurados y muchos tuvieron que devolverse a sus casas. Una usuaria de La Silla Vacía, que fue escogida como juez de votación, asistó a la capacitación, y luego, al lugar de la citación, en la calle 97 con 10 en Bogotá. Una vez en la fila de registro, el personal de la Registraduría les anunció que quienes tuvieran asignada una mesa con un número superior a 79 podían pasar a recoger el pase y salvo y volver a la casa. Habían registrado más mesas de las que necesitaban, pero luego cuando las necesitaron ya no las tenían.

“Las instrucciones para el conteo de votos no eran claras, y los de la Registraduría no sabían resolver muchas de nuestras dudas”, dijo el jurado del Chicó.

En Suba, se fue la luz, y los jurados tuvieron que contar los votos con la luz del celular. Y “por estar a la interperie, en Unicentro el viento se llevó algunos votos,” nos contó otro jurado.

En Pereira, otra de los jurados, nos dijo que en su mesa no había suficientes stickers para pegar en los tarjetones no marcados en la parte de adelante. “Más o menos hubo el triple de votos no marcados que de stickers y nos tocó dejar esos tarjetones sin la calcomanía, lo que, creo yo, se presta para que dichos tarjetones puedan ser marcados después”, dijo.

En el mismo sentido, un jurado electoral en Miami nos dijo que cuando abrieron el kit electoral se dieron cuenta que no había “ni los stickers para voto no marcado, ni las cartillas del Parlamento Andino, ni las de Representantes a la Cámara en el Exterior. Pero lo realmente muy grave es que faltaba la "Bolsa 6". Son 6 bolsas, todas marcadas con etiqueta por mesa, elaboradas en material irrompible y que se sella de manera que nadie la puede abrir sin tijeras. La bolsa 6 contiene los resultados para Claveros, es decir, los resultados de los escrutinios de cada mesa. Al Consulado le tocó improvisar y usar unos sobre de manila que no se sella y ponerles un 6 y un sello del consulado para que fueran válidos los resultados.”

Un jurado de Corferias en Bogotá nos dijo que “muchos de los jóvenes que eran jurados de votación no hicieron el curso para capacitarse, porque lo dieron la semana del paro de transportes.” En fin, por donde se le mire, a los jurados de votación les faltaba capacitación y esa era una responsabilidad de la Registraduría.

El Registrador Carlos Ariel Sánchez reconoció a La Silla Vacía que los jurados no estaban debidamente capacitados para la consulta y le atribuyó la culpa al referendo. Dice que el 18 de enero, cuando se sortearon los jurados de votación y se capacitaron, aún no era claro que habría consulta el 14 de marzo. Esto es raro porque desde enero ya se sabía que habría consultas en las legislativas. Solo hasta el 18 de febrero, un mes antes del escrutinio, se añadió la instrucción sobre las consultas. "Son medio millón de jurados a los que hay que cambiarle la instrucción", explicó.

Las fallas

Además de ser esta una de las elecciones más votadas, con 13 millones de votantes, casi tres millones más que en las elecciones pasadas, se presentaron un 30 por ciento más de candidatos que en las elecciones de 2006. Había 841 candidatos al Senado, 222 a la Cámara, 63 al Parlamento Andino, y ocho en las consultas. Es decir, que cada jurado tenía que marcar más de mil casillas.

A esta labor, ya de por sí difícil, se suma que el Ministerio de Hacienda le aprobó a la Registraduría el mismo presupuesto de hace cuatro años más la indexación, pero en el censo depurado entraron tres millones más de colombianos a votar. Por la restricción presupuestal del Gobierno,7.500 mesas adicionales que la Registraduría ha debido abrir para recibir los tres millones de votantes adicionales no se crearon. Y entonces, en cambio de que cada mesa tuviera 350 votantes, tuvo 400, lo cual hizo el conteo más lento.

Y a esto, hay que sumarle los tarjetones del Parlamento Andino, la consulta Verde y Azul y la Caribe.

El diseño de los tarjetones no ayudaba. Pero es que con el voto preferente, es físicamente imposible meter 841 foticos. Por eso, uno de los grandes responsables del caos es el voto preferente, que beneficia las lógicas de las maquinarias de los partidos, pero que vuelve muy engorroso el conteo de votos.

Con una mala capacitación y sin instrucciones totalmente claras para los jurados, que obligó a varias mesas a recontar los votos, el conteo se alargó. “Por el afán, el conteo de votos no era exacto. Los testigos electorales tuvimos que pedir un reconteo de los votos, y vimos cómo faltaron por contar muchos de los votos,” nos dijo un testigo electoral del Polo en el barrio Bernardo Jaramillo.

Parte del afán que sentían los jurados es porque sabían que por ley el arca triclave en Corferias, en Bogotá, se cierra a las 11 p.m. Los votos que no estén bajo llave en el arca triclave a esa hora, se pierden. Y los jurados son multados. Por eso, ninguno se arriesga. Y la orden que había dado la Registraduría era que primero escrutaran la circunscripción nacional, es decir Senado, luego las Cámaras y por último las consultas. Estas, en teoría, son un asunto interno de cada partido, solo que en este caso adquirieron el caracter casi de una 'primaria' presidencial.

Esto explica que se hayan llevado a Corferias, votos de la consulta conservadora que no habían sido escrutados en las mesas de votación.

Pero en Corferias la situación no pintaba mejor. La Silla Vacía estuvo en la zona de escrutinios de la Registraduría en Corferias pasada la media noche y encontró, además de bultos de votos arrumados en el piso, a funcionarios de la Procuraduría furiosos por la falta de organización del proceso. Denunciaron que habían insuficientes arcas, por lo cual era posible que parte de los votos tuvieran que quedarse allá toda la noche, y que de las arcas que llevaron, muchas estaban viejas, no cerraban, o no tenían llave. Criticaron, además, que los sobres empezaron a llegar entre las 9:30 y 12 de la noche, mucho más tarde de lo esperado. “Faltó logística, esto es una falta de respeto” dijo el funcionario del ente de control.

La otra pata

Hoy, cuando estuvieron Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias en el despacho del Procurador para pedirle que investigara sus respectivas votaciones en la consulta interna del Partido Conservador, el Procurador Ordoñez declaró que “ha dado instrucciones para que ejerzan estricta vigilancia en los escrutinios” de las votaciones de esa consulta.

Además, dijo que llamaría a la empresa UNE para que diera explicaciones sobre posibles incumplimientos en su contrato en la transmisión de los resultados electorales. Ordoñez dijo que la semana anterior había estado en dos simulacros fallidos con la empresa, le dirigió una comunicación a la Registraduría advirtiéndole de los riesgos, pero que sin embargo “esos riesgos en alguna medida se han materializado”. Añadió que, dependiendo del resultado de sus conversaciones con las distintas partes, es posible que se abran investigaciones formales.

La Registraduría dice que el proceso de transmisión regional no tuvo problemas, y que la prueba de ello es que los representantes a la Cámara de todo el país –salvo de Bogotá y el Magdalena- supieron a las pocas horas si habían obtenido una curul o no. Que el problema fue en la fase de consolidación de la información nacional y en la publicación de los datos. Mientras que en Santander ya tenían los datos del 90 por ciento de las mesas de escrutinio, UNE había divulgado el 20 por ciento.

Hace cinco años UNE, empresa pública de telecomunicaciones de EPM, comenzó a trabajar con la Registraduría, que hasta ese momento trabajaba con tres operadores.  Para esta ocasión, la Registraduría firmó un contrato por 77 mil millones de pesos por el soporte integral en las elecciones legislativas y las Presidenciales. No lo hizo por licitación -dijo- porque siendo un contrato entre empresas públicas no lo necesitaba. UNE prestó el soporte de las elecciones de 2006 y en todas las elecciones atípicas desde entonces. Y si bien es cierto, como dice el Procurador, que los simulacros fallaron, la Registraduría dice que lo que falló ayer no fue la transmisión –es decir, llevar los datos de los puntos locales a los centros de consolidación- sino la divulgación.

La publicación de los datos consolidados por parte de UNE fue un fracaso. La página de la Registraduría, que cuenta con el soporte de UNE, estuvo caída gran parte del día. UNE explicó a La Silla Vacía que el problema fue que se quedaron sin ancho de banda. Y la razón fue que le dieron unas claves de seguridad a los medios de comunicación para que los periodistas tuvieran acceso directo a los datos en la medida en que iban saliendo. Ellos calcularon que en cada medio habría tres personas con acceso a la clave, es decir que habría unos 200 pins con este acceso especial. Pero en la práctica, unas 700 personas terminaron usando este acceso remoto. Esto hizo que la banda ancha que compartían con la página de acceso al público se agotara rápidamente y que la página de la Registraduría colapsara.

“Arolen, el contratista de UNE en Bogotá, no tenía un plan de contingencia y le vamos a exigir explicaciones y restringir el pago por mal servicio”, dijo Juan Guillermo Usme, secretario general de UNE a La Silla Vacía. “Esto se unió al hecho de que los jurados eran muy lentos al principio y que los datos no fueron entrando como un flujo al principio sino todo el chorro al final y eso colapsó la página.

Este mismo problema de la banda ancha de UNE fue lo que demoró la consolidación de los datos que la Registraduría tenía desde mucho tiempo antes de que fueran subidos y publicados en la página. El Secretario General de UNE reconoce que fallaron en sacar los datos al aire pero aseguró que todos los formularios E-14 llenados por los jurados con las votaciones fueron escaneados y están en poder de la Registraduría y que no hay forma de alterar esos resultados.

Lo que viene ahora

Según el calendario electoral, el lunes 5 de abril vence el plazo para que se inscriban – con sus fórmulas vicepresidenciales – los candidatos que fueron elegidos en las consultas internas de ayer.

El responsable de declarar oficialmente la elección es el Consejo Nacional Electoral (CNE), que debe llevar a cabo el escrutinio de las votaciones y que ya está a cargo de contar nuevamente cada uno de los votos. Este proceso consiste básicamente en sumar las actas de conteo de todo el país y revisar, eventualmente, alguna zona en particular.

En un escenario normal, el resultado del escrutinio del CNE no difiere mucho del conteo que hace la Registraduría el día de la elección. Y, también en un escenario normal, ese proceso no toma más de tres o cuatro días.

El registrador Carlos Ariel Sánchez dijo que el resultado se completará a finales de la semana, y Juan Pablo Cepero, magistrado del CNE, dijo que le darán prioridad a este asunto.

Después de la decisión sobre el escrutinio, los afectados pueden hacer reclamaciones que el CNE resuelve directamente. Una vez resueltos estos recursos, la decisión es definitiva. Eventualmente el perdedor podrá presentar una acción de tutela o de nulidad, pero ese proceso no afecta el desarrollo de las elecciones.

Según los estatutos de los partidos, el perdedor de una consulta debe aceptar el resultado y apoyar al vencedor. Algo que no parece muy probable gane quien gane entre Arias y Sanín. El perdedor tampoco puede presentarse posteriormente como candidato o adherirse a otro, algo que Arias ha insinuado en el caso de Juan Manuel Santos.