28 de enero de 2023
Directores
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez
Ximena Giraldo Quintero

Después del ‘show’ mediático del Gobierno, nada cambia en la emergencia social

24 de febrero de 2010
24 de febrero de 2010

Así el Gobierno quisiera echar para atrás las cosas que el Presidente ha prometido, en la práctica no es posible ni lo ha hecho. Todo se ha quedado en declaraciones públicas y en unos decretos – igual de improvisados a los iniciales – que son inocuos.

La emergencia fue declarada el 23 de diciembre y se venció 30 días después (el Gobierno no pidió prórroga). Sólo durante ese tiempo el Gobierno podía expedir decretos con fuerza de ley. Y estas medidas, al contrario de lo que alguna gente piensa, no son temporales. Son leyes comunes y corrientes que deben ser modificadas o derogadas por el Congreso nuevo que será electo en tres semanas. Entonces, más allá de las declaraciones del Presidente, las medidas se tendrán que aplicar hasta que el Congreso decida lo contrario

Del origen de la emergencia a los regaños del Presidente

Como La Silla Vacía contó anteriormente, la idea de la emergencia fue del presidente Uribe y no del ministro Palacio, y tenía como propósito principal generar mayores recursos para el régimen subsidiado de salud y los entes territoriales. Que había una crisis en el sector es algo que nadie discutía.

“Después de que el Presidente dio la orden de decretar la emergencia, el ministro Palacio y sus asesores aprovecharon para meter en la reforma todos los temas imaginables”, contó a La Silla Vacía una fuente del Ministerio que prefirió no revelar su identidad. El problema ha sido tan grave, que dentro del propio Ministerio se preguntan quién fue el cerebro de algunas medidas – como la del uso de las cesantías – y cómo van a salir a explicarlas y defenderlas ante la Corte Constitucional.
 
De ahí la molestia de Uribe. Pero lo que nadie se explica es por qué si no le gustaban firmó los decretos o por qué pasaron por la Secretaría Jurídica de la Presidencia sin que nadie prendiera las alarmas que ahora suenan.
 
Frente a la avalancha de protestas, críticas y marchas contra los decretos, el Presidente optó por regañar al ministro Diego Palacio y atenuar y explicar tres temas particularmente sensibles de la reforma: la autonomía de los médicos, el uso de las cesantías para pagar procedimientos médicos, y el cubrimiento de las enfermedades catastróficas o de alto costo.
 
En este proceso de “pedagogía” – como lo ha calificado el Gobierno – Uribe ha sido especialmente cauteloso en que esto no se entienda como un “reversazo”, que es lo que varios medios salieron a decir como si fuera una buena noticia. La razón es simple: que se perciba que el Gobierno quiere echar para atrás las medidas tomadas bajo el amparo de la emergencia sembraría aún más dudas en la Corte Constitucional frente al carácter urgente de la situación. Y, como se sabe, la Corte tiene la última palabra frente a estos decretos.
 
Estos son los tres temas en que el presidente Uribe prometió cambios y en lo que realmente quedaron.